Domingo 12 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Pasajeros de Indias

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Columnista: Sergio Rangel

Así titula Enrique Serrano, el extraordinario escritor barramejo, uno de sus capítulos en el libro “Por qué fracasa Colombia”. Toma a su vez lo afirmado por José Luís Martínez, a América vinieron dos clases de viajeros, pasajeros de Indias, y pasajeros a Indias. Lo traigo a cuento para remontarme (sin llegar al fondo de la cuestión), al gran fracaso de la que todos creímos como pujante y próspera ciudad de Barrancabermeja. Hoy se anuncia el cierre del emblemático hotel Pipatón como se han venido cerrando otros lugares de representacion, y los que no alcanzaron ni siquiera a abrirse y que solo lo fueron en la imaginación, la ampliación y modernización de la “refinería”. La planta de fertilizantes, al inaugurarse estaba quebrada. Herrumbrosa y olvidada planta. Muela podrida y dolorosa que nadie se ha atrevido a extraer. Alguien la llamó “perra agonizante” que se tendió a morir, y de la que todavía los políticos y sindicalistas maman. Jamás de los jamases se creyó que fracasara una ciudad que albergó infinitas migraciones de soñadores de todos los países y de todos los rincones de Colombia, que arribaron a llenarse los bolsillos de billetes del petróleo. Menos que fracasara siendo prototipo del mundo como “Ciudad Región”. Equidistante de todos los sitios, puerto multimodal sobre el principal río de Colombia, unido al occidente por un majestuoso puente, cruzado por ferrocarril, carretera al mar, aeropuerto inernacional, ¿qué más quisieran los hijos de esta ciudad alegre y bullanguera? ¿Entonces? Volviendo al libro de Enrique Serrano, tiene razón cuando dice que en Colombia “… juegan un papel muy importante el azar, la fatalidad y la suerte”. Agrega que somos dados “a la realización de metas parciales”. Escribiendo de Colombia pensó en su Barrancabermeja. ¿Cuál su suerte? Caminando en el tercer milenio, su juventud es la que debe señalar su destino, se integrará a las modernas corrientes del mundo. Ese sindicalismo anacrónico que asusta la ciudad se volatilizará como el petróleo. Ciudad otrora de emperadores y bufones, nadie recordará sus nombres. Se escribieron en el agua.

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Autor: Sergio Rangel
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