Domingo 19 de Marzo de 2017 - 12:01 AM

Cuando se respira veneno todos los días

Comparta este artículo ›

Medellín encendió la alarma hace pocos días, pero la emergencia es fácilmente aplicable al país entero y de manera más específica, a Bucaramanga.

La semana pasada, la capital de los antioqueños presentó niveles tan altos de contaminación atmosférica, que obligaron a las autoridades a emitir una alerta naranja no solo para prevenir a sus habitantes sobre el peligro que literalmente están respirando, sino que aprovechó de paso para recomendarles que no utilicen de manera tan frecuente sus vehículos particulares y mejor opten por el transporte público.

Lo sucedido en Medellín, además de generar preocupación, debe servir también para despertar en Colombia un debate sobre un tema enterrado desde siempre y al que de manera extraña no se le ha dedicado mayor análisis, tiempo ni esfuerzos para corregirlo, a pesar de que produce miles de muertes al año y afecta con más severidad a los seres más vulnerables: los niños.

Sí. Para no ir más lejos, en Bucara-manga la calidad del aire que se respira ni siquiera se monitorea como es debido, a pesar de que resulta evidente que la contaminación atmosférica particular-mente en sitios como el centro de la ciu-dad, ni siquiera habría que medirla para saber que es muy peligrosa.

De hecho, desde hace años en esa zona álgida ni siquiera se hacen las mediciones, razón por la cual en ese caso no es posible ni siquiera emitir una alerta así sea preventiva como se usa en Medellín.

Pero la amenaza en Colombia es más grave de lo que se piensa.

Es que si en algunas urbes se prenden las alarmas mientras en otras ni siquiera existen y al tiempo se considera que en este país los índices de contaminación son ya de por sí demasiado laxos comparados con otras naciones, al permitir la presencia de 50 microgramos de material particulado en el aire cuando los estándares mundiales son de máximo 10, salta inmediatamente una pregunta a escena.

Y esa pregunta, es si alguna vez se apagarían las alarmas en Colombia de situarlas en los niveles internacionales, además de actualizarlas para que midan el aire en todo el país y más concreta-mente en ciudades como Bucaramanga.

Los estudios ya existen y son contun-dentes. Vivir en ambientes donde los contaminantes exceden los niveles permitidos causa desde asma y bronquitis aguda hasta cáncer en las vías respiratorias. Y aquí, en este país y en Santander particularmente se vive como si nada de esto sucediera, como si nada fuera cierto.

Publicidad
Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.