Viernes 24 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

A ritmo de reguetón

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Columnista: Santiago Gomez

La Consulta Anticorrupción representa una oportunidad única que tenemos los colombianos para expresar nuestra inconformidad frente a la manera como se han manejado los recursos públicos en este país durante siglos. Surgida de una iniciativa ciudadana, la Consulta nos da el domingo la posibilidad de responder con nuestro voto siete preguntas. Primera: Reducción del salario de los congresistas. Yo voto sí. Las remuneraciones son desproporcionadas, si se suman a las gabelas que se da a los honorables congresistas. El ahorro que implicaría la disminución salarial puede significar importantes inversiones en otros sectores o favorecer a colectivos públicos que no cuentan con los recursos para desempeñarse adecuadamente. Segunda: Cárcel a corruptos y prohibición de contratación con el Estado. Sí. No tiene sentido siquiera que lo pregunten. Elimina además la posibilidad de reclusión especial a los ladrones de cuello blanco. Tercera: Contratación transparente. Sí. Promueve los pliegos tipo y le cierra el cerco a la contratación a dedo. Cuarta: Participación ciudadana en la elaboración de presupuestos. Sí, aunque trasladar la responsabilidad de decisión a la ciudadanía en la priorización de inversiones requiere cualificar el criterio de la gente para poder privilegiar siempre el bien común sobre el individual. Quinta: Congresistas deben rendir cuentas. Siempre sí. El ausentismo es castigado en cualquier trabajo, no tiene lógica que en aquel que pagan $30 millones no lo sea. Todos a cumplir. Sexta: Hacer públicas las declaraciones como condición de posesión al cargo. Sí. El que nada debe, nada teme. Transparencia pública como condición de rectitud. Séptima: Permitir máximo tres períodos en corporaciones públicas. No. Los buenos congresistas no deben verse perjudicados por las actuaciones delictivas de los demás. Debe seguir siendo responsabilidad del electorado escoger bien, castigar a los malos y premiar a los buenos. Esto exige una madurez democrática que los colombianos debemos alcanzar. La Consulta será el único momento en el que el voto de cualquiera de nosotros vale lo mismo que el de un político corrupto. No podemos pretender que ellos, de la nada, decidan autorregularse. Es nuestra decisión.

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Autor: Santiago Gomez
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