Miércoles 25 de Junio de 2014 - 02:49 PM

Erradicar el trabajo infantil, tarea pendiente en Bucaramanga

En Bucaramanga y la región predomina la creencia de que los niños deben aprender a trabajar antes que estudiar. Según organizaciones sociales y entes gubernamentales, los niños más afectados son los que se dedican a las labores del campo y el comercio informal. Hacen un llamado la ciudadanía para que no dé limosna a los menores.

Comparta este artículo ›

Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL
Erradicar el trabajo infantil, tarea pendiente en Bucaramanga
(Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)

A los santandereanos y a los bumangueses aún les cuesta entender que los niños no deben trabajar.

¿Por qué? La creencia de que toda persona debe aprender un arte desde pequeño, sumado a que ser “un niño responsable” se mide según el número de labores domésticas que se adelantan en el hogar -cuidar a los hermanos menores es una de estas-, y el pensamiento de criar hijos con “mentalidad de empresarios” son algunas de las razones que, finalmente, se convierten en los principales obstáculos a la hora de combatir este flagelo, aseguran expertos, organizaciones sociales y autoridades gubernamentales.

A esto se suma el hecho de que en Bucaramanga, la cuarta ciudad con más alto índice de trabajo infantil en Colombia, existe la cultura de dar limosna en la calles y ofrecer un plato de comida a cambio de cualquier labor.

Tanto la Administración Municipal, como la Gobernación de Santander y organizaciones como la Fundación Estructurar libran una batalla para sacar a los niños de los talleres, de los semáforos, de los parqueaderos públicos y de las ventas informales, para que regresen a las aulas de clase y vivan su niñez como debe ser.

Sin embargo, aseguran que los bumangueses deben aportar su grano de arena, para que los niños, niñas y adolescentes no sean explotados, ya que la mayoría no recibe un pago por el trabajo que adelanta.

Las cifras deben importar

La más reciente investigación presentada por el Departamento Nacional de Estadísticas, Dane, reveló que más de un millón de niños y adolescentes colombianos, entre 5 y 17 años, trabajan en diversas actividades.

En Bucaramanga, según la Fundación Estructurar, al menos 15 de cada 100 niños y niñas ejercen alguna actividad distinta a las formativas o de esparcimiento.

Por su parte, el Comité Departamental de Erradicación de Trabajo Infantil, Ceti, añade que la situación más grave se evidencia en el sector rural, ya que los niños y niñas ejercen actividades agrícolas, ganaderas y mineras bajo el control y autorización de sus padres.

“Todo obedece a patrones de crianza”, aseguró Ruth Quintero Caballero, coordinadora del Ceti. “Los papás creen que si el niño no trabaja es un holgazán”.

Pese a que las estadísticas son desalentadoras, Andrea Niño, subdirectora  de Protección Laboral del Ministerio de Trabajo, asegura que el Gobierno está haciendo un esfuerzo importante, en especial, en ciudades como Bucaramanga, Ibagué y Montería.

“Hemos logrado posicionar el tema de trabajo infantil en las agendas locales. Existe presupuesto específico en gran parte de territorio nacional para implementar la política pública, hemos obtenido grandes avances en identificación de los niños y las niñas trabajadores”.

Un cambio de mentalidad

Martha Eugenia Jiménez, alta Consejera de política social de la Alcaldía de Bucaramanga, asegura que la erradicación de las ventas ambulantes del centro de la ciudad ha contribuido a que cada vez existan menos niños en las calles trabajando.

La ciudad es una ciudad sostenible. Los niveles de pobreza no se comparan con los de otras ciudades, que son más elevados. El problema es que persiste la cultura de que todos, incluyendo los más pequeños, deben trabajar o vincularse a algún negocio familiar”, asegura Jiménez.

Olga Villamizar Rojas, directora técnica de la Fundación Estructurar, añade una razón más: está bien visto que un niño trabaje de la mano de sus papás.

“No lo ven realmente como un trabajo sino como un apoyo, pero realmente cuando el niño realiza actividades físicas que sean remuneradas o no, enfocadas a la venta, producción o distribución de bienes y servicios, esto es trabajo infantil”, asevera esta experta.

El Ministerio de Trabajo da algunas recomendaciones a los ciudadanos: No comprar nada a un niño o a los establecimientos en donde se encuentren menores de edad trabajando, rechazar toda conducta que replique esta vulneración y no dar limosna.

No obstante, “lo mejor es denunciar y poner en evidencia los casos”, concluye Villamizar de la Fundación Estructurar.

¿Qué se hace en Bucaramanga?

-Uno de los principales logros alcanzados en la ciudad fue declarar a la Central de Abastos de Bucaramanga(Centroabastos) como territorio libre de trabajo infantil. Este lugar era uno de los más neurálgicos de la ciudad. Tras siete años de labores, las fundaciones Semillas de Ilusión y Telefónica han logrado sacar a cientos de niños y regresarlos a las aulas de clase. Incluso, algunos han llegado a la universidad.

-El Comité Departamental de Erradicación de Trabajo Infantil informó a las empresas interesadas en vincular a adolescentes entre los 15 y 17 años que deben presentar al Comité la autorización del Ministerio de Trabajo y de los padres de familia, donde se exprese claramente el permiso que se otorga al menor para realizar determinada tarea.

- Desde hace 27 años, la Fundación Estructurar trabaja por los niños de sectores vulnerables de Bucaramanga, especialmente, en el norte. Allí se cuenta con una institución educativa para los niños expuestos al trabajo infantil. En total se atienden 350 niños, niñas y adolescentes. Además, se adelantan campañas informativas en empresas y microempresas de la zona, para que no contraten menores, y se trabaja en programas de empoderamiento dirigidos a la primera infancia. A los niños se les habla sobre el derecho que tienen a la recreación, la salud, la educación y una vida libre de explotación laboral.   

Más allá de trabajar

1. En Asia y en el Pacífico, las niñas son vendidas para abastecer las redes de prostitución, para trabajar como empleadas domésticas o en fábricas textiles. No se les paga.

2. En África, los padres venden a sus hijos o los cambian por ganado. Muchos son explotados en plantaciones, minas o labores domésticas.

3. En el continente y el Caribe, niños, niñas y adolescentes son víctimas de la prostitución, especialmente, en zonas turísticas y comerciales.

4. En Europa son víctimas del secuestro y la prostitución.   

Publicidad
Publicada por: XIOMARA K. MONTAÑEZ MONSALVE
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.

Comentarios