Martes 25 de Febrero de 2014 - 05:37 PM

El rumbo incierto de la casa Luis Perú de la Croix

La Procuraduría busca tener allí su sede. Los vigías del patrimonio piden a la Gobernación abrir una escuela de artes. El Imct dice que no tiene dinero para mantenerla y la Secretaría de Infraestructura del municipio asegura que nadie puede tocarla. Lo cierto es que el emblemático lugar es el reflejo del abandono que viven decenas de construcciones que son patrimonio histórico.

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Didier Niño / VANGUARDIA LIBERAL
El rumbo incierto de la casa Luis Perú de la Croix
(Foto: Didier Niño / VANGUARDIA LIBERAL)

Es extraño que al consultar las guías turísticas, la Casa Mutis o Casa Luis Perú de la Croix,  declarada como Bien de Interés Cultural Municipal (Bicm), bajo la resolución 0492 del 16 de septiembre de 2011, aún figure como sitio recomendado para los turistas, si al llegar a sus puertas un vigilante dice: “Está cerrado. Aquí solo se puede entrar con una autorización”.

Y es que hoy es incierto el futuro de esta edificación del siglo XVIII.

Los primeros en lanzar la alerta fueron los defensores del patrimonio, quienes aseguran que la casa del General de la Croix, que fue edecán de El Libertador Simón Bolívar, podría tener un desenlace fatal, debido a su rápido deterioro, como lo tuvo su dueño, quien se suicidó en su natal Francia, tras su exilio.

Basta con mirar por las rendijas de los portones, para ver que el bello jardín del centro de la casa está enmontado y que de ella emana un olor a humedad.  Los que lograron entrar antes de que la casa se cerrara, aseguran que el techo de la estructura está deteriorado y que se cae a pedazos.

¿Cuál fue el rumbo que tomó la colección de fotografías antiguas de la región que allí se conservaba? Algunos comentan que fueron enviadas a la Universidad Autónoma de Bucaramanga, pero muchas otras fueron robadas.

¿Dónde están las enciclopedias que fueron rescatadas y que se conservaban en la Biblioteca Departamental, que albergaba alrededor de cinco mil libros? Los que un día la conocieron comentan que la Academia de Historia de Santander pudo salvar algunos tomos y que otros quedaron a su suerte en cajas dentro del bien.

Esto por mencionar solo algunos de los objetos de valor que conservaba la casa desde siglos atrás, cuando sirvió de hospital para los heridos de la Guerra de los Mil Días, cuando fue sede del Batallón Ricaurte (1912-1918) y cuando pasó a ser propiedad de Ecopetrol. Luego pasó a manos de Terpel, con el apoyo del Banco de la República, la Gobernación de Santander y la Cámara de Comercio. Finalmente, la Academia de Historia la tuvo bajo su cuidado, pero luego la regresó a Ecopetrol, quien la donó a la Biblioteca Gabriel Turbay, hoy Instituto Municipal de Cultura y Turismo.

Su declive, como dicen los defensores del patrimonio, comenzó luego del incendio de la Alcaldía de Bucaramanga, el 1° de junio de 2002, durante la administración de Iván Moreno Rojas, pues allí fueron a parar durante un año las oficinas y los funcionarios afectados con la deflagración.

Más tarde, en 2008, se convirtió en la sede del Concejo de Bucaramanga, ya que la sede del cabildo fue invadida por ratas y gatos. En agosto de 2010, fue desalojada y desde entonces la invadió la desgracia.

Lo que ocurre en la Luis Perú de la Croix, asegura Antonio José Díaz Ardila, delegado de la Sociedad Colombiana de Arquitectos en el Consejo de Patrimonio Departamental, es la muestra del poco valor histórico y sentimental que representa para la ciudad esta clase de recintos.

Para su fortuna, figura dentro del Plan de Ordenamiento Territorial como parte de la zona de conservación urbana y urbanística, pero estos son “paños de agua tibia”, comentan algunos, pues la casa no tiene dolientes y menos un presupuesto para restaurarla y mantenerla.

La polémica

Tras conocerse que la Procuraduría General de la Nación, sede Santander, quiere tomarla en comodato y ubicar allí sus oficinas , las voces en contra no se hicieron esperar. Según dice el contrato de donación No. 3519 del 21 de agosto de 1992, donde Ecopetrol entrega el bien al actual dueño, el Imct, el bien debe ser destinado para el desarrollo de programas culturales y no de otro tipo.

Arnulfo Bastos Álvarez, coordinador de Vigías del Patrimonio, del grupo Vigías Rescatando Patrimonio de Barrancabermeja, comenta que no ve la relación que tiene el Ministerio Público con el tema cultural, pues el inmueble requiere un Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp), que se elabora para los bienes e inmuebles que están bajo amenaza de ruina, como esta casa.

“En este momento está en tránsito una acción de cumplimiento contra la Alcaldía para que se haga efectivo el Pemp. Este, como la declaratoria, debe anotarse en el folio de matrícula inmobiliaria correspondiente. Estos registros son importantes, pues si una persona quiere comprarla y demolerla, esto se lo impide”, explica Bastos Álvarez.

Antonio José Díaz asegura que el problema está en que el Imct no tiene recursos y menos un plan con actividades  culturales. Díaz agrega que lo más urgente es no dejarla caer. “¿Qué puede funcionar allí? Sería bueno escuchar qué tiene en mente la Procuraduría. No sería el primer BIC que se comparte. Muestra de ello en la ciudad es la Casa del Libro Total”, añade este experto en patrimonio.

“Está protegida”

Daniel Brijalbo Michaels, asesor en Patrimonio de la Secretaría de Planeación de Bucaramanga, afirma que se está diseñando un proyecto de intervención, para determinar qué podría funcionar allí, si una biblioteca, un archivo o un museo”.

Más allá de esta discusión, el historiador expresa que uno de los principales problemas que enfrentan estas construcciones es que, a pesar de expedirse una resolución que confirma su declaratoria como Bicm o un acto administrativo, la tramitomanía ante entidades como la Oficina de Instrumentos Públicos también retrasa el proceso.

Brijalbo explica que otros bienes como la Casa Acevedo en el barrio Bolarquí y la antigua sede de TGI (carrera 34 con calle 41) a pesar de que son Bicm, aún no cuentan con esta anotación en sus folios de matrícula inmobiliaria. “No los han devuelto porque falta un dato, porque se debe entregar doble copia firmada por el Alcalde, porque las resoluciones no cumplen con lo que dice la nueva ley (1579 de 2012 o estatuto de registro de instrumentos públicos), a pesar de que fueron expedidas años atrás”, explica Brijalbo. 

 “Lo ideal es que esto exista, para que los interesados en pedir algún tipo de licencia de construcción conozcan que el inmueble está protegido. Esto no significa que la resolución de declaratoria del inmueble o el acto administrativo no tenga efecto”, concluye el funcionario.

HABLA EL IMCT

Henry Armando Carrizales Céspedes, director del Imct de Bucaramanga, asegura que en 2013 la Alcaldía de Bucaramanga presentó un proyecto para acceder a los recursos del IVA que entrega la telefonía móvil. El proyecto se avaló, pero los recursos no se asignaron. El director del Imct no niega que la casa está deteriorada, pero asegura que su institución realiza brigadas de aseo y paga un vigilante.

Con respecto a la biblioteca y algunos objetos de valor que allí se encontraban, Carrizales asegura que no tiene conocimiento de dónde están. Cree que los tiene la Gobernación.

El funcionario asegura que el procurador Alejandro Ordóñez Maldonado sí envió una petición formal para instalar sus oficinas en el lugar. “Hay que analizar las implicaciones de tipo fiscal, legal y administrativo antes de dar una respuesta. Lo cierto es que el Imct no cuenta con los recursos para invertir en esa casa”, explica.

“Por encima de todo la casa debe tener alguna funcionalidad. Son bienes que no se utilizan  y se van deteriorando”, concluye el funcionario.

“NO HAY TRABA”

Édgar Villamizar Bueno, registrador de la Oficina de Instrumentos Públicos de Bucaramanga, asegura que no existen trabas a la hora de realizar anotaciones en los folios de matrícula inmobiliaria de estos inmuebles. Villamizar dice que el problema está en que los funcionarios públicos creen que el proceso termina solo con expedir una resolución o un acto administrativo. “Deben venir a la Oficina y entregar los documentos necesarios para hacer la anotación”, comenta.

Si bien es cierto que la resolución de Bicm de esta casase expidió en septiembre de 2011, sólo hasta el 26 de noviembre de 2013  se hizo la respectiva anotación, porque según el registrador, la Alcaldía se demoró en la gestión.

“La Alcaldía y la Gobernación reaccionan cuando los ciudadanos interponen acciones populares. Un ejemplo claro de eso es la casa natal de Luis Carlos Galán (calle 36 con carrera 25), que fue declarada Bicm en la gobernación de Horacio Serpa y solo fue protocolizada en la Oficina de Instrumentos Públicos hace unos mes, tras conocerse que la iban a derribar”, concluye Villamizar. 

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Publicada por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
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