Miércoles 11 de Abril de 2018 - 12:01 AM

El difícil momento de la paz

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El pasado lunes, el país fue sorprendido con la noticia de la captura de ‘Jesús Santrich’, antiguo líder guerrillero y hoy miembro del movimiento político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc, quien ocuparía una silla en el Congreso por cuenta de los acuerdos de paz. La captura se dio, según informó la Fiscalía, por hechos que habrían ocurrido entre junio de 2017 y abril de 2018 y que estarían relacionados con un acuerdo para exportar 10 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, en el que Santrich habría sido parte.

La orden de captura con fines de extradición fue proferida por un juez de la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.

Según quedó establecido en los acuerdos de paz, si algún miembro de las Farc cometió un delito con posterioridad a su firma, debe salir de la Justicia Especial para la Paz, JEP, y ser juzgado por la justicia ordinaria. Es ahora a la Sala de Revisión de la JEP a quien corresponderá definir si los hechos por los que se acusa a Santrich ocurrieron con posterioridad al acuerdo, caso en el cual será de competencia de la justicia ordinaria. Y dados los términos procesales, tal vez le corresponda al nuevo presidente de la República firmar o no su extradición.

Iván Márquez, vocero de las Farc, ha manifestado que se trata de “un plan orquestado por el Gobierno de los Estados Unidos con el concurso de la Fiscalía colombiana”, con el propósito de sepultar su partido político y con ello, la paz.

Sin duda, el país está frente a un momento crítico, donde se medirá realmente la fortaleza de los acuerdos de paz. Si las pruebas son contundentes y Santrich delinquió, no hay otro camino más por seguir que el mismo que estaría trazado para cualquier delincuente común.

No queda bien a las Farc recurrir ahora al argumento de los montajes y los supuestos acuerdos con Estados Unidos, cuando el país espera explicaciones sobre estas acusaciones de narcotráfico. Es la credibilidad de su voluntad de paz y de su decisión de convertirse en una fuerza política la que está en juego, de modo que debieran exigir también claridad con lo ocurrido y no recurrir al débil argumento de los montajes. Además, es fundamental que el país conozca si la conducta de Santrich es aislada o compromete a más miembros de las Farc.

Está entonces a prueba la institucionalidad y la credibilidad de la JEP y de su fortaleza dependerá el futuro de los acuerdos de paz con las Farc.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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