Martes 31 de Julio de 2018 - 12:01 AM

De nuevo en alerta roja

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Cada temporada invernal el miedo vuelve. La alarma por las lluvias y el peligro de los desbordamientos de los ríos y deslizamientos hace que cada vez que nos enfrentamos a una temporada invernal, debamos presenciar la historia de calles inundadas, barrios desalojados, viviendas afectadas y vías cerradas. Y también noticias dolorosas de muerte.

Esta vez el turno fue para San Gil, que el pasado jueves, tras un torrencial aguacero, debió afrontar la tragedia, cuando por las fuertes lluvias un muro se desplomó y se llevó la vida de un niño de ocho años, mientras cinco más resultaron heridos. Tras las inundaciones, más de 50 viviendas fueron afectadas, 55 vehículos presentaron daños y 90 familias fueron evacuadas, familias que hoy enfrentan el dolor de haberlo perdido todo.

Hoy, Bucaramanga y el área metropolitana, Tona, San Gil, Barracabermeja, Barichara y Barbosa están en alerta roja, ante la probabilidad de desbordamiento de sus afluentes, si continúan las lluvias.

Lo preocupante de todo esto es que año tras año se repite la misma historia, sin que se vean acciones que permitan afrontar estas situaciones con un menor impacto. Ante los ojos de todos, por ejemplo, muchas de las riberas de nuestros ríos están habitadas por familias que a la pobreza deben sumarle el riesgo de vivir con el miedo a un desbordamiento. Preocupa, por ejemplo, las decenas de personas que están asentadas sobre el río de oro, pues su condición de vulnerabilidad es evidente y ya en el pasado debieron afrontar la tragedia.

Lo ocurrido en San Gil hace evidente que la emergencia es real y que en cualquier momento podemos estar enfrentados a una tragedia por las lluvias. No podemos bajar la guardia.

Hay que destacar la rápida respuesta de los organismos de atención de emergencias de San Gil y de las autoridades locales y departamentales, que estuvieron prestas a atender la situación y, a pesar de la magnitud de lo ocurrido, lograron restablecer el tránsito entre Bucaramanga y Bogotá en pocas horas, mitigar los riesgos de escapes y fugas en los barrios más afectados y retornar poco a poco el municipio a su dinámical.

Esperemos que lo que queda de este atemporal invierno trascienda sin más hechos que lamentar para los santandereanos.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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