Martes 18 de Agosto de 2015 - 12:01 AM

Caso de hoy: denuncian deplorable estado de un mendigo, que pide limosna ‘a todo volumen’

¡Esta sección atiende sus inquietudes! Cuéntele su caso al periodista Euclides Kilô Ardila, a través del correo: eardila@vanguardia.com

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Señor:

Defensor de la Comunidad

Sobre la carrera 15 con calle 36 esquina y en varias vías del centro de Bucaramanga se ubica a diario una persona con discapacidad. Ese individuo se lanza al piso, junto a los semáforos. Acostado sobre un carro de balines y acompañado de unos altoparlantes, pide limosna.

A esta persona se le ve sin pantalones, pues solo porta unos pañales sucios. Esta escena, además de lamentable, es desesperante. Lo digo porque con el alto volumen que este señor le pone a su miniequipo de sonido, todo se traduce en bullicio y zozobra.

El panorama para quienes trabajamos por estos lados o pasamos a diario por la vía es aburridor. Entendemos que se trata de una persona en situación en discapacidad y que, por supuesto, se le debería tener cierto grado de consideración.

No obstante, es imposible laborar con semejante escándalo y frente a ese dantesco espectáculo. Al parecer, a las autoridades no les importa, pues hemos insistido en más de una oportunidad en denunciar esta penosa situación. Hasta el momento, nada se ha hecho. Atentamente, Juan Carlos Celis Ariza.

Respuesta

Augusto Rueda González, personero de Bucaramanga, le hizo un llamado a la comunidad para “no patrocinar la mendicidad, dado que esto es un buen negocio para el habitante de la calle; pero no lo es para la ciudad”.

“Usted, en lugar de dar limosna en las calles, debe ayudar a las entidades que apoyan en forma organizada a las personas que necesitan asistencia. La idea es no convertir la mendicidad en un estilo de vida”.

“Muchos se aprovechan del bumangués, convirtiendo a la ciudad en un gran vividero para este tipo de gente”, puntualizó.

Recordó que tras una reciente investigación, adelantada por el ente del Ministerio Público, se concluyó que muchas personas convierten la mendicidad en un ‘jugoso negocio’ y que incluso varios indigentes del país llegan a Bucaramanga con miras a ganar bastante dinero de limosna.

Por eso, recordó que la Policía diseñó una sana estrategia para combatir esta fea costumbre. La idea consiste en repartir, entre los ciudadanos de bien, una especie de ‘billete’ simbólico.

¿Para qué? Para que cuando una persona que diga ser indigente le solicite limosna, en vez de dinero en efectivo se le entregue ese papel, que es una especie de ‘bono’ para reclamar ropa, alimentos o medicinas en centros asistenciales.

Para poner en marcha tal estrategia, se reparten los denominados ‘billetes’ en diferentes vías.

Rueda González denunció que “los puntos estratégicos para pedir limosna son ‘negociados’ y que en la mayoría de ocasiones son ocupados por personas provenientes de la Costa Atlántica, haciéndose pasar por desplazados”.

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Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
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