Lunes 15 de Diciembre de 2014 - 03:27 PM

Perfil de una mujer criminal en Bucaramanga

De acuerdo con la Sijín de Bucaramanga, en una banda criminal siempre hay por lo menos una mujer, que según el tipo de delito tiene un ‘modus operandi’ y una función dentro de la estructura. En la ciudad, desde los 10 años, en promedio, las adolescentes se están viendo inmersas en ‘parches’ en los que principalmente consumen y venden droga.

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Perfil de una mujer criminal en Bucaramanga

El pasado 3 de diciembre, la Policía Metropolitana de Bucaramanga, Mebuc, logró desarticular una banda dedicada a la venta de droga en el sur de la ciudad. Lo que causó mayor impacto de este operativo, que se trabajó en conjunto con la Fiscalía durante 15 meses, fue que de las 29 personas capturadas 13 eran mujeres y dos de ellas, alias ‘Mona Lisa’ y la ‘Gorda’, eran quienes dirigían la organización delincuencial.

Y es que si bien los hombres siguen siendo los que más actividad delictiva ejercen en Bucaramanga y su área metropolitana, el 10% de las capturas realizadas en lo que va de 2014 han sido mujeres, según datos de la Mebuc.

“La participación de las mujeres en delitos se ve influenciada por la facilidad de ellas de evadir los controles de seguridad, porque lo que uno menos piensa es que ellas sean delincuentes. Pero esto está cambiando, por eso ahora hemos tenido que integrar a los equipos esenciales, mujeres policías, para hacer esas requisas”, indicó el comandante de la Mebuc, brigadier general Nelson Ramírez Suárez.

Otro golpe realizado en junio de este año a una banda dedicada al hurto de entidades financieras, más conocidos como “fleteros”, dejó un saldo de 13 capturados de las cuales cuatro eran mujeres. Además, cuenta un investigador de la Sijín que pidió reserva de su identidad, una de las judicializadas tenía 17 años y mantenía una relación sentimental con el líder de la organización.

De acuerdo con el experto de la Sijín, la adolescente aprovechaba su estado de embarazo para pasar desapercibida y ejecutar los más de nueve hurtos que realizó junto a su banda. En este caso, por ser menor de edad, fue condenada a cinco años de permanencia en un centro de menores, mientras su pareja, el líder de la red criminal, a 30 años.

Estas capturas son solo el reflejo de lo que viene pasando cada día con mayor fuerza en la ciudad, en donde las mujeres pasan de ser víctimas para convertirse en criminales astutas, más cuidadosas que los hombres e incluso más peligrosas.

Así empiezan su actividad

La subteniente Deisy Rincón, jefe de Infancia y Adolescencia de la Mebuc, quien trabaja en diferentes campañas de prevención de drogadicción en los colegios, parques y barrios del área metropolitana, ha identificado que a partir de los 10 años las niñas se están viendo inmersas en lo que se conoce como ‘parches’, que no son más que grupos compuestos principalmente por menores de edad, en donde además de consumir droga, la comercializan y se inician en el delito de hurto.

De acuerdo con cifras de la Policía de Infancia y Adolescencia, este año el delito que más ha aumentado es el tráfico de estupefacientes, pasando de tener 39 capturas en 2013 a 57 este año, lo que representa un incremento del 46%.

El norte de la ciudad es el sector en el que mayor actividad de ‘parches’ hay. En opinión de la subintendente Rincón, es de vital importancia seguir trabajando con las niñas, para que entiendan su valor de mujer, y con las familias, para que dentro del hogar se brinde el amor y protección que la menor requiere.

“Hemos enfatizado mucho en la parte familiar, porque hemos visto que la adolescente carece de amor, ya que se ha perdido la cabeza visible del hogar que es el papá, la mamá, la autoridad. Ellas se vinculan a estos ‘parches’, porque se dejan llevar de un mundo de ilusiones que les ofrece dinero fácil y el amor del que carecen en su casa. Entonces lo más allegado generalmente es un joven delincuente, consumidor, que se ve más en barrios de escasos recursos”, apunta la oficial Rincón.

Además, relata la jefe de Infancia de la Mebuc que el embarazo prematuro también hace parte del gran problema social que viven las adolescentes de la ciudad, incrementando así los riesgos de que las niñas se vean inmersas en delitos o apoyando a sus parejas para que lo hagan.

El ‘modus operandi’ de las criminales

El investigador de la Sijín, quien trabaja desde hace 14 años en la especialidad de contra atracos, cuenta que sí hay un incremento en  el rol que ha asumido la mujer en las actividades criminales, por lo que ya no se puede hablar de una banda compuesta solo de hombres, porque es casi que obligación la participación del sexo femenino.

Así mismo, el investigador coincide con la subintendente de Infancia y Adolescencia al afirmar que las mujeres inmersas en el delito son principalmente de estratos bajos; generalmente muy bonitas y en edades que oscilan desde los 14 a 28 años de edad. Todo depende del papel que ejerza dentro de la banda.

“Cuando las menores inician en bandas delincuenciales, les pagan con prendas de vestir o alguna suma de dinero, que para una joven es muy llamativo. Posteriormente, adquieren cierto bagaje en la organización y ya se dividen el dinero robado en partes iguales”, señala el investigador.

El perfil criminal de una mujer depende de la banda, el ‘modus operandi’ y la actividad criminal que va a ejercer.

En cuestión de atracos, fleteos o hurto a entidades financieras,  la mujer cumple varios roles: “la marcadora”, que ingresa al banco, hace la fila simulando una transacción y está pendiente de que suene la máquina contadora de dinero, pues esta le indica que un cliente va a retirar una alta suma. Entonces está al tanto de quién será su víctima, llama a sus compañeros, ellos hacen el seguimiento y posteriormente la roban,  e incluso, la matan.

Otra modalidad es “la pasadora”, en la que ellas guardan el arma de fuego en sus partes íntimas. En el momento de cometer el hurto, generalmente van en moto como pasajera y minutos antes de abordar a la víctima, los pistoleros que son los que encañonan a la persona, le dicen que les pase la pistola o revólver, acción que se da metros antes de realizar el robo.

Otra de las funciones es la de “arrastradora”: quien conduce la motocicleta, el vehículo más usado por los delincuentes para huir del lugar en donde se lleva a cabo el hurto.

Casi nunca asume la mujer el rol de pistolera, porque pueden correr el riesgo, como ha pasado en varias oportunidades, que la víctima se resista y las pueda despojar del arma. “Sin embargo esto no implica que ellas no sean judicializadas por ser autoras intelectuales de un homicidio, ya que al final son el principal eslabón de toda la cadena”, recalca el oficial de la Sijín.

Por lo general, en una banda delinquen de 10 a 11 personas y siempre hay mínimo una mujer. Actualmente la Sijín adelanta una investigación por hurto a usuarios de entidades financieras en la cual están comprometidas varias mujeres. Ya se han entregado los informes a la Fiscalía y están a la espera de las órdenes de captura.

Por otra parte, explica el Policía de la Sijín que las bandas compuestas por solo mujeres solo se dan cuando se trata de robar con escopolamina, pero cada vez esta modalidad es menos frecuente, y este año solo se han registrado dos casos.

La Policía recomienda, especialmente en esta época decembrina, estar muy atento de quién está cerca a usted en el momento de retirar grandes sumas de dinero; solicitar el servicio de escoltas que ofrece la entidad financiera y no dejarse embelesar por la belleza o aparente debilidad de una mujer. Las apariencias, sin duda, lo pueden engañar.

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Publicada por: PAOLA PATIÑO
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