Sábado 04 de Septiembre de 2010 - 09:36 AM

Las lecciones de Chile

Comparta este artículo ›

Lo ocurrido hace un mes en la mina San José, en Chile, y las consecuencias de tal hecho –derrumbe en túneles a 700 metros de profundidad-, que fue provocado por actividades llevadas a cabo por el hombre, esas que a lo largo de los últimos 30 días han sido noticia en todo el mundo, deberían ser el espejo en que Colombia se mirara para imponer severas normas de seguridad industrial ahora que hay agudo incremento de la explotación de minerales y significativo crecimiento de la inversión extranjera directa en tales ramos.

Más allá del drama humano -el que 33 mineros hayan logrado supervivir tal cantidad de tiempo en tan difíciles condiciones y la solidaridad que todo ello despierta-, hay muchas lecciones que sería amargo no aprender en un país que está inmerso en la actividad minera y que no es ajeno a que en cualquier momento sea escenario de una tragedia de tal naturaleza.

El daño que sufren tanto la economía de Chile como el estado de ánimo de su gente por la tragedia de los mineros es inmenso, como proporcionalmente lo ha sido en E.U. el siniestro ocurrido en una plataforma explotada por BP en el Golfo de México.

No son solo los 33 mineros y sus familias las víctimas. También lo son los cientos de mineros que laboraban en tal mina y llevan un mes sin trabajar ni recibir salarios.

Fuera de ello, el Estado chileno ha tenido que destinar gran cantidad de dinero en la operación de rescate de los mineros atrapados, usando durante varios meses sofisticada y costosa maquinaria y con la incertidumbre de si los 33 mineros soportarán o no durante cerca de cuatro meses más las precarias condiciones en que hoy se encuentran.

Además, los propietarios de la mina quedaron en difíciles circunstancias económicas y a la espera de los procesos y sanciones de todo orden que en su contra se adelantarán.

La actividad minera es de alto riesgo humano y económico. Lo ocurrido se hubiera evitado si oportunamente las autoridades le hubieran exigido a la compañía cumplir exigentes condiciones de seguridad industrial.

Desafortunadamente no fue así y las consecuencias están a la vista.

En Colombia las autoridades que controlan y vigilan la actividad son muy laxas; muchas de las normas vigentes no se cumplen a cabalidad, el peligro que corren miles de trabajadores en tal actividad es inmenso y permanente.

La opinión pública se entera de las noticias de Chile como si el asunto ocurriera en una galaxia situada a miles de años luz de nosotros. El asunto preocupa y puede ocurrir en Colombia. Solo imponiendo rígidas políticas de seguridad en la explotación de minas se puede prevenir tal tipo de sucesos. ¿Seremos capaces de implantarlas y hacerlas cumplir?

Publicidad
Publicada por: REDACCION EDITORIAL
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.