Sábado 04 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Los desplazamientos internos, grave drama colombiano

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El más reciente informe del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados resalta nuevamente, al igual que en los últimos años, que Colombia es el país del mundo que más desplazados internos tiene. Esta afirmación impacta, pues en un planeta donde hay agudos conflictos bélicos regionales como ocurre en Afganistán, Siria, Iraq, Somalia, Sudán del Sur, Birmania, Cisjordania, o grandes desplazamientos como el africano hacia los países europeos, el que seamos el lugar del orbe con más desplazados internos nos obliga a fijar la atención en lo que sigue ocurriendo en nuestro territorio. Solo en los años recientes 7,7 millones de compatriotas fueron desplazados.

El desplazamiento interno nuestro es distinto al de nacionales africanos, que en balsas migran hacia países europeos. En Colombia, en los últimos 200 años, los desplazamientos internos han sido silentes, reiterativos y tienen origen político, económico o cultural.

El desplazamiento interno nuestro puede ocurrir en distancias cortas (de un municipio a otro cercano), o en distancias más largas, como el que por razones políticas o económicas emprenden campesinos, afrodescendientes, colonos, hacia las capitales de departamento y las grandes ciudades. Y a esta cadena se suman ahora los venezolanos.

Los desplazamientos comenzaron en 1946 y tuvieron, hasta comienzos de los años ochenta del siglo XX, orígenes políticos. Desde entonces, son consecuencia del conflicto interno armado, de la pugna por el poder y control territorial de los corredores dedicados a los cultivos ilícitos, al tráfico de armas para grupos irregulares, a disputas territoriales entre actores armados. Nuestros desplazamientos internos no tienen un comportamiento territorial homogéneo, destruyen el tejido social, hacen que comunidades enteras pierdan sus referentes culturales y sentido de comunidad, generan desempleo, pobreza, indigencia, asentamientos marginales en las ciudades, son “caldo de cultivo” para engrosar bandas criminales y grupos ilegales. Agudizan las desigualdades existentes entre las ciudades y los sectores rurales y no todos los departamentos y municipios receptores de desplazados se han afectado con la misma intensidad.

Algo debe resaltarse: en Colombia, dedicados a atender este fenómeno, hay buen número de organizaciones y personas y tenemos una de las legislaciones más amplias y específicas al respecto, fortificada con las normas expedidas para afrontar la realidad de los venezolanos migrantes.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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