Viernes 08 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Una amarga crisis invisibilizada

Comparta este artículo ›

En Colombia muchos frentes de atención atraviesan, hace tiempo, aguda crisis. Uno de ellos está invisibilizado, como si no existiera: la crisis en las cárceles de mujeres.

Colombia sabe que la población carcelaria vive en difíciles condiciones, que hay hacinamiento, los centros de reclusión están en mal estado de mantenimiento, las condiciones de higiene, asistencia médica y alimentación son deficientes, etc. Pero cada vez que el Estado, los medios de comunicación y la opinión pública piensan en problemas carcelarios, privilegian a las prisiones masculinas y se olvidan de lo que ocurre en los centros de detención femeninos, donde las condiciones son peores que en las de varones.

En Colombia, hay 7.777 mujeres internas en 43 centros de reclusión. En estos hay un hacinamiento del 43%. A tales mujeres se les viola diariamente sus derechos constitucionales fundamentales.

¿Ejemplo? La cárcel el Buen Pastor de Bogotá está en cuarentena por brotes de sarampión, varicela y paperas, lo que atenta contra la salud de las detenidas.

Se acusa que en las cárceles de mujeres se dan alimentos en estado de descomposición, la provisión de toallas higiénicas, jabón de baño y desodorante proporcionados es deficiente y, a veces, se les da jabón para lavar ropa para usarlo en su aseo personal; a cada mujer solo se le dota de 30 toallas higiénicas al año.

Además, no se les presta atención médica especializada en ginecología y obstetricia; la mayoría de las detenidas solo pueden acceder a ella cuando organizaciones humanitarias hacen brigadas de salud, no se les dan suficientes medicamentos para controlar enfermedades e infecciones, y sigue un largo etcétera.

Ello y más son atropellos contra la dignidad humana. En la Defensoría del Pueblo, en los últimos cinco años, se han puesto más de 1.000 quejas por violar en las cárceles femeninas el derecho a la salud. Las reclusas embarazadas y las lactantes viven difíciles situaciones, y los controles médicos prenatales son casi nulos. Los bebés que nacen estando sus madres detenidas padecen también esta crisis. En tales centros de reclusión, viven 64 niños con sus madres; buen número sufre problemas alimenticios y estado de desnutrición.

En Colombia, en el último año, 54 reclusas han intentado suicidarse.

Desgraciadamente, la situación ha llevado que a las mujeres hasta en el tema carcelario se vuelvan invisibles, y que una vez más se desconozcan sus derechos fundamentales.

Publicidad

Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.

Comentarios