Domingo 15 de Julio de 2018 - 12:01 AM

La casa de Bolívar

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Columnista: Sergio Rangel

Me refiero a la Casa de Bolívar en el estado y momento actual. Ubicada en Bucaramanga en esquina de la calle 37 con la carrera 13. Descendía del taxi y el conductor me preguntó si no me daba miedo entrar a una casa que veía a punto de derrumbarse. “No”, le contesté. Simplemente lo miré y me encogí de hombros.

Fue declarada Monumento Nacional en 1999, considerada bien de interés cultural de carácter nacional. La habitó el General Bolívar por espacio de dos meses en 1828, a espera de los resultados de la Convención de Ocaña. Allí escribió Luis Perú de Lacroix el Diario de Bucaramanga, relato fiel del carácter y el físico de El Libertador, así como episodios de la vida de éste en la ciudad y sus ciudadanos. No obstante ser esa casa contenedora de gran parte del patrimonio histórico de Colombia, ha pasado como hoy, por periodos de agonía en donde sus muros y tejados amenazan derrumbarse. Y no solamente esto, los servicios públicos de agua y electricidad llegaron a cifras impagables, pareciese que al marcharse Bolívar hubiese dejado las luces prendidas y las llaves abiertas. Los Presidentes de la Academia y los Miembros de Juntas de todas las épocas quienes administran la casa, pasan por el hielo del miedo. Evitar, corten la luz, le llueva a la biblioteca, se mojen las momias y los tejidos guanes, en fin, un calvario administrativo para salvar el sueño del hombre que soñaba, Bolívar.

No pensó jamás el ciudadano ilustre Mario Acevedo Díaz, presidente de la Asamblea del Departamento, que al comprar aquella casa que pasó por tantos usos, cuartel, Hotel Soto, casa de familia, fabrica de tabacos, sufriese hoy tantos avatares.

Para fortuna, el Presidente de la AHS, Miguel José Pinilla ha logrado que del IVA al sistema celular, el Departamento y el Municipio aporten 700 millones de pesos para salvar la historia. Otra noticia buena, el Alcalde y Manolo Azuero dispusieron darle uso a la plazoleta adjunta a la casa y crearle ingresos, un Café emblemático, librería y abrirle entre la 36 y la 37 un pasaje parque para el soñar y el disfrute.

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Autor: Sergio Rangel
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