Miércoles 27 de Agosto de 2014 - 02:17 PM

La lucha de César contra el ‘enemigo’ que le robó la fuerza

¿Qué puede ocurrir en la vida de un levantador de pesas, que un día se despierta y ha perdido la movilidad de su cuerpo a causa de un trastorno neuromuscular crónico? Esta es la historia de César Alexander Rangel Mantilla, uno de los 177 casos registrados en Santander.

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Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL
La lucha de César contra el ‘enemigo’ que le robó la fuerza
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
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La lucha de César contra el ‘enemigo’ que le robó la fuerza
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)

Lo ocurrido la mañana del 13 de mayo de 2012 cambió la vida de César Alexander Rangel Mantilla. Con tan solo 36 años, de manera inesperada, al iniciar su rutina de ejercicio que consistía en levantar barras de fuerza, sintió debilidad, cansancio y dificultad para mover sus brazos; además, su visión se tornó borrosa.

Aunque no comprendió qué sucedía, pensó que posiblemente eran síntomas de cansancio debido al entrenamiento que venía realizando, pues en aquel momento se preparaba para participar en las competencias de fuerza, también conocidas como Powerlifting.

Mayor fue la sorpresa al día siguiente. Al mirarse al espejo notó algo raro y asombroso: su ojo izquierdo se había salido de su cuenca y el parpado del derecho estaba cerrado. Inmediatamente fue a urgencias de la Clínica Carlos Ardila Lülle e ingresó a una cita oftalmológica y con un médico internista. Los galenos, a pesar de los exámenes, no sabían qué le había sucedido.

Los días transcurrieron y los síntomas y transformaciones no solo se vieron en su rostro. César Alexander, quien es administrador de empresas y de pasión es montañista, deportista de fuerza, levantador de pesas y chef, perdió la movilidad de sus brazos y presentó debilidad en sus piernas. Pese a que le ordenaban todo tipo de exámenes, cada vez era más evidente su pérdida de peso, “en tres semanas perdí siete kilos de los 90 que pesaba”, asegura.

César Alexander recuerda que cuando estuvo con el médico internista le diagnosticó Esclerosis Múltiple Avanzada, una enfermedad degenerativa causada por el daño a la vaina de mielina, la cubierta protectora que rodea las neuronas.

“El doctor me dijo que iba a morir, pues mis órganos iban a fallar, que debía irme inmediatamente para la clínica; en ese momento toda mi vida pasó frente a mis ojos, fue traumático, pero ahí, cuando pasé a observación, supe que no podía perder la batalla.  Apesar de lo que me dijo el médico no iba a dejarme derrotar y sí iba a recuperar mi vida”, dice este sobreviviente.

Para su fortuna, el diagnóstico dado por el médico anterior era errado. Eso se lo hizo saber el neurólogo Carlos Abel Quintero, quien al leer los exámenes médicos y un chequeo, le explicó que padecía de Miastenia gravis.

Una rara enfermedad

La Miastenia gravis, incluida en la lista de la Federación Colombiana de Enfermedades Raras, Fecoer, es un trastorno neuromuscular que compromete los músculos y los nervios que los controlan. Es un tipo de trastorno autoinmunitario, que ocurre cuando el sistema inmunológico ataca por error al tejido sano.

En las personas con Miastenia gravis, el cuerpo produce anticuerpos que bloquean las células musculares para que no reciban mensajes (neurotransmisores) desde la neurona.

Y como se lo dijo el doctor Quintero, se desconoce la causa exacta, pero se sabe que está asociada con tumores del timo, un órgano del sistema linfático.

La Miastenia grave afecta a una de cada 10 mil personas; por lo tanto, se calcula que al menos 4.500 personas podrían padecerla en Colombia. No tiene rango de edad pero es más común en mujeres jóvenes y hombres de edad avanzada.

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Publicada por: LUISA FERNANDA RUIZ
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