Lunes 30 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Las graves fallas de nuestro sistema electoral

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Hace menos de dos semanas se posesionaron los integrantes del nuevo Congreso de la República, quienes fueron elegidos en una jornada celebradas hace cuatro meses. Pocos días antes del 20 de julio, el Consejo Nacional Electoral modificó parcialmente la integración del Senado, pues tres de los candidatos que habían sido declarados como vencedores en las lides electorales no lo eran, y en su reemplazo esas plazas serían ocupadas por otros aspirantes a curul. A ello se sumó el saberse que sobre dichos comicios hubo más de 4.000 reclamaciones, más de 300.000 registros y la Legislación Electoral vigente no tiene las herramientas que las circunstancias exigen para frenar las máculas señaladas, evidenciando la necesidad de que las cosas en tan importante frente de nuestra vida republicana no sigan como están.

En nuestro sistema electoral hay fallas estructurales que impiden que haya transparencia, y cada vez que hay comicios salen a la luz preocupantes irregularidades. ¿Qué hacer? Es perentorio llevar a cabo una profunda reforma al sistema electoral.

Dentro de solo 14 meses habrá elecciones de gran importancia a nivel local y regional, pues se elegirán gobernadores, alcaldes de todos los municipios del país, diputados, concejales y ediles y la estructura electoral es débil, no tiene suficientes instrumentos con qué impedir la corrupción y las irregularidades que ocurran.

Nuestro sistema electoral no tiene cómo frenar el que el control a la financiación de las campañas electorales sea “rey de burlas”; el diseño para la elección de alcaldes se estructuró hace décadas, con base en realidades políticas y electorales muy diferentes a las de hoy; la capacitación de los jurados de votación es deficiente; el sistema de transmisión telefónica de los resultados preliminares de los comicios no es confiable. Es decir, hay muchos “agujeros negros” en algo de sustancial importancia para nuestra vida republicana.

La democracia tiene pilares fundamentales: el principio mayoritario, el predominio del interés general sobre el particular, las decisiones mayoritarias, la certeza y tino de las normas que rigen la toma de decisiones. Y si tales reglas tienen máculas, son laxas, ¿podemos tener transparencia en nuestro sistema electoral?

La respuesta sobrecoge. Las cosas tienen que cambiar, pues las leyes electorales, que son básicas para que haya democracia, son deficientes, débiles, posibilitan el fraude, no tenemos controles eficaces.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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