Viernes 27 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Las CAR, ¿hasta cuándo así?

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El país hace tiempo sabe que el desempeño de las Corporaciones Autónomas Regionales, CAR, es deficiente, que en el cumplimiento de sus funciones hay más vocación para ajustarse a las exigencias del clientelismo y a la adjudicación de contratos con máculas que para dedicarse a las actividades técnicas, de cuidado y preservación de los recursos naturales y a las acciones que mitiguen el cambio climático que explican su existencia. Si se estudian los informes de control redactados por la Contraloría General de la República durante las últimas décadas, asombra la persistente ineficacia en que caen en la ejecución de los recursos públicos que reciben, ya por vía directa, ya del Presupuesto General de la Nación.

En las CAR es constante la deficiente gestión en el manejo de los recursos públicos, el uso abusivo de estos, las irregularidades en la contratación, la insatisfactoria ejecución de los recursos destinados a las actividades para las que fueron creadas.

Cada vez que la Contraloría General de la República hace auditorías en ellas, impresiona el número de hallazgos administrativos que encuentra.

Mucho de las CAR preocupa. Como autoridades ambientales regionales que son no tienen restricciones presupuestales, recaudan, aprueban y ejecutan sus propios recursos y hay ineficacia y dudas en su administración.

La Ocde, hace varios años, propuso entregarle al Ministerio del Medio Ambiente medios para supervisar y dirigir eficazmente la labor de las CAR para “aumentar la transparencia, integridad y forma en que rinden cuentas estas entidades”, reformarlas en forma integral, pues tienen autonomía fiscal y administrativa, realizan directamente el recaudo de recursos de las diferentes fuentes que las financian y “son pocos los controles a que están sometidas”. ¿Qué de ello se ha hecho realmente?

La Ocde señaló: “la programación, elaboración, presentación, aprobación, modificación y ejecución de los presupuestos anuales de las CAR la hacen sus órganos de dirección y administración sin injerencia del Gobierno Nacional, ni del Congreso de la República”.

Es decir, son ruedas sueltas, pequeñas repúblicas en las que campea el clientelismo, la ineficacia administrativa, el incumplimiento de su misión y la contratación es orientada por los políticos regionales que las gobiernan y que mal direccionan sus recursos.

¿Hasta cuándo esto seguirá así? ¿Hasta cuándo las CAR serán territorios ingobernados y sin ley? La respuesta evidencia lo débil que es nuestro Estado.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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