Miércoles 09 de Abril de 2014 - 10:26 AM

El ‘negocio’ de la extorsión crece en cárceles de Santander

La Cárcel de Palogordo no tiene el sistema para bloquear la señal de celulares y esto es aprovechado por los extorsionistas, según el Gaula Militar Santander. Inteligencia ha detectado que los delincuentes “trabajan” en turnos para extorsionar y que piden dinero, munición, armas y medicamentos.

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Archivo/VANGUARDIA LIBERAL
El ‘negocio’ de la extorsión crece en cárceles de Santander
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

La rutina de “trabajo” de algunos internos extorsionistas que operan desde la Cárcel de Mediana Seguridad de Palogordo, en Girón, inicia a las 8:00 de la mañana.

Un solo delincuente alcanza a realizar hasta 250 llamadas en un mismo día. En ellas solicita a sus víctimas desde dinero en efectivo hasta municiones, medicamentos, armas para supuestamente defenderlo de grupos insurgentes y grandes sumas por intermediar en la liberación de un supuesto familiar víctima de secuestro.

La ‘pesca’ de incautos deja, al menos, $2 millones en sus bolsillos diariamente, suma que si bien no recibe en la prisión, sí es recogida por sus cómplices en distintas zonas de los departamentos de Santander, sur del Cesar, el Magdalena Medio, Antioquia o Boyacá, o desde cualquier lugar del país, luego de ser enviada por las víctimas a través de empresas de giros y envíos.

Labores de inteligencia al interior de este penal revelan que los extorsionistas tienen su treta “bien armada”. Por ejemplo, utilizan la modalidad de extorsión conocida como ‘Tío - Tío’, que consiste en hacerse pasar por miembros de la fuerza pública. Le dicen a la persona que contesta la llamada que uno de sus familiares -casi siempre sobrinos- se encuentra privado de la libertad, porque fue encontrado con material de guerra y que está a punto de ir a prisión. “Soy sargento de la Policía, lo puedo ayudar a salir de esto. Si usted me da $4 millones, puedo comprar al juez o el fiscal, y su sobrino sale libre”, dicen en la conversación.

Algunos son respaldados por otros delincuentes de la cárcel. Mientras realizan las llamadas, el resto del grupo dramatiza: utiliza radios, da órdenes y simulan que están en medio de un operativo de las autoridades. “Central, central, ¿me escucha? Sí, el capturado tenía varias armas, ya lo llevan para la audiencia. Se están tratando de comunicar con sus familiares”, comentan. 

Algunos son más crueles y le hacen creer a la víctima que su familiar está retenido y se hacen pasar por el supuesto secuestrado. Lloran, piden que los ayuden y gritan como si los estuvieran torturando.

A las 3:00 de la tarde, los extorsionistas de la Cárcel Palogordo “cierran su negocio”. El Gaula Militar de Santander asegura que este es el penal en donde más se comete este delito y que un solo delincuente puede tener en su poder hasta 90 números celulares o sim cards. “El Inpec lleva el control de los teléfonos celulares autorizados para este plantel, pero ellos se las ingenian para que les entren las tarjetas o los celulares”, asegura el coronel José Alejandro López, comandante del Gaula Militar Santander. No obstante, existe un problema mayor, “la Cárcel de Palogordo no tiene bloqueador de llamadas de celular” como ocurre en otros centros de reclusión del país, añade el coronel López.

Cualquiera es víctima

Ganaderos, empresarios, joyeros, empresarios del calzado, comerciantes, profesores y hasta estudiantes. Hoy cualquiera puede ser víctima de una extorsión, pues los delincuentes ya no buscan necesariamente personas adineradas. El coronel López recuerda la denuncia interpuesta por un grupo de profesores del municipio de San Martín, Cesar, zona que también es custodiada por el Gaula Militar Santander. Allí, mediante engaños, los delincuentes lograron conseguir la base de datos de los rectores de varios colegios y poner en marcha las extorsiones. Las investigaciones revelaron que los delincuentes se hicieron pasar por funcionarios del Ministerio de las Tics y que necesitaban contactar a los rectores para entregarles computadores. “Tenían nombres completos, direcciones y teléfonos. Los llamaron y los extorsionaron con dinero, munición y armas”, agregó el coronel López.

“Necesitamos que colaboren”. Esta es una frase bastante utilizada por los delincuentes, pues según la inteligencia, “buscan que no se configure el delito de extorsión”. Es decir, al aceptar la “colaboración” los delincuentes argumentan que la entrega de dinero es voluntaria, por lo cual no hay una extorsión. Para las víctimas es difícil conseguir lo que les piden (incluso medicamentos para la leishmaniasis). Es entonces cuando les dicen que envíen el dinero por las empresas de giros. “Si la persona les dice que no colabora, los declaran objetivo militar, que les van a mandar a las ‘Águilas Negras’ o a las Bacrim para que los ataquen”, explica el comandante.

¿Qué hacer para controlar la extorsión?

Según el Decreto 4768 de 2011, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, si el Inpec lo solicita, podrá ordenar a los proveedores de redes y servicios de comunicaciones móviles “la eliminación total o la restricción de sus señales de  transmisión, recepción y control en las cárceles que el Instituto determine”, si desde el interior del penal se realizan “amenazas, estafas, extorsiones y otros hechos constitutivos de delito mediante la utilización de dispositivos de telecomunicaciones”.  Sin embargo, en la Cárcel de Mediana Seguridad de Palogordo, lo anterior no se cumple.

El director del Inpec, general Saúl Torres, asegura que 12 cárceles de mediana y alta seguridad del país cuentan con bloqueo de la señal de celulares y que el propósito para este año es implementarlo en todos los centros penitenciarios del país.

Denunciar, lo más importante

El capitán Miguel Ángel Tordecilla Buendía, oficial de inteligencia del Gaula Militar de Santander, explica que las modalidades de extorsión conocidas como ‘siciliana’ y ‘Tío-Tío’ son dos de las más utilizadas al interior de los penales. En la primera, el extorsionista se identifica como miembro de un grupo armado, que busca proteger a la víctima de las ‘Aguilas Negras’ o Bacrim. En la segunda, el delincuente se hace pasar por integrante de la Policía o el Ejército.

En las labores de inteligencia se ha encontrado que los operadores Movistar y Claro y el servicio de llamadas de la Cárcel Palogordo son los más utilizados para extorsionar desde el penal. También se ha comprobado que una sola persona utiliza hasta 91 números distintos para extorsionar y que desde 35 de esas líneas se han extorsionado a más de cinco personas. “Un total de 68 registros, entre denuncias y asesorías hemos hecho en el primer trimestre del año. Lo cierto es que la extorsión carcelaria no se detiene y que del 100% de las extorsiones registradas en la región desde enero a la fecha, el 54,6% provienen de esta cárcel”, añade Tordecilla, quien invita a los ciudadanos a denunciar por medio de las líneas: 3208511620 ó 3138283465.

Recomendaciones ante extorsión telefónica

El Gaula Militar ha identificado que muchos de los extorsionistas utilizan una serie de preguntas para recoger información de sus futuras víctimas.

Los investigadores recomiendan que ante las siguientes preguntas, usted responda:

* Pregunta el extorsionista:

¿Hola, a dónde llamo?...                      

¿Con quién hablo?...                                            

¿Eres su primo?...                                

Soy tu primo Luis...                                              

Se ganó un premio…                                            

Papá soy tu hijo, estoy secuestrado…                

* Respuesta de la posible víctima

¿A cuál casa se comunica?

¿Con quién quiere hablar?

¿Deme su nombre y apellido?

¿Usted es hijo de cuál de mis tías?

No he ganado boletas de nada.

¿Cómo se llaman los abuelos y abuelas?  

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Publicada por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
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