Lunes 06 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Acusación delirante e irracional

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Anteayer, 4 de agosto, cuando se celebraba un desfile militar en Caracas, hubo un incidente que según se afirmó instantes después de su ocurrencia, fue un atentado contra la vida del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pese a que no hay claridad de qué fue lo que realmente sucedió. Minutos más tarde, en forma tan rauda que despierta sospechas, el señor Maduro dijo, descabelladamente, a voz en cuello, que fue un complot tramado desde Bogotá y que en él jugó papel destacado el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Así, precipitada, temerariamente, sin que hubiera tiempo para investigar a cabalidad qué fue lo que realmente ocurrió (en la hipótesis de que hubiera sucedido), salieron el señor Maduro y el Fiscal General de Venezuela a proferir improperios y a acusar irresponsablemente al Presidente Santos Calderón, como autor intelectual del suceso materia de bochinche.

Ocurrido el hecho, el señor Maduro dijo delirantemente que “sin duda” había sido provocado por el Presidente de Colombia. El Fiscal General de Venezuela, poco después, ante una pregunta hecha por un periodista de una cadena de televisión de Estados Unidos sobre qué pruebas tenían de ello, airada y destempladamente le increpó al reportero el poner en tela de juicio la acusación.

Realmente, a la hora de escribir este comentario editorial, no hay certeza sobre qué fue lo que ocurrió pues, coincidencial y paralelamente, en una vivienda familiar cercana al lugar del desfile, estalló un cilindro de gas y se afirma que eso fue lo que produjo zozobra y ruido.

Allí no termina la disparatada acusación. Argumentó el señor Maduro que el móvil fue atentar contra la estabilidad y la economía de Venezuela. Ello rompe todo parámetro racional. La economía y la estabilidad en Venezuela hace rato saltaron en añicos por el disparatado modelo económico y político impuesto por el gobierno de Maduro a su libre arbitrio; su irracionalidad logró que su país fuera un Estado Nación fallido.

Además, si a algún país no le conviene que haya un desenlace sangriento en Venezuela, es a Colombia, país que padece desde hace varios años las consecuencias de los reiterativos y dislocados bandazos dados por el actual gobierno venezolano.

A Colombia no la puede seguir irrespetando alguien de tan poca valía como quien desafortunadamente dirige hoy los destinos de la sufrida Venezuela.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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