Lunes 03 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

¿Estamos preparados para una emergencia?

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LLa semana pasada, en un barrio de Floridablanca, se produjo un incendio en una residencia y la conflagración provocó la muerte de cinco miembros de una respetable familia. El hecho, con razón, despertó la solidaridad de la comunidad. Pero, más allá de lo ocurrido, debe evaluarse la capacidad de respuesta de nuestros organismos de socorro ante tragedias que en forma imprevista pueden ocurrir en cualquier momento en los municipios que integran el área metropolitana de Bucaramanga y la región santandereana.

¿Están preparados los organismos de socorro de Floridablanca, Piedecuesta, Girón y Bucaramanga para responder pronta y adecuadamente a una tragedia que puede provocar pérdidas de vidas y grandes daños a bienes? ¿Tienen los cuerpos de Bomberos de dichos municipios la preparación, entrenamiento, capacidad técnica, dotación, elementos de trabajo y todo aquello que es necesario para responder pronta y adecuadamente ante un incendio o una desgracia en cualquiera de los altos edificios de vivienda que se han construido en toda el área metropolitana? Muchas inquietudes surgen en torno a tal tema y las respuestas, desafortunadamente, quitan el sueño.

El hecho comentado ocurrió en una casa de habitación y, desafortunadamente, la respuesta del Cuerpo de Bomberos de Floridablanca no fue lo ágil que fuere de desear y en el teatro de los hechos no pudieron actuar con la solvencia que se esperaba por falta de dotación para enfrentar tal clase de emergencias. Tanto en Floridablanca, como en Piedecuesta, Girón y Bucaramanga, el horizonte muestra cada vez más altos edificios de vivienda. Si hubo dificultades para responder a un incendio en un primer piso, ¿qué ocurrirá cuando el hecho suceda en un piso alto de un edificio?

La comunidad está inquieta y es prudente conocer con qué cuentan las autoridades municipales para enfrentar una desgracia. Se debe evaluar qué se tiene en cada municipio y qué es prudente adquirir para no rasgarnos las vestiduras ante un desastre cuyas consecuencias devastadoras hubieran podido ser neutralizadas si hubiera habido elementos y dotación aptos para ello.

Es mejor prevenir que lamentarse de que ocurran desgracias sensibles ante los ojos del país y el mundo. Por eso las autoridades deben analizar la capacidad real de respuesta que tienen ante las fuerzas de la naturaleza, o el ímpetu de las llamas.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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