Domingo 02 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

La deficiente ejecución de dineros públicos

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La falta de ejecución de los dineros públicos es tan perjudicial como su desvío, manifestó el Auditor General de la República al advertir que hay recursos públicos en decenas de cuentas bancarias, CDT, fondos especiales, guardados, sin generar mayores beneficios a las entidades públicas depositarias, ascendiendo tales recursos a cerca de 22 billones de pesos, siendo parte de ellos dineros no utilizados o ejecutados y siendo otra parte un acumulado de años anteriores. ¿Eso qué muestra? Que las entidades territoriales no ejecutan eficazmente sus presupuestos.

Esos dineros ascienden a una suma cercana a aquella que puede recaudar el Estado en casi dos reformas tributarias y evidencia que hay un gran problema de ejecución en las regiones, pues son recursos para frentes vitales como educación, salud, agua potable, alimentación escolar y hasta para libre destinación.

Debe resaltarse que el Estado no tiene por función tener dinero guardado sino ejecutarlo eficiente y transparentemente para darle bienestar a la comunidad e impulsar la economía.

Este hecho muestra que están fallando las contralorías municipales y departamentales, entes de control que han debido advertir oportunamente sobre lo ocurrido, más no lo hicieron.

Sorprende que durante los tres últimos años se hayan mantenido importantes saldos de recursos financieros en el sistema bancario. Esos dineros no deben destinarse a la especulación financiera sino a la atención de necesidades básicas insatisfechas de la población.

¿Hay falta de voluntad política en las administraciones municipales y departamentales? ¿Acaso problemas de planeación del gasto? ¿Hay falta de coordinación entre el Gobierno Central y los entes territoriales? Diversas preguntas surgen al respecto y debe analizarse la propuesta del Auditor General de la República de hacer una profunda reforma del sistema de control fiscal.

Preguntas semejantes surgen en torno a los dineros que recibió el Estado como pago del precio por la venta de las acciones que la Nación tenía en Isagén. Ellas se vendieron por 6,4 billones de pesos, suma que fue pagada en enero de 2016. ¿Qué ha pasado con el dinero que se puso en manos de la Tesorería General de la Nación? ¿Y con el dinero depositado en el controvertido Fondo de Desarrollo (Fondes)? ¿Y con el que se depositó en un fondo pensional de gobernaciones y municipios? Cada vez más colombianos formulan tales preguntas.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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