Domingo 08 de Abril de 2018 - 12:01 AM

¿Qué más hace falta?

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Cuando los colombianos parecemos llegar al máximo del asombro de los alcances a los que puede llegar la corrupción y el crimen en nuestro país, una nueva noticia aparece y nos llena de vergüenza.

Esta semana se conoció que en la audiencia que dejó libre al considerado líder del cartel de la chatarra, Pedro Aguilar, el fiscal que ordenó su libertad no era un funcionario judicial, sino un usurpador. José Edilberto Parada Barbosa fue el hombre que vestido de saco y corbata y sentando en la silla de la Fiscalía avaló la solicitud de la defensa de Aguilar y “ordenó” su libertad. Denunciada la suplantación por el Fiscal General, se dio captura al falso fiscal y luego de nuevo a Aguilar.

El capítulo, más digno de una serie de televisión que de un país democrático y serio, es una muestra más de la profunda crisis que vive nuestro sistema judicial.

¿Qué más hace falta para que el país emprenda una reforma a la Justicia?

El fiscal anticorrupción procesado por corrupción, el magistrado de la Corte Suprema de Justicia Gustavo Malo separado de su cargo, tras seis meses de evadir a la Sala Plena, y al igual que los magistrados Francisco José Ricaurte y Leonidas Bustos señalados de pertenecer al ‘cartel de la toga’.

Y a quienes ya se les ha comprobado su corrupción abierta y descarada, esta misma justicia los premia con penas de cuatro o cinco años e irrisorias multas, que solo les garantizará que lo que se robaron los estará esperando cuando terminen sus cómodas penas en sus lujosas casas.

Mientras esto ocurre, quienes se atreven a denunciar terminan sin ninguna protección por parte del Estado y perseguidos por sus denunciados, los procesos judiciales duran años hasta que prescriben, y al final no pasa nada. Los índices de impunidad en Colombia son del 99%. Según el índice global de este indicador de 2015, nuestro país ocupa el tercer lugar en impunidad en el mundo, superado solo por México y Filipinas.

Pero no se necesitan estudios para comprobarlo. Basta ver lo que ocurre en nuestras calles, donde los delincuentes se pasean orondos sin ningún asomo de vergüenza, para comprobarlo.

La reforma a la Justicia no da más espera. ¿Qué más necesitamos ver para convencernos?

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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