Jueves 28 de Junio de 2018 - 12:01 AM

La violencia sexual golpea a nuestros niños

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En los últimos años, casi todas las cifras que tienen que ver con la niñez se han vuelto negativas en Bucaramanga y el área metropolitana, y especialmente son preocupantes las situaciones en las que los menores terminan envueltos en acciones violentas. Son múltiples las amenazas que penden sobre los menores, pero ahora sabemos que mafias del tráfico de personas utilizan cada vez más a los niños para ofrecerlos en un comercio sexual en auge, según acaba de denunciar el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

De acuerdo con esta entidad, en el último año y medio se han detectado 138 casos de niños y adolescentes explotados comercialmente con fines sexuales en Santander. Este mercado negro por el que se mueven menores de edad que son degradados en su dignidad y sometidos a toda clase de peligros, es desde todo punto de vista repudiable y debe ser contenido por la autoridad policial con toda prontitud y severidad. Toda sociedad respetable entiende que los niños son su objetivo primordial y su cuidado y protección, una de las misiones más delicadas en las que están comprometidas todas las personas e instituciones.

No cabe duda de que en nuestro país esas prioridades están alteradas y los niños, en muchos casos, ocupan lugares muy lejanos de la urgencia de atención de gobiernos e instituciones. Y lastimosamente, también para muchas personas los menores tampoco son objeto de sus primeras preocupaciones.

Según las autoridades, las formas de comercio sexual en menores de edad más comunes en el territorio santandereano son la producción de pornografía y la prestación de diversos servicios de carácter sexual. Esto quiere decir que se está entregando nuestra infancia a las peores formas de explotación y de abuso, que dejarán a seres humanos con marcas y heridas irreparables a lo largo de sus vidas.

Nuestros niños no pueden seguir recibiendo el embate de una sociedad que, como la nuestra, se muestra enferma de muchas maneras.

El sistema escolar, el gobierno en general, las autoridades policiales y la familia deben estar mucho más atentos a identificar la violencia contra los niños y adolescentes y reaccionar a tiempo para defenderlos, pero sobre todo para evitar que caigan en las manos de estas repugnantes formas de delincuencia.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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