Sábado 08 de Febrero de 2014 - 02:02 PM

Top 5: las filas más largas de Bucaramanga

Algunos usuarios de las diferentes entidades de Bucaramanga y que fueron consultados por esta redacción coincidieron en que en el Batallón las filas son enormes para obtener la libreta militar, así como en la oficina principal de Movistar y Claro.

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Top 5: las filas más largas de Bucaramanga

1. Caprecom

Las filas en Caprecom son un dolor de cabeza. Desde el año pasado, los afiliados hacen cola todos los días para reclamar medicinas, pasar documentos a revisión para que les sean entregadas las mismas o para saber qué va a pasar con ellos luego de que los antiguos afiliados de Solsalud fueran a parar allí esperando que su situación mejorara.

El resultado salta a la vista con las filas. Aunque hay un intento de organización con numeración, a partir de la cual son llamadas las personas, para quien está enfermo la fila es un suplicio más. Y para quien además tiene que ir a trabajar, la espera, de pie, no tiene nombre. A favor de la entidad hay que añadir, en todo caso, que a mediodía la fila disminuye mucho y es más accesible el servicio. Sin embargo, temprano en la mañana es el momento propicio para muchas personas y por eso eligen este horario a pesar de que, como este 30 de enero, la lluvia sea un añadido más a la situación.

Heriberto asegura, sumado a la fila, que la arrogancia de los funcionarios que atienden a las personas hace que la espera no sea solo difícil, sino atente contra la poca paciencia que les queda cuando se llega a la ventanilla.

Heriberto padece cáncer y tiene 55 años. Fue diagnosticado hace 8 meses y asegura que su vida cada vez es más difícil, porque como el Hospital Universitario de Santander canceló los servicios con Caprecom, no tiene dónde ser atendido. Para colmo, no tiene trabajo.

“Pasé 14 años trabajando en una empresa y me echaron. Como adujeron justa causa, entonces no me dieron liquidación. Y apenas cinco meses después, cuando después de no encontrar trabajo ya me había resignado a trabajar en la chaza de un primo, me detectaron el cáncer”.

En Caprecom le dicen, según él de mala gana, que su situación está en trámite para ser solucionada.

“Lo tratan a uno como si le estuvieran haciendo un favor y eso no es. Cuando me ven hacen cara de fastidio porque tienen que atenderme”.

La situación de Heriberto es semejante a la de otros 110 mil afiliados que no dudaron en calificar a Caprecom, en diciembre pasado, como la entidad con el peor servicio en la ciudad, según una evaluación que realizó la Secretaría de Salud. Antes estos temas, la entidad ha preferido guardar silencio.

2. Registraduría

La fila eterna de la Registraduría de Bucaramanga ocupa el segundo lugar del top. Siempre hay fila y a principio de este año, antes del 9 de enero, cuando cerró el plazo para inscribir las cédulas para votar para Senado y Cámara, las colas se tornaron aún más insoportables. Aunque esta situación pasó, la fila es su lugar seguro de trabajo para los vendedores de comida. Mientras tanto, los jóvenes que por primera vez van a sacar su cédula de ciudadanía se esconden tras los árboles en la mañana del 30 de enero y no solo para escampar la lluvia, también para sacarle el quite al Ejército, que viene por ellos para llevarlos a prestar el servicio militar.

“Supuestamente las batidas están prohibidas, pero yo por lo menos vivo en Girón y por ahí los veo que  lo recogen a uno. Yo no quería venir a sacar la cédula, porque me habían advertido que a veces el camión del Ejército se pasaba por aquí, pero mi mamá me obligó”, explica Luis, que cumplió los 18 años el 6 de enero pasado.

Hay otros que vienen con alegría, porque pronto tendrán vía libre para salir de rumba.

Por supuesto, siempre que hay una fila larga y permanente el común denominador, en vez de alegría, es una cara larga. Varias de las personas allí de pie se quejaron porque la atención en la oficina es lenta y a veces despótica. Dicen que en algunas ventanillas los funcionarios salen a almorzar a mediodía, a pesar de que la jornada es continua.

“Es verdad que ellos tienen derecho a comer, pero uno también y ahí si no puede”, aseguró una mujer de 44 años que tramita su cédula por pérdida.

Luis Eduardo, una persona que hacía la fila, señala que ha estado de pie desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde para tramitar un certificado de Registro Civil. Y como si fuera poco, la venta de turnos es otro dilema que hay que afrontar. Una tuitera respondió a Vanguardia Liberal que prefería tramitar sus documentos en la Registraduría de Floridablanca antes que en la de Bucaramanga, a la que considera la peor. “Las autoridades no han manejado el fraude con la venta de turnos y la poca oferta para toda la demanda que tiene”, explica Alba Rocío.

Con la tecnología existente y haciendo eco de la Ley Antitrámite, acudir a la página de Internet de la Registraduría debería ser una opción. Esta redacción pudo comprobar que al marcar el teléfono que aparece en la sección de directorio de la delegación de Santander, contestan en el horario de oficina y extendido y en general, la página funciona bien. Funcionarios le aseguraron a esta redacción que la razón de tanta fila es que en el horario empieza a las 8 de la mañana y la gente llega desde las 5:00 a.m.

Adolfo Rafael Fernández Laguna, Delegado departamental del Registrador, señaló que el tema de las filas es un tema cultural. “A las 8 de la mañana abrimos y a las 10 de la mañana ya no hay fila. La gente se ha acostumbrado a madrugar innecesariamente”. El funcionario aseguró que para alivianar el tema, se planean mejoras para la atención al público en la institución. “Vamos a implementar en 2014 un sistema de audiorrespuesta que permita asignar las citas desde la comodidad del hogar”. Señaló también que el mes de enero es el preferido para que los padres tramiten los documentos de sus hijos menores, porque están en vacaciones y fue enfático en hacer un llamado a la comunidad para que no permita la venta de puestos en la fila de la institución. 

3. Banco Agrario, Familias en Acción

Sergio Arciniegas, coordinador del Programa Familias en Acción en Bucaramanga, explicó que el programa de Familias en Acción ya no es culpable de las filas en el Banco Agrario, puesto que los beneficiarios reciben sus subsidios a través de giros y por tarjeta débito del banco. Dice que la razón de las largas filas es que el banco entrega su dinero también a otros grupos sociales como pensionados.

En la fila, que los primeros días del mes se hace más larga, Amelia Rueda espera reclamar por primera vez su pensión. A sus 55 años, Amelia recuerda con nostalgia cómo trabajó durante 17 años como secretaria en diversas compañías y cómo su vida se transformó luego de ser despedida. Para ella, la llegada por fin de su pensión es una bendición.

“Durante muchos años fui secretaria y como las empresas donde trabajé quebraron, al final me fui sin un peso. Incluso tuve que recurrir varias veces a mis expatronos para saber si su situación había mejorado y podían ayudarme, pero no lo conseguí. Con el poco dinero que recibí como liquidación monté un negocio de comidas rápidas, pero como no tenía experiencia en eso, fracasé. Finalmente empecé a vender diversos tipos de productos y me asocié en la compra venta de artículos de chatarra. Con eso pude volver a cotizar la pensión y hoy por fin la estoy esperando”, concluye Amelia.

Algunos adultos mayores que hicieron la fila los primeros días de enero para reclamar la pensión aseguran que todo es un lío. “A veces están las puertas dañadas y adentro se hace un desorden”, aseguro Miguel Ángel, de 68 años. En estas épocas de pago, aseguró, hasta 150 personas se distribuyen adentro del banco, entre ellas mujeres con hijos que reclaman giros por concepto de pensiones alimentarias.

“A veces hay apenas dos o tres personas atendiendo y es por eso que no avanza la fila. Los cajeros son muy lentos, se van y ‘hacen la roña’ dando vueltas por ahí y uno sí tiene que esperar”, explica Lucila Rueda, otra adulta mayor que espera su pensión.

Lo peor de esta fila es que no hay que hacer una, sino dos. La primera para entrar a la entidad y que los papeles que presenta el usuario sean los requeridos. La segunda fila para acceder a otro funcionario que revisa nuevamente los papeles y hace el desembolso correspondiente. Adentro del banco hay sillas para que después de tanta fila, le correspondan unos minutos sentado.

4. Alcaldía de Bucaramanga

El impuesto de valorización, por el cual el Alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez, está en el ojo del huracán, también es una verdadera catástrofe para quienes hacen la fila. Muchas de estas personas son adultos mayores y aunque la fila avanza significativamente una vez que se abren las puertas,  a las 8 de la mañana, desde las 6 a.m. varias personas ya están tomándose un tinto a la espera de poder resolver el pago de sus impuestos, como el Predial, que en años anteriores también ha sido motivo de las largas filas.

Carlos Ramírez es un hombre de 65 años que no está dispuesto a pagar el impuesto predial ni el de valorización. “Vengo a quejarme para que revisen por qué están cobrando tanto por estos impuestos. En 2013 pasó del 50% al 100% y eso no es posible que siga pasando”.

Camilo Gómez también asegura, a primera hora de la mañana, que está cansado de las filas en la Alcaldía. “Para hacer cualquier trámite es una larga fila y adentro, en las oficinas, es un desorden”.

“La gente que tiene que resolver su situación por espacio público también ha contribuido a que la fila sea tan larga”, comenta Lizeth Ojeda, madre cabeza de hogar que realiza trámites constantes en la Alcaldía.

Por su parte, en la página web de la Alcaldía de Bucaramanga existe un link que conduce a solucionar las preguntas y respuestas sobre el trámite de servicios, así como una sección del pago de impuestos y trámites en línea, entre ellos el impuesto predial unificado y el comparendo ambiental. Los aplicativos funcionan correctamente. 

5. El RUT

A lo largo de los años, los primeros días de enero se han convertido en una prueba de resistencia para los trabajadores independientes que necesitan su RUT para poder realizar contratos.

“En 2011 y 2012 he hecho fila desde las 4 de la mañana hasta las 4 de la tarde para poder renovar mi RUT”, comenta Liliana Soto, quien asegura que, además, el sistema de prestación de servicios para contratar a trabajadores independientes la tiene con la ‘soga al cuello’ desde que empezó su vida laboral.

“La ventaja de trabajar de manera independiente es que uno “supuestamente” maneja su tiempo. A veces es así, pero en muchos casos no es verdad. A mí me contrataron en una empresa el año pasado y cumplía horario como cualquier empleado. No me respetaban el tiempo, me llamaban a cada rato y uno tiene que sufrir cada dos, tres o seis meses para saber si lo van a volver a contratar. Uno con ese miedo aguanta todo”, comenta Liliana.

Popayán, Barranquilla y Bucaramanga están entre las primeras ciudades, acorde con los registros de prensa, en cuestión de largas filas para tramitar el RUT.

En noviembre del año pasado, la Dian ajustó las normas para el trámite del Registro Único Tributario, sin embargo, ninguna de ellas fue suficiente para menguar la fila de cada año. José Alfredo Díaz Archila, Director de la seccional, explicó a esta redacción que el RUT tiene vigencia indefinida y a pesar de que algunas empresas lo soliciten nuevamente, no debe renovarse cada año.

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Publicada por: PAOLA ESTEBAN
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