Viernes 13 de Julio de 2018 - 12:01 AM

La cabeza para pensar

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Columnista: Santiago Gomez

Yo creo que Iván Duque hará cosas buenas por este país. ¡Hasta Samper hizo cosas buenas! En democracia también hay que saber perder y ganar. Los que no votamos por Duque perdimos, pero igual debemos asumir una posición constructiva frente al futuro del país, entre otras, haciendo una oposición -que bien lo sabe el Presidente electo, consiste en oponerse crítica, sensata y reflexivamente a lo que propone el Gobierno en funciones-. Lo bueno, lo único bueno quizás, de ser oposición, es que no se es el centro de los reflectores, que siempre y naturalmente se dirigen al Presidente y su séquito. Por eso no entiendo la molestia recalcitrante de los seguidores de Iván Duque frente a la renovada producción de memes, caricaturas y chistes que se han hecho a raíz del viaje del elegido a España. Entiendan que durante estos cuatro años serán quienes ostentan el poder quienes serán caricaturizados, de quienes nos estaremos riendo en redes y quienes deben entender estas expresiones populares de un país que se ríe de todo -hasta de aquello que en principio debería causar cualquier cosa menos risa- como una oposición no violenta, creativa e ingeniosa a sus ejecuciones y actitudes. Entender una caricatura como una ofensa, amenazar de muerte a quienes a ello se dedican, atacar a quienes en un mundo de memes replican las ingeniosas producciones de los genios de las redes sociales, no vale la pena. En este país que se ríe de todo, tenemos que aprender a reírnos de nosotros mismos y a que se rían de uno. Y por lo visto, si esto continúa así, los próximos cuatro años serán una exquisitez para quienes encuentran en las salidas en falso de los personajes públicos, como el Presidente, una forma de comunicación constructiva que nos permite de una manera pacífica hacer oposición. La imagen que dio Duque en el Palacio de la Zarzuela y en el Bernabéu no fue lo que uno esperaría de un Presidente, o sino imaginen que el protagonista de esos episodios hubiera sido Petro o Fajardo. Si las ballenas fajardistas o los Ferragamo petristas causaron revuelo en redes y se convirtieron para los uribistas en una herramienta de oposición política, los saludos ridículamente sumisos de Duque y el excelente apunte de Butragueño, deben ser aceptados como una papaya que los opositores teníamos que partir.

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Autor: Santiago Gomez
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