Jueves 30 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

El preocupante incremento de la desnutrición

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En Santander, según cifras de la Secretaría de Salud departamental, los casos de desnutrición de niños menores de cinco años han aumentando de manera preocupante, pasando de 104 niños con desnutrición reportados en el 2017 para este mes, a 201 en lo que va corrido del año. El 73% de los eventos se dieron en niños entre uno y cuatro años, y el restante, en bebés menores de un año. Por fortuna, ningún caso ha terminado en mortalidad este año. En el preocupante aumento de estas cifras ha incidido también la llegada de niños venezolanos, que arriban a nuestra ciudad en precarias condiciones de salud y que al ser atendidos se verifica que su talla y peso están por debajo de la media ideal para su edad.

Las cifras son verdaderamente dolorosas y preocupantes. Una sociedad que no puede garantizar la alimentación de los más frágiles, como son los niños, es una sociedad que ha fallado en sus principios básicos. Garantizar la alimentación de los niños en sus primeros años de vida es una obligación de cualquier Estado, que como el nuestro se supone sustentado en entidades creadas y programas creados para garantizar los mínimos básicos de subsistencia. Por eso programas como el PAE o los contratos de alimentación del Icbf debieran ser donde más vigilancia y transparencia existiera en el país y donde se generara la mayor indignación cuando se conoce cómo, tal y como ocurre hoy, están plagados de irregularidades y trampas que se traducen en raciones incompletas o insuficientes para las necesidades de los niños.

Preocupa también la situación de los niños venezolanos, pues esta migración, como tantas veces se ha dicho en este espacio, no ha sido tomada por las autoridades locales ni departamentales ni nacionales con la seriedad y las herramientas reales de atención que este momento crítico de país requiere. El éxodo venezolano seguirá ocurriendo y no podemos seguir como simples espectadores de una tragedia que pasa frente a nuestros ojos.

No podemos bajar la guardia frente a los indicadores de bienestar de la ciudad. Esta atención a la primera infancia debe ser prioridad de todas las autoridades locales y departamentales. Si ni siquiera podemos sustentar la alimentación básica de nuestros niños en sus primeros años, sin duda nos espera un futuro desolador.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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