Lunes 23 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Pez chico

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Columnista: Sergio Arenas

En el día a día de las relaciones comerciales, los pequeños y medianos empresarios se han visto sustancialmente afectados por las condiciones contractuales impuestas por las grandes superficies (retailers).

El microempresario no duda en celebrar el contrato con las grandes multinacionales y cree que su negocio entró, comercialmente hablando, en las grandes ligas. Resulta ser motivo de orgullo, especialmente cuando el empresario toda su vida ha querido entrar en este tipo de formatos y ve en ellos la forma de potencializar su negocio, incrementar la producción y tener un nombre que mostrar para sus objetivos comerciales.

La referencia de un contrato bueno y próspero, se ha venido convirtiendo en un abuso del derecho, que ha llevado al microempresario a firmar su sentencia de muerte comercial.

Las grandes superficies dentro de su política contractual han venido imponiendo reglas de juego que solo favorecen sus intereses, dejando al microempresario a merced del riesgo que ellos deberían asumir. No es para menos, se trata de un negocio netamente financiero.

Lo que se podría llamar como el carrusel de la facturación, es el comienzo de un ejercicio contractual largo, tortuoso y lamentable. Los empresarios experimentan cómo le dan y le dan vueltas a su pago, cuando muchos tuvieron que solicitar préstamos para cumplir con la producción a la cual se obligaron, contrataron más personal o tecnificaron su operación para mejorar la calidad de sus productos.

Algunas de las situaciones que vive un microempresario son: pagos retrasados, devolución de mercancía, conciliaciones forzadas, imposición de precios, inclusión en listas negras, retenciones de dinero, participación obligatoria en planes de mercadeo, imposición de cláusulas contractuales, descuentos por renovación de contratos, maquila obligatoria, terminación de contratos sin indemnizaciones, cobros ilegales, descuentos financieros, aprovechamiento de la mora judicial y pactos arbitrales que imposibilitan el acceso a la justicia.

Por ello, es necesario construir relaciones comerciales más con inteligencia que con deseos, en donde se discutan “amigablemente” las condiciones contractuales. Esto se logra solo si los sectores productivos participan activamente en los gremios locales para construir entre todos las políticas del pez chico.

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Autor: Sergio Arenas
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