Viernes 16 de Enero de 2015 - 03:53 PM

Bikinis, enterizos y tankinis diseñados para las sobrevivientes del cáncer de mama

Buscando conservar las rutinas que las mujeres con cáncer de seno tenían antes de ser sometidas a una mastectomía, Ivonne Petecua, diseñadora bogotana, creó vestidos de baño exclusivos para ellas.

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Bikinis, enterizos y tankinis diseñados para las sobrevivientes del cáncer de mama

Cuando se trata de ir a la playa o la piscina, las mujeres piensan principalmente en qué traje de baño van a usar para lucir o tapar sus cuerpos así como en el bronceador que se aplicarán para llegar al anhelado color canela de piel. Sin embargo, aunque parezcan decisiones simples, para las sobrevivientes del cáncer de mama, que debieron perder uno o ambos senos, puede ser algo realmente complicado o un impedimento para no frecuentar estos lugares.

Es así como Ivonne Lorena Petecua Aguirre, diseñadora de la Universidad Nacional y empresaria de Onírica Vestidos de Baño, decidió realizar su proyecto de grado en bikinis y trikinis  para las sobrevivientes del cáncer de mama.

“La idea nació de una experiencia familiar. Mi suegra, María del Rosario, tuvo cáncer de seno y debió enfrentarse a un procedimiento de mastectomía (extirpación de una o ambas mamas) y fue ahí cuando vi todas las preguntas que se tienen y pensé: acá hay una oportunidad de hacer algo, de ayudar”, recuerda Petecua.

Y aunque la idea surgió de una experiencia personal, es una realidad que afecta cada año a 5.600 colombianas, de las cuales un 10 % son mujeres que deciden someterse a un proceso de mastectomía, ya que según informan los expertos del Instituto Nacional de Cancerología (INC), el procedimiento puede reducir hasta un 90% el riesgo de que los tumores se expandan y no representa ningún daño para la paciente.

Es así como a través de la Fundación Ámese a la que asistía su suegra, lugar donde ayudan principalmente a mujeres con esta enfermedad, que la diseñadora de apenas 23 años empezó a conocer más casos y a descubrir las necesidades que tenían cientos de mujeres cuando de ir a la piscina o a la playa se trata.

“La metodología usada para mi proyecto de grado fue diseño participativo. Íbamos a los grupos de apoyo de la Fundación y allá hablábamos con las mujeres… para saber qué querían, qué necesitaban. Entonces ahí empezamos a entablar diálogos y ya los trajes de baño tomaron más forma, según la necesidad de cada mujer”.

Si bien ya existen este tipo de iniciativas en el país y en otras partes del mundo, así como prótesis mamarias, cuenta Ivonne Petecua que el acceso es muy limitado, ya que los precios son muy costosos, por lo que otro reto, además de un buen diseño que devolviera la feminidad que las pacientes con cáncer expresan perder tras la extirpación de sus senos, era garantizar que no tuvieran límites cuando de actividades acuáticas se tratara.

Tras trabajar varios meses con la Fundación Ámese e ir a la par realizando el vestido de baño, llegó la hora de la primera prueba.

“Lo que se hizo fue una sesión de hidroterapia con 10 mujeres. Ahí revisamos la parte exterior: la estética, el juego de colores de las telas, relieves que nos ayuden a matizar y generar equilibrio en el cuerpo y cubrir las cicatrices que dejó la operación. Por el otro lado está la parte interna del traje de baño, en donde se encuentra el relleno”.

El proceso se inició desde julio de 2013; sin embargo, aclara su creadora que todo ha sido a prueba y error, pues aún hoy se siguen perfeccionando detalles, pues además de los variados diseños, lograr que el relleno de cada copa del traje de baño se acople de una manera armoniosa con el cuerpo de cada mujer y que pase completamente desapercibida, es el mayor reto al que se ha enfrentado Petecua Aguirre.

“Al inicio del proyecto teníamos muchos tabúes y pensábamos que era un tema de mucho cuidado, pero estar en la Fundación hace que cada una de ellas esté más tranquila y abierta a hablar del tema. El camino ha sido complejo porque hemos tenido que volver a hacer las cosas, pero fue una ventaja enorme trabajar con las mujeres directamente y meterse a la piscina con ellas”, comenta la Diseñadora.

Luego de analizar diversos materiales y una revisión de cuáles eran aptos para estar sumergidos en el agua sin que presentaran cambios o se notaran, se escogió el neopreno, común en las copas de los brassieres, que son rellenos de pellets de plástico que dan el peso similar al busto.

Una de las beneficiarias

Martha Clavijo Ortiz, de 59 años, fue una de las 10 mujeres que participaron en las pruebas que hizo Ivonne Petecua para crear el traje de baño. A ella le hicieron una mastectomía en su seno derecho y cuenta que su vida indudablemente cambió, pero para bien.

“A mí el cáncer me abrió las puertas para bien. Fue mejor que pasara por este proceso porque he recibido muchas bendiciones”, relata.

Han sido cinco años de luchar contra la enfermedad, de tomar medicinas y de tener la vida incierta.

Clavijo cuenta entre risas, con su acento bogotano y tono bastante alto, la manera en la que, desde que perdió su seno, tuvo que empezar a rellenar sus brasieres con una bolsa plástica llena de alpiste, sí, el alimento para pájaros. Esa es la razón por la que este proyecto, aunque por el momento solo abarca trajes de baño, la hace sentir segura y cómoda cuando de ir a piscina se trata.

“Es muy cómodo para cargarlo y ponérselo (el vestido de baño)… uno se siente normal y la gente alrededor ¡qué va a imaginar que uno no tiene un seno!”, dice entre carcajadas Martha.

Y es que el ánimo de esta mujer hace parecer el cáncer de seno como una enfermedad más, que como a ella, le puede transformar la vida a las personas que la padecen, pero depende de cada quién cómo la asume.

“Mientras sigamos vivas hagámosle. ¿Para qué nos vamos a achantar? ¡Nada!”

El regalo de Rosario

Estando en el proceso de creación de cada pieza acuática, la suegra de Ivonne Petecua, su principal motivación, recayó y finalmente, pese a haber sido sometida a una mastectomía, no pudo ganar la batalla contra el cáncer y el 18 de enero de 2014 falleció.

“Estando en todo el proceso mi suegra recayó y falleció, entonces el proyecto tomó más fuerza para hacerlo en honor a esa persona que nos dio la motivación. Aunque mi suegra no alcanzó a conocer el producto terminado, se lo dejó a las demás”.

Es así como la línea de trajes de baño para las sobrevivientes de esta enfermedad tendrá el nombre de Rosario. La joven diseñadora sigue ultimando detalles y espera que en este 2015 las prendas puedan ser comercializadas en el país y, por qué no, en el mundo.

“Ahora espero poder terminar el proyecto para empezar a producirlo en pequeñas producciones e insertarlo en el marcado a través de mi empresa Onírica y seguir trabajando con el tema de la salud, que es para mí una oportunidad de hacer muchas más cosas aparte de los vestidos de baño”, concluye Petecua.

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Publicada por: PAOLA PATIÑO
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