Domingo 29 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Tailandia

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Columnista: Sergio Rangel

“Regreso de un país al que no he ido” Tailandia. Me apropio del personaje que me lo contó. ...Recibí un Telefax de Tailandia, de los que se enviaban en aquella época pidiéndome la cotización de una máquina para beneficio húmedo de café. Explicaba que recolectaban 60 mil sacos. Miré el mapa que colgaba en la pared y me vi entre pagodas e inciensos. Un país lejano e imposible. A los pocos días un nuevo telefax pidiéndome la misma información. Esta vez me vi recorriendo cafetales a lomo de búfalo. Tampoco respondí. Cuando salía para un viaje, y que si no me apresuraba perdía el vuelo, sonó el teléfono. … Señor Penagos Consuegra, le habla Wicha, soy quien le ha estado enviando telefax desde Tailandia. ¿Ud por qué no me ha respondido? Somos una cooperativa del norte de Tailandia que ha sustituido con ayuda del gobierno los cultivos de amapola... Hablaba perfectamente el inglés de una manera pausada y educada que me sorprendió. Inventé alguna razón y prometí responderle. Al poco tiempo, con la máquina instalada me encontré en las instalaciones de Doi Chaang Cofee, al norte de Tailandia, serranías de una cadena montañosa que por años estuvo cultivada de amapola para la producción de opio. A lo lejos veíamos el pueblo de Doi Chaang y al verlo sentí una sensación extraña, algo mítico. Un pueblo minúsculo, que parecía contener todos los infinitos pasadizos misteriosos del mundo. Me senté a hablar en la oficina con el señor Wicha, luego entraron dos jefes, Lipi y Adelma. A este último le salía de la barbilla un único y largo pelo que acariciaba con los dedos. Hablé animadamente del negocio y ellos como si fuesen pájaros que agonizaban. Siempre cordiales y ceremoniosos. Sergio Olarte, ingeniero bumangués, quién me acompañaba, se ideó todos los elementos de metalmecánica que nos faltaban y los equipos funcionaron. Nunca había visto llegar tanto café, traído en camionetas último modelo, campesinos acomodados y felices. Hoy exportan 600 mil sacos de café. Pregunto, ¿si un país que vivió una espantosa guerra, y las maldiciones del opio, hoy es próspero y moderno, Colombia podrá podrá serlo?

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Autor: Sergio Rangel
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