Domingo 15 de Abril de 2018 - 12:01 AM

El reto para la infraestructura regional

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Duele pensar que los proyectos viales trazados inicialmente por el Gobierno Nacional para la región de Santander y denominados como de doble calzada, han sido reestructurados y recortados, aplazando las aspiraciones de los santandereanos para contar con unas vías adecuadas que puedan estar en condiciones de apalancar los desafíos de la producción y por lo tanto del desarrollo.

El gobierno siempre sostuvo que las vías Zipaquirá-Bucaramanga, Bucaramanga-Cúcuta y Bucaramanga-Barrancabermeja, serían de doble calzada y de esta manera se estaba asegurando una conexión adecuada con el centro del país, con la frontera con Venezuela y con el río Magdalena, en donde se aprovecharía el rescate de la navegación para el transporte de carga.

La fundación Participar había trabajado con expertos en la estructuración y defensa de esas iniciativas y así habían sido acordadas.

Resulta que dentro de todos los ajustes practicados en el ministerio del Transporte, en lo que tiene que ver con nuestro Departamento, esos presupuestos han sido dramáticamente recortados y los anunciados proyectos continuarán siendo de una calzada sencilla y se les construirán en algunas zonas unos carriles de adelantamiento.

Contrasta esta situación, con el panorama que será beneficiado el departamento de Antioquia, en donde se habían anunciado proyectos por cuatro billones, y ahora el propio ministro ha dicho que la inversión se ha incrementado a 18 billones de pesos.

Nuestra clase dirigente está en la obligación de alzar la voz frente a este lamentable escenario, o de lo contrario muy duro tendrá que pagar en el futuro el costo de tener unas vías ineficientes y de una calidad que no corresponden a los anhelos del aparato productivo de la región.

Ahora que el Presidente de la República está de despedida, debe hacérsele saber de ese castigo que se le ha propinado a la región de sus ancestros, y lo propio hay que evidenciárselo a los candidatos que aspiran a sucederlo, por si no se alcanza a enmendar el error, y se parta de la base en el nuevo gobierno de un compromiso para que el departamento de Santander no continúe rezagado en el reparto de la inversión y se le pueda asegurar la ejecución de los proyectos que se le han prometido y que merece.

Cuando en la clase política y en la dirigencia empresarial no se tienen objetivos claros, no existirá tampoco fuerza alguna que permita la exigencia de las inversiones que se requieren.

Habrá que escoger el camino del futuro, para establecer si en verdad queremos un escenario de primera, o una condición resignada de tercera.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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