Jueves 17 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

Una infraestructura que pende de un hilo

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Nuevamente las lluvias ponen en evidencia el atraso en el que permanece Santander en materia de infraestructura. La última temporada de precipitaciones nos deja otra vez a punto del aislamiento total con el país, con las múltiples consecuencias negativas que tal circunstancia acarrea. Sin contar decenas de problemas en vías secundarias y terciarias, que afectan gravemente a sectores como el agrícola y ganadero en general, hasta ayer teníamos situaciones de bloqueo total o parcial de vías tan críticas como la que nos comunica con Bogotá, Cúcuta o Barrancabermeja. Las laderas de las montañas que bordean esas carreteras se vienen abajo y dejan, algunas veces, una estela trágica, como la ocurrida el pasado ocho de mayo, cuando una creciente súbita de la quebrada Pailitas arrastró varios vehículos y dejó dos víctimas fatales, un hombre de 30 años y su hijo de nueve.

Desde ese día son cinco las muertes que se adjudican al invierno, cuatro de ellas relacionadas con las carreteras. No es, por lo tanto, aceptable que tomemos como cosa del destino el lento desarrollo de la red vial del departamento. Los gobiernos nacional y departamental le han incumplido a la región la eterna promesa de las nuevas vías, y lo poco que se ha hecho no representa un progreso medianamente importante.

En el pasado hemos constatado con cifras las pérdidas, esas sí muy significativas, que para nuestra economía tiene el bloqueo de vías por todo el departamento. Las provincias se incomunican y Bucaramanga con sus municipios vecinos quedan aislados de sectores vitales como la capital de la República, la vía a Venezuela o la conexión con el Magdalena Medio.

Y a eso hay que sumarle el cierre constante del Aeropuerto Palonegro, por culpa del mal tiempo. Toda una catástrofe económica suele sobrevenir a una temporada invernal y, sin contar, claro está, la invaluable pérdida de vidas humanas, llegamos siempre a la conclusión de que ninguna inversión, por alta que parezca, será mayor que las pérdidas por las carreteras cerradas, la reconstrucción de vías o la recuperación de comunidades enteras tras los desastres invernales.

No podemos seguir con una infraestructura de tanta fragilidad y atraso.

Ojalá los representantes políticos y empresariales de la región hagan valer el liderazgo que reclaman, para ponerlo al servicio de la solución definitiva de este grave problema regional.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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