Sábado 12 de Julio de 2014 - 12:31 PM

La apuesta por ser una adolescente mamá en Bucaramanga

En sectores vulnerables de Bucaramanga como las comunas 1,2 y 14, las menores quieren ser mamás y sus familias aceptan la situación, para que las jóvenes tengan un sustento económico y puedan satisfacer sus necesidades básicas. Estos son los resultados de un estudio exploratorio hecho por la Secretaría de Salud de Bucaramanga.

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Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL
La apuesta por ser una adolescente mamá en Bucaramanga
(Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)

Desde los 12 años, Mariana* aceptó la propuesta de convertirse en novia de José*, quien para la época era cuatro años mayor. El amor entre la joven pareja duró hasta que Mariana cumplió los 16 años. La llegada inesperada de un bebé -hoy tiene tres meses de nacido- no fue bien recibida por el padre, quien actualmente tiene 21 años y es soldado.

Mariana asegura que la primera reacción de José fue negar la paternidad del bebé, situación que si bien tomó por sorpresa a la madre, no le importó a su familia, ya que su progenitora fue la primera en decirle que “dejara las cosas así” y que disfrutara de la llegada del niño.

Mi mamá me dijo que me apoyaba, pero me puso una condición: terminar con mi novio y no pedirle ningún tipo de ayuda”, asegura la joven.

Atrás quedaron los sueños de terminar el bachillerato y de estudiar Turismo. Mariana también trabajaba, pero al diagnosticársele  embarazo de alto riesgo desde la semana 32 no le quedó más opción que descansar y esperar la llegada del niño.

Pese al cambio que esto significó para su vida el ser madre a temprana edad, la joven asegura sentirse “maravillada” por la llegada de su hijo. “Nunca pensé en abortar, pese a las necesidades económicas que tienen mi familia. Me cambió la mentalidad. Aprendí a ver las cosas de una manera diferente. Soy mamá, tengo muchas responsabilidades y no puedo salir, pero no creo que me hayan cortado las alas”, comenta Mariana.

Una oportunidad

Actualmente vive en el barrio Regaderos, de la Comuna 1 de Bucaramanga, uno de los sectores más afectados no solo por la violencia, sino por el embarazo adolescente, según la Secretaría de Salud y Ambiente de Bucaramanga.

Ella, como 100 jóvenes más, hace parte del Plan Padrino, un proyecto que junto a la Fundación Éxito entrega mercados a madres menores de edad de sectores vulnerables y que le hace seguimiento a la vida, costumbres y hábitos de estas mamás.

Tanto Mariana como Yurley*, de Regaderos, quien a sus 16 años ya es madre y tiene un bebé de tres meses, participaron en un estudio exploratorio adelantado por la Secretaría, el cual buscó determinar qué es lo que está llevando a las menores de 17 años, de las comunas 1, 2, 3, 4, 9, 10 y 14 a embarazarse.

Las jóvenes, como aseguran los primeros resultados arrojados por el estudio, ven que su realidad ha cambiado, que ser madres les ha dado la posibilidad de acceder a todo tipo de ayudas -tanto estatales como las entregadas por particulares-y que esta etapa de sus vidas las mantiene “llenas de expectativas” y sueños.

Por ejemplo, Yurley expresa que la relación con el padre de su hijo, de 19 años, pasa por un buen momento, pese a que tuvo que mudarse a la casa de su suegra y dejar atrás a su familia.

“Los mercados me han servido mucho, son de gran ayuda. Estoy esperando otras cosas que nos puedan llegar. Sé que a futuro también podremos estudiar en la Universidad del Pueblo. Lo que nos toca es no faltar a ninguna capacitación, si no nos sacan del programa”, asegura la joven mamá.

“Sí quieren ser mamás”

La secretaria de la cartera de Salud y Ambiente del Municipio, Claudia  Mercedes Amaya Ayala, asegura que es hora de mirar el discurso que se está utilizando con los jóvenes, reforzarles temas como los derechos sexuales y reproductivos y, sobre todo, “lograr que los jóvenes retarden el inicio de las relaciones sexuales, pues la realidad nos muestra que cada vez son las niñas de los sectores vulnerables las que quieren ser mamás. Su proyecto de vida es tener una seguridad o un sustento económico que les permita a ellas vivir, por lo menos, con sus necesidades básicas satisfechas”, comenta la funcionaria.

Durante el estudio exploratorio, la Secretaría indagó si las menores viven solas, con su familia o pareja, qué edad tenían ellas y el papá del niño en el momento de quedar embarazadas, si planificaban o no, si sus familias las apoyaban, entre otros aspectos.

Los resultados revelaron que son pocas las que se embarazan antes de los 15 años, que llevaban entre 6 meses y 2 años de relación con sus parejas, que sus embarazos eran deseados, que sus mamás y familiares estaban felices por la llegada del niño, que un gran porcentaje seguía estudiando embarazada, mientras qe otra parte no estudiaba en el momento de quedar en embarazo.

Según Liliana Serrano Henao, subsecretaria de Salud Pública, son pocas las menores entre los 10 y 14 años que han encontrado embarazadas. Lo que se encontró en un estudio adelantado en 2013 con el programa Familiarmente, apoyado por un grupo de sicología de la Universidad Pontificia Bolivariana, fue que las parejas de estas menores son mayores de edad, que le brindan sustento tanto a la madre como a los niños.

“Existe un subregistro que no se puede descuidar y es el relacionado con las menores, ya que es un delito que una niña menor de 14 años resulte embarazada. Sin embargo, ni la menor ni su familia denuncian. Muchas no van a consulta, porque temen poner en evidencia a su pareja. Son menores que están en alto riesgo de quedarse sin control”, asegura Serrano Henao.

Claudia Amaya explica que estos datos deben ponerse en un protocolo de investigación y seguir trabajando con universidades y organizaciones para revalidarlos. No obstante, Kiwanis adelanta una serie de proyectos en distintos colegios de estas zonas, y han encontrado resultados similares: son embarazos deseados, la  mayoría de madres no piensan en el aborto como una primera opción, sino en tenerlo.

El cambio

La Secretaría de Salud y Ambiente trabaja en varias estrategias para bajar el número de embarazos. Una es  indagar si el personal del área de la salud está o no entregando la información que se requiere sobre métodos anticonceptivos, para implementar un plan de reentrenamiento.

Asimismo, ha implementado capacitaciones a dueños de droguerías en los barrios, ya que es el primer lugar al que acuden los jóvenes en busca de asesoría. Y finalmente, busca capacitar a padres de familia y jóvenes líderes. La idea con esta población es que se conviertan en multiplicadores de los derechos sexuales y reproductivos y hablen sobre proyecto de vida.

“No se puede generalizar. Hay jóvenes que quieren estudiar, que quieren salir adelante y que no desean ser padres a temprana edad, pero no podemos seguir pensando que muchas niñas son obligadas a ser mamás”, añade Amaya Ayala.

Además, añade la Secretaria, se debe tener en cuenta el riesgo en materia de salud que corren estas mamás y sus bebés. “Muchos niños nacen con bajo peso, las madres presentan embarazos de alto riesgo, los bebés nacen prematuros y las embarazadas presentan sangrado durante y después de los partos. Es un peligro que se corre en edades tempranas”, concluye la funcionaria.

*Nombres cambiados a petición de la fuente y por ser menores.

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Publicada por: XIOMARA K. MONTAÑEZ MONSALVE
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