Visita del Papa, políticos y el séptimo mandamiento | Editorial | Vanguardia.com
Domingo 10 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Visita del Papa, políticos y el séptimo mandamiento

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Todos, sin excepción, se declaran creyentes en Dios. Es el denominador común de los políticos nacionales inmersos en los más resonados escándalos por corrupción. Y es ese denominador común el que invita por estos días en que el Papa Francisco vino a Colombia, a hacer algunas reflexiones sobre el futuro que nos espera.

La razón de hacerlo ahora es que tal vez como en ningún otro momento, ha quedado en tanta evidencia el cinismo que irradian buena parte de quienes han ostentado el poder de las tres ramas del Estado en los últimos tiempos.

Sí. Ministros y magistrados, gobernadores y alcaldes pasados y en ejercicio , todos autoproclamados seguidores de Francisco y los valores cristianos, pero que de manera simultánea han protagonizando todo tipo de ilegalidades contra los bienes del Estado y los más básicos principios de la ética y la decencia públicas. Procederes que no solo han generado que este país continúe en el subdesarrollo y la pobreza, sino en la bancarrota moral y la desbocada carrera por el dinero fácil.

En otras palabras, se ufanan de seguir las enseñanzas de Cristo, no escatiman esfuerzos en aparecer en redes sociales asistiendo a retiros espirituales y demás, pero convenientemente olvidan el séptimo y el octavo mandamiento, a su vez: “no robarás” y “no darás falsos testimonios”. Este último particularmente en lo que se refiere a las explicaciones que le deben a la justicia sobre sus procederes cotidianos.

Su doble moral, entonces, es más que evidente y de manera lamentable se ve recompensada por dos factores que debe erradicar cuanto antes la sociedad colombiana. La impunidad que suele arroparlos en lo que respecta a sus faltas y la recompensa que mediante votos suelen recibir por parte de un electorado vulnerable por su pobreza a sus sobornos cada vez que buscan reelegirse.

Y es que mientras esta casta que se apropió de las instituciones públicas para arrasarlas con sus atropellos morales y económicos continúe llevando las riendas del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, es el futuro mismo del país el que luce sombrío, particularmente porque es tanto su afán de lucro, que ni siquiera contemplan qué tipo de nación le dejarán a las generaciones venideras, en las cuales, como si no lo supieran, están sus propios hijos.

Sobre el cinismo, la doble moral y la impunidad no se puede construir nación alguna, por más que viniera el Santo Padre todos los años.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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