Domingo 30 de Marzo de 2014 - 01:01 PM

La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara

Cada quien posa y sonríe como quiere, sin importar si se está en una fiesta o en la intimidad, buscando recibir los mejores comentarios de sus ‘selfies’ o fotografías. Pero la obsesión por estas fotos, que según expertos no es algo nuevo, podría afectar la autoestima, despertar el narcisismo y la depresión.

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Tomada de www.kienyke.com/VANGUARDIA LIBERAL
La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara
(Foto: Tomada de www.kienyke.com/VANGUARDIA LIBERAL)
La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara
La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara
La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara
La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara
La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara
La ‘selfie’, más allá de sonreír frente a la cámara

Mostrar a mis amigos en Instagram lo bien que se pasa en una fiesta, lo esbelto que está mi cuerpo, lo bien que me veo en vestido de baño o simplemente, desearles buenas noches a todos desde mi cama.

Estas y otras razones expresan los amantes de las ‘selfies’ para justificar su obsesión por fotografiarse a sí mismos. Se realizan por medio de teléfonos inteligentes o tabletas, para luego compartir automáticamente en las redes sociales y recibir los mejores comentarios.

El fenómeno ‘selfie’ ha mostrado al mundo incluso momentos incómodos, como el que vivió el presidente de EEUU, Barack Obama, junto al primer ministro británico, David Cameron, y la primera ministra de Dinamarca, Hellen Thoring Schmidt, quienes se fotografiaron en el funeral del desaparecido líder sudafricano Nelson Mandela.

Las atrevidas ‘selfies’ protagonizadas por la cantante Miley Cyrus, donde además de exhibir su cuerpo muestra su lengua y sus cigarrillos de marihuana, y los de la colombiana Sofia Vergara, que cada vez que toma el sol aprovecha para fotografiar y difundir sus fotos en bikini. Incluso, los que utilizan las marionetas de los Muppets en su cuenta de Instagram, tomadas por Peggy y la rana René, para promocionar su más reciente película ‘Muppets Most Wanted’, son muestra de lo populares que se han vuelto estas fotografías.

Y es que no solo los famosos insisten en voltear el lente de sus celulares y fotografiarse. La idea ha llevado a que empresarios londinenses abran escuelas y enseñen a los perros a tomar sus propias ‘selfies’. También a que un fotógrafo ruso, Kirill Oreshkin, suba a los rascacielos y puentes más altos del mundo, para inmortalizar el momento en una ‘selfie’.

Algunos aseguran que ya no se puede hablar de ‘selfie’, pues esa tendencia fue famosa en 2013, y que este año, tras la acogida que tuvo la imagen tomada por la presentadora Ellen DeGeneres, rodeada de estrellas de Hollywood durante la entrega de los Premios Oscar, lo que “está de moda son las ‘usies’”, que son las mismas ‘selfies’, pero en grupo.

No todo es alegría

Más allá de posar, de las sonrisas y de lo espectacular que pueda resultar la fotografía, estudios adelantados en Europa y Estados Unidos aseguran que los efectos sicológicos que esto puede causar en las personas no siempre son positivos.

“El uso excesivo de las redes sociales como Instagram, Facebook o Twitter puede está conectado a trastornos como el obsesivo–compulsivo, la hiperactividad, el déficit de atención, la depresión, la hipocondriasis, la disformia corporal y el voyerismo”, asegura un estudio de la Universidad Estatal de California.

El sitio web Best Computer Science Schools, que agrupa a las más destacadas escuelas de la computación de Estados Unidos, habla del ‘síndrome Selfie’, el cual, más allá de publicar una imagen, “esconden una serie de causas y motivos que producen en los usuarios, trastorno de personalidad narcisista, esquizoafectivo y esquizotípico e hipocondriasis”.

Jóvenes: posibles víctimas

Danny Bowman, un inglés de 19 años, sorprendió hace pocos días a la teleaudiencia de su país al narrar ante las cámaras su obsesión por verse bien en las ‘selfies’, lo cual lo llevó a querer atentar contra su vida. Fue diagnosticado con disformia corporal. Es decir, cada vez que Bowman ve su imagen frente a un espejo o una cámara percibe que tiene algún defecto.

Según dijo, permanecía hasta 10 horas frente al teléfono celular, hasta lograr la “selfie perfecta”. La obsesión por tener el rostro ideal lo mantuvo durante cuatro años aislado de la sociedad y su familia.

Hoy afronta un tratamiento que no solo consiste en el consumo de medicamentos, sino en vivir alejado por completo de las cámaras.

Aunque la práctica de tomarse fotografías parece inofensiva, información revelada por el Sony Brook University de Nueva York asegura que muchas de estas personas pueden padecer ansiedad y depresión, pues suelen “imitar o comparar las realidades de otros” como los famosos. Sin embargo, son casos extremos. Lo común es que la ‘selfie” sea una expresión de una época donde el “yo” es lo más importante.

“ES UNA EXPRESIÓN DE LA CULTURA”

Segun explica Camilo Cifuentes, sicólogo y especialista en expresiones juveniles de la Universidad Complutense de Madrid, España, las ‘sefiels’ aparecieron en 1914, cuando la princesa Anastasia de Rusia se tomó una fotografía de sí misma con ayuda de un espejo.

“El hecho de que la fotografía apenas comenzara y no estuviera al alcance del público común todavía, sumado al hecho de que los jóvenes no tenían gran relevancia en el acontecer y que no se tenía la noción de ser difundido masivamente, hicieron que esto no tuviera eco”, asegura Cifuentes.

“Más que narcisismo se trata de una identidad cultural y social de un siglo, lo que llamamos era. Esta es la era del “yo”. Así como hubo la era o época de la Ilustración, lo que se ha podido examinar por los contemporáneos es que al ser una época de lo joven, la interiorización del yo como afirmación de mí mismo es lo que marcará y marca desde ya la tendencia”, explica Cifuentes.

Para el especialista “no hay patología ni narcisismo propiamente dicho” en las ‘selfies’, excepto casos particularmente tratados por la siquiatría, como la del joven que que trató de suicidarse en Londres por no encontrar la selfie perfecta. “Lo que realmente hay es una expresión de la cultura, de la época. El hecho de que los adultos lo hagan lo demuestra”, concluye el profesional.

“NECESIDAD DE ‘VENDERSE’ SOCIALMENTE”

La tecnología ayuda a exacerbar todo lo que las personas tienen dentro y da la posibilidad de mostrar una faceta nunca antes vista, como es la intimidad. Esta es una de las principales conclusiones de la sicóloga y especialista en salud mental comunitaria Juliana Pinto Moreno sobre el tema.

“Las personas se han vuelto obsesivas con su imagen y tienen la necesidad de ‘venderse’ socialmente. Se necesita reconocimiento para estar bien, sentirse feliz y subir el autoestima”, añade esta profesional.

Sobre las imágenes de mujeres y hombres que exhiben sus cuerpos y adoptan poses sensuales en sus ‘selfies’, esta sicóloga asegura: “Hoy día la postura ante la sociedad está relacionada con lo sexual y todo se vende a través del sexo, que es un puente para llegar fácilmente al consumo”.

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Publicada por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
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