Martes 22 de Abril de 2014 - 09:00 AM

Licor adulterado en Bucaramanga: la trampa que se puede llevar la vida

Se consume en bares, discotecas, restaurantes, moteles y licoreras. Se camufla en medio del licor de contrabando que llega a la ciudad proveniente de otras regiones, es ofertado a muy bajo costo y, lo más lamentable, según las autoridades, este bajo precio no les genera ningún tipo de sospecha a los consumidores. El consumo de licor adulterado es una realidad que cada día gana más terreno.

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Llegó escoltado por un grupo de policías a la clínica Saludcoop de Conucos, un sábado a las 7:00 de la mañana. Dos de los uniformados lo sujetaban fuertemente de los brazos y le pedían que se calmara. El hombre, de 34 años, solo lanzaba frases incoherentes y forcejeaba con los policías.

El escándalo despertó a las decenas de pacientes atendidos en la unidad de Urgencias de la clínica. Nadie se explicaba qué le ocurría a aquel hombre, cuyo rostro estaba pálido y sudoroso.

Los galenos lograron estabilizarlo y acostarlo en una camilla. Ninguno dudó en entregar el pronóstico: el paciente había consumido grandes cantidades de licor y como afirmó otro de los enfermos, “tenía una borrachera de padre y señor mío”.

Sin embargo, lo que parecía la típica escena de un borracho descontrolado, se tornó lúgubre cuando uno de los médicos dijo que podría estar intoxicado con licor adulterado.

Una joven bumanguesa de 19 años, residente en Bogotá, salió de rumba un viernes en la noche con un grupo de amigos. A la 1:00 de la mañana del sábado regresó a su casa atacada en llanto, asegurando que se sentía muy mal.

Al día siguiente, el dolor de cabeza era insoportable; incluso, el mareo le impedía estar de pie o sostenerse. No se trataba de un simple ‘guayabo’, algo ocurría en su cuerpo y era necesario que un médico la atendiera.

Al llegar a la Fundación Santa Fe de Bogotá, los galenos le practicaron varios exámenes de sangre, que determinaron que existían rastros de licor adulterado en su cuerpo y que era necesario intervenirla. Como primera medida, le vendaron los ojos.

El hombre hospitalizado en Salucoop despertó en horas de la noche. Su esposa, una mujer con siete meses de embarazo, no podía creer lo que los médicos le decían. “Háblele, ayúdelo a recordar. Él no la reconoce. No sabemos cómo evolucione, pero puede quedar con una lesión neuronal. Esto se demora”, decían.

Se tenía poca información del lugar donde este hombre se había emborrachado. Los policías lo encontraron tirado en un andén y al ver su estado, decidieron llevarlo a la clínica. Al parecer, había salido con unos amigos a un bar en el centro de Bucaramanga, pero, como dijeron los médicos, el lugar era lo de menos. Lo triste es que había consumido licor adulterado y que su vida no sería la misma.

La joven de 19 años logró recuperarse. Los médicos les dijeron a sus padres que por poco pierde la visión, no obstante, el nivel de licor adulterado que tenía en la sangre no era alto.

No perdió la memoria, así que pudo narrar que había estado en tres bares distintos de la capital, a donde llega licor proveniente de Venezuela y Ecuador sin ningún tipo de control, y que había ingerido cerveza, aguardiente y ron.

No solo duele la cabeza

Casos como estos no se conocen solo en la temporada de vacaciones o en las fiestas de fin de año, cuando los delincuentes aprovechan las festividades para sacar al mercado licores de baja calidad, de contrabando y adulterado.

El mercado de licor adultarado en Bucaramanga y en otras ciudades del país, como Bogotá, va en aumento. Según la Policía Fiscal y Aduanera, durante el 2013 en Santander se incautaron 16.400 botellas de licor de contrabando. Del contrabando de licor incautado en Bogotá, por ejemplo, el 20% era adulterado.

El doctor Javier Martínez Durán, coordinador del área de Urgencias del Hospital Universitario de Santander, asegura que no es frecuente la llegada de personas intoxicadas con licor adulterado a esta institución, pero resalta que sí es importante la prevención por parte de las autoridades.

Martínez afirma que el principal problema es que los consumidores confunden los síntomas de una borrachera con los que genera la intoxicación con licor adulterado, especialmente, porque lo que más se presenta son fuertes dolores de cabeza. “Las manifestaciones clínicas que más orientan hacía el diagnóstico de la intoxicación con licor adulterado es la disminución de la agudeza visual. Los pacientes manifiestan visión borrosa, nublada o empañada, y fastidio a la luz. Dicen que ven manchas amarillas o que definitivamente no ven nada”, comenta el médico.

También se presentan las alteraciones neurológicas, como agitación, convulsiones, falta de respiración, naúseas y dolor abdominal. “No hablamos de cualquier cosa. El licor adulterado no solo deja ciegas a las personas sino que los lleva a la muerte o a un daño neurológico irreversible. Hay que tomar consciencia sobre esto”, recomienda Martínez Durán.

Atractivo por el bajo precio

Lo lamentable, según la Policía Fiscal y Aduanera, es que más allá de los operativos de incautación en carreteras y locales comerciales, las personas no toman conciencia y no desconfían de la venta de licor a precios irrisorios, los cuales ayudan a que se oferten fácilmente.

Y es que nadie se salva de ingerirlo. Si bien es cierto que no todos los negocios ofertan licor adulterado, la Policía advierte que sí se encuentra en tiendas de barrios, en discotecas y licoreras de sectores exclusivos del área metropolitana y principalmente en los Sanandresitos, lugar donde llega tanto licor de contrabando como de este tipo.

“La mayoría de comerciantes no tiene en sus mostradores o vitrinas el trago de contrabando o el adulterado. Muchos lo camuflan o lo guardan en otros lugares, pues saben que las autoridades realizan operativos”, comenta la Policía Fiscal y Aduanera.

Lo que se evidencia es la falta de estampillas en las botellas en la mayoría de los casos, pero a pesar de esto, licores falsificados como el aguardiente, el whisky, el ron y vinos como el Manischewitz o Tropical son los más consumidos.

Llegada a Bucaramanga

La vía que comunica a Bucaramanga con Cúcuta, el municipio de Rionegro y el sector de Curos son los principales corredores del tráfico de productos de contrabando en Santander, según la Policía.

El licor y los cigarrillos (que muchas veces hacen un recorrido desde Paraguay hasta La Guajira y finalmente se distribuyen en los principales focos de la ciudad) es llevado en vehículos particulares y en transporte intermunicipal.

Según las autoridades, la modalidad más utilizada últimamente por los delincuentes es el envío a través de empresas de mensajería intermunicipal.

Lo preocupante, más allá del tráfico, es que los delincuentes aprenden a fabricarlo y traer insumos del exterior, para usarlos en procesos manuales o casi industrializados.

Entonces, ¿qué hacer frente a este flagelo?

Las redes de delincuentes llenan sus bolsillos con el dinero que entregan consumidores incautos, pero la amenaza que esto representa a la salud pública tiene un costo muy alto, que requiere no solo de la justicia, sino de conciencia.

Por ahorrarse unos pesos usted puede perder la vida.

¿Qué dice la Gobernación de Santander?

El coordinador del grupo de gestión de ingresos, Reinaldo José D’Silva Uribe, junto a las autoridades les siguen la pista a los contrabandistas de licor y cigarrillos por medio de un software de señalización en las estampillas. “El software hace una lectura y mira la legalidad del producto, si pagó o no impuestos al departamento, pues más allá del contrabando hay una alta probabilidad de que sea adulterado.

D’Silva Uribe explicó que en el departamento se aplica una prueba piloto que consiste en la implementación de cámaras instaladas en varios puntos del norte de la ciudad y en los peajes cercanos a la ciudad. “Las cámaras toman fotos a las placas de los vehículos que están transportando los diferentes productos como el licor. Entonces, cada vez que el producto se mueva de un departamento a otro, podemos conocer su ubicación. De igual manera, se tiene comunicación con la Policía de Carreteras, para que en sus requisas sepan qué lleva el vehículo”, explica el funcionario.

Las empresas de transporte legales también están en la mira por parte de las autoridades, pues se ha identificado que son el principal medio de transporte de artículos y licor de contrabando. “Estamos abriendo procesos administrativos y tributarios en contra de las empresas transportadoras, porque el delito también lo comete el que transporta. Muchas veces argumentan que el producto no es de ellos, pero es su responsabilidad verificar si este cumple con los requisitos de ley”, añade D’Silva.

En lo relacionado con los Sanandresitos de Bucaramanga, el funcionario comenta que se necesita más operatividad por parte de la Policía.

Recomendaciones

1. Evitar el consumo de licor adulterado no es solo tarea de las autoridades. Es importante que el consumidor compre las bebidas alcohólicas en lugares reconocidos.

2. Desconfiar del licor que se oferta a bajo precio como el whisky, pues nadie vende para perder, aseguran las autoridades.

3. Revisar la estampilla y corroborar la legalidad de la botella. Esto se puede hacer desde teléfonos inteligentes.

4. Revisar el contenido de las botellas. No deben tener ningún tipo de residuos en su interior. En caso de encontrarlo, esto es señal de que existe adulteración en el producto.

5. La visión borrosa y la cefalea severa son los principales síntomas de que se ingirió licor adulterado. Lo recomendable es buscar ayuda médica inmediata.

6. Desconfíe de las botellas que se abren fácilmente y verifique que las estampillas no sean reutilizadas o no estén violadas.

7. La venta de licor adulterado y de contrabando no solo opera durante temporadas como las vacaciones de junio y diciembre o la celebración de Navidad. Es un negocio abierto durante todo el año, que se camufla en muchos lugares de la ciudad.

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Publicada por: XIOMARA K. MONTAÑEZ M.
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