Lunes 16 de Junio de 2014 - 10:32 AM

Hidrosogamoso: Piden intervención del Gobierno para lograr acuerdos entre Isagén y comunidad

La falla ocurrida en la operación de llenado de la hidroeléctrica y el descontento de la comunidad de La Playa, la más cercana al proyecto, muestran que en materia de desarrollo el compromiso trasciende lo económico y que a futuro, ante el crecimiento, tanto las empresas, la comunidad y el medio ambiente no se deben afectar.

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César Flórez León / VANGUARDIA LIBERAL
Hidrosogamoso: Piden intervención del Gobierno para lograr acuerdos entre Isagén y comunidad
(Foto: César Flórez León / VANGUARDIA LIBERAL)

Es verdad. Santander necesita el desarrollo. También es cierto que una de las formas de alcanzarlo es la construcción de ‘mega obras’ y la explotación de recursos naturales, que además de generar riqueza, mano de obra y proyección del departamento, deben adelantarse de la mano de las comunidades, que finalmente serán las directas beneficiadas.

A menos de cuatro meses de que termine el llenado de Hidrosogamoso, la represa que proporcionará “cerca del 10% de la energía que consume el país en  un año”, los habitantes de la región temen que el panorama para ellos no sea muy claro.

El temor surge a raíz de la falla que se presentó en las compuertas cuando iniciaba el llenado de la presa, el pasado fin de semana, y que según los pobladores causó un daño ambiental. No obstante, Isagén afirma que tal daño no ocurrió. Será la  Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, quien determinará si realmente esta falla afectó el ecosistema.

La disminución considerable del nivel del río Sogamoso en un tramo; el descontento de al menos 400 familias de pescadores de la vereda La Playa, los hombres y mujeres que reclaman oportunidades de empleo y el disgusto de organizaciones sociales ante promesas que según afirman, nunca se han cumplido, son algunas de las quejas de la comunidad.

Pero al mismo tiempo, Isagén ha hecho inversiones millonarias tanto en su infraestructura como en la comunidad. La inversión en el Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso de Isagén alcanzó los $4,1 billones y sus directivas han manifestado que asumirán las consecuencias que se deriven de la decisión de la Anla. Aseveran que nunca han trabajado bajo la improvisación, que siempre han tenido en cuenta a la comunidad de La Playa y otros sectores río arriba, que las reparaciones e indemnizaciones se han hecho según lo acordado en diálogo con los afectados, que le han cambiado la cara a escuelas, que han mejorado acueductos y que han adelantado capacitaciones en distintas áreas de formación para que los aldeanos se organicen.

Además, dicen que dejan una plataforma lista para que la Gobernación, la Cámara de Comercio y las comunidades conviertan este proyecto en una importante fuente de turismo para Santander.

El caso La Playa

Lo ocurrido esta semana tampoco deja bien parado al Gobierno departamental y menos al Estado, ya que comunidades como La Playa, azotada en cada invierno por el incremento del caudal del Sogamoso, siguen viviendo en la orilla del río sin que se les reubique y se les ofrezca mejores condiciones de saneamiento básico a sus habitantes.

Esta población se ubica río abajo, a menos de dos kilómetros de la presa. A diferencia de las comunidades ubicadas en la parte alta del proyecto, no será reubicada y sus habitantes no serán indemnizados, ya que sus terrenos no se inundarán. “Si la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales determina que sí hubo daño ambiental en el río y que la comunidad de La Playa debe ser trasladada, acataremos la decisión. Haremos lo que ellos estipulan. Habría que mirar una salida lógica y justificar por qué no se reubican el resto de comunidades río abajo”, expresó María Luz Pérez, gerente de proyectos de Isagén.

La comunidad de La Playa asegura estar dispuesta a negociar, pero solo si se les repara económicamente o si se les reubica en zonas donde puedan sembrar y sacar adelante proyectos productivos que les permita mejorar su calidad de vida y asegurar el futuro de sus familias.

No obstante, explicaron los voceros de la hidroeléctrica, que antes de iniciar el proyecto esta población fue reasentada lejos del río, debido a las crecientes.“Les construyeron casas antes de llegar al peaje y no las ocuparon. Al parecer las arrendaron y regresaron a la orilla del río, zona considerada de alto riesgo”.

Por su parte, las organizaciones y líderes que acompañan el proceso buscan una reparación no solo de las comunidades, sino del ecosistema y del río. La situación sin duda deja una gran lección y abre nuevos interrogantes: ¿Lograrán las comunidades volverse autosostenibles? ¿Cuál será el compromiso del Gobierno, la Administración Departamental y de las empresas que llegarán a la región, con las comunidades de este y futuros proyectos en la región? “A todos nos conviene que el río esté sano y que siga proporcionándonos sustento. Sin agua no hay peces, energía, turismo y menos riqueza. El diálogo es la mejor vía”, acotó Juan Tercero, miembro de la Mesa de Pesca.

 Creación del comité de vigilancia en el río Sogamoso, de la mano de las autoridades

Juan Tercero Gamarra, pescador del corregimiento El Llanito y miembro de la Mesa de Pesca, no desconoce que la sequía del río fue un daño ambiental y que esto le traerá consecuencias a Isagén, pero más le preocupa el daño ambiental que están generando aguas abajo de la represa los pescadores foráneos. “Llegan en lanchas desde Puerto Wilches, Barrancabermeja y San Pablo y pescan con trasmallos y otros métodos poco recomendables. No viven en la orilla del río. Las autoridades locales no le han prestado mucha atención a esto”, añadió.

Por ahora, las asociaciones de pescadores de la parte baja del río Sogamosos están haciendo presencia con atarrayas para evitar la pesca indiscriminada. “Nos reunimos con el Ejército y la Armada Nacional. Queremos crear un comité de vigilancia en el río para hacer control, no para prohibir la pesca. Es un organismo que tienen las multinacionales petroleras y mineras. Todo para lograr que los peces se acomoden a los cambios del río, no pierdan su curso y mueran”, añadió Gamarra.

Descontento de la comunidad

Tanto Rosa María Bravo y María del Rosario Caballero, vendedoras de pescado en inmediaciones del puente Sogamoso desde hace 30 años, aseguran que Hidrosogamoso los ha acompañado durante el desarrollo del proyecto, pero sembraron falsas expectativas en la comunidad de La Playa. “Nos dijeron que el proyecto nos traería oportunidades de trabajo, que construyéramos viviendas porque necesitaban lugares para arrendarles a los trabajadores que llegaban y que tendríamos un proyecto productivo propio. Es la hora y nada ha ocurrido”, expresa Bravo.

Desde 2008, según Caballero, todo cambió. “Nos hacían reuniones, hablaban de proyectos productivos, venían solos, no con el Esmad y la Policía. Sacamos préstamos en cooperativas y nos endeudamos para nada. Las muchachas presentaron hoja de vida y porque no tenían experiencia no las contrataron. ¿Acaso uno necesita experiencia para poder tender una cama o cocinar? Eso lo sabemos desde que nacimos”.

Claudia Ortiz, vocera de la comunidad de La Playa, expresó que Hidrosogamoso siempre dijo que aguas abajo no habría ningún daño, que el río no se afectaría. “La sequía del río puso en evidencia la situación. Es hora de que las autoridades ambientales y el Gobierno cuestionen lo que hace Isagén. La empresa debe responde y reparar a los afectados. Buscamos una reparación integral, tanto de las comunidades, como del río y su ecosistema”, acotó Ortiz.

Isagén a la espera de proyectos de la comunidad

Sobre el apoyo del Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso a la esta comunidad, María Luz Pérez, gerente de proyectos de Isagén, aseguró que esperan las propuestas de los habitantes para mirar terrenos aguas arriba de la represa y acondicionarlos según las necesidades. Comentó que alrededor de 90 personas de esta comunidad trabajan en el proyecto en servicios generales y casinos.

“Uno de los proyectos asociativos es con la vendedoras de pescado que están en la carretera antes del puente. Aún no nos han dicho qué quieren hacer. El problema es que quieren proyectos independientes y esto no es viable”, añadió Pérez.

Hidrosogamoso explicó que se han creado la Mesa de Pesca y el Comité de Empleo donde participan la Gobernación, alcaldes, personeros y la comunidad de los nueve municipios impactados por el proyecto. “Finalmente, son los contratistas los que deciden con quién trabajar. Actualmente, se cuentan con 7.000 empleos, 65% de la región 35% es foráneo. El empleo es indirecto. En el momento en que empiece el embalse se sigue mejorando, pero esto disminuye”, acotó Pérez.

Transferencias

A futuro, Isagén aportará el 6% de las ventas brutas de energía del proyecto. Para el caso de Hidrosogamoso, serían alrededor de $20 mil millones anuales, si la venta de energía sube su valor.  A diferencia de las regalías, las hidroeléctricas produce transferencias que van directamente a los municipios tocados por el proyecto (50%) y las corporaciones como la CAS_y la Cdmb (50%). El dinero solo puede invertirse en adecuaciones en la cuenca, saneamiento básico, proyectos ambientales y acueductos.

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Publicada por: XIOMARA K. MONTAÑEZ MONSALVE
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