Jueves 14 de Abril de 2011 - 12:01 AM

Pompas de jabón

Si hasta hoy su vida no tuvo sentido, nada impide que pueda hallarle alguno a partir de ahora.

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El juguete era y, a decir verdad, todavía es muy barato: un poco de detergente, un chorro de agua, una varita de madera, un aro y listo: ¡a llenar el cielo de pompas!
Desde pequeños, e incluso ahora que somos adultos, disfrutamos con esas esferas que se forman cuando se sopla una caña mojada en agua de jabón.
¡No diga que nunca jugó con ellas!
Es más, se ha vuelto costumbre en algunas bodas lanzarles a los novios, en lugar de granos de arroz, las simpáticas esferas enjabonadas.
Nadie con exactitud sabe por qué, pero esas pompas prodigan rayos transparentes de alegría en cualquier ambiente; es como si las luces brillantes, que de ellas emanan, se derramaran en todo lo que tocan.
Los niños juegan con ellas de distintas maneras: unos apuestan a que tales burbujas duren más tiempo; otros quieren que las suyas lleguen lo más alto posible; unos más se atreven romperlas en el aire.
Nando, estudiante de la escuela de un barrio humilde de la ciudad, tiene su propio estilo de juego. Cuando la tarde despunta o el astro rey se oculta, llena el solar de su casa de pompas.
Su pequeño corazón, excitado por el espectáculo natural de la inocencia y oculto en unas gafas de filtro especial que consiguió en un laboratorio, ve cómo sus pompas de jabón flotan en un platón de agua.
Emocionado, tal vez conmovido, como cuando llega la Navidad, Nando se apresura a agarrar entre sus manos las docenas de pompas que caen sobre el recipiente.
Para él, siempre llueven ‘bombas’ en miniatura que se pueden divisar al natural. Y aunque es  prohibido tocarlas, pues las pompas se revientan, el menor no para de palparlas.
Tal vez alguien podría comparar el concepto de felicidad con la alegría que siente Nando al ver esas pequeñas burbujas. Y es que los instantes de dicha, al igual que ocurre con las pompas de jabón, terminan agotándose si no se aprovechan a tiempo.
Las pompas se desvanecen al cabo de unos segundos; pero otras nuevas vuelven a salir. ¡Sólo basta soplar!
¿Cuáles son las burbujas de sonrisas que divisa en su entorno?
¿Cuáles son esos momentos de alegría que está dejando pasar?
¿Aprovecha su vida antes de que ella se le disipe como una pompa de jabón?
Ojo: usted puede crear sus propias pompas de jabón a toda hora, en el sitio en donde esté o en cualquier situación que atraviese.
Sólo nos resta darle un último consejo: no olvide que puede tomar como compañera a la fantasía; pero debe tener como guía a la realidad.

La felicidad
La felicidad no está en el destino sino en el camino. Ella depende de cómo ame usted, no de una meta que persiga. Por eso, decida amar aquí y ahora en medio de los apuros, el dolor y los contratiempos. No permita que su pasado acabe con su presente y arruine su porvenir. No se pierda el ahora preparando un futuro que, de pronto, no va a vivir.

Sueño
Jacob, el mítico personaje bíblico, vio una vez una escalera misteriosa en su sueño. La misma partía de la tierra y se perdía en el cielo y, a través de ella, los ángeles subían y bajaban. De pronto, Jacob oyó la voz de Dios, prediciéndole que su descendencia sería tan numerosa como el polvo de la tierra. Desde entonces, se ha considerado el extremo superior de toda escalera como el símbolo del ideal de un hombre; sólo accesible para las personas que tienen claro para dónde van.

Sabio consejo
¡Simplifique la vida! En realidad no somos dueños de nada, ni siquiera de nuestro cuerpo, porque todo nos es prestado. Revalúe sus prioridades para generar una mejor calidad de vida interior. Descubra la libertad que brinda el vivir una vida sencilla. Valórese por ser hijo de Dios y entrénese para ser una persona más calmada.

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Publicada por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
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