Jueves 07 de Abril de 2011 - 12:01 AM

La diferencia entre creerse una estrella y ser una de ellas

Las estrellas han dado de qué hablar desde tiempos inmemoriales. Ellas han sido objeto de inspiración de poetas, escritores y cantautores; son astros que brillan y que están allá: en el cielo.

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Y debajo de todo ese universo estamos nosotros: los seres de carne y hueso. Ni siquiera los grandes actores, ganadores de los Óscar; ni los más diestros jugadores de fútbol, ni mucho menos los miembros de las grandes realezas, pueden ser calificados de estrellas.
Las luminarias de las que hablamos tampoco se encuentran en la oficina en donde usted trabaja, ni en las aulas de los más prestigiosos centros educativos; tampoco están en los grupos políticos.
De manera desafortunada muchos suelen creerse como ‘estrellas’ y por eso consideran que tienen derecho a ofender, a humillar o a pavonearse entre sus semejantes.
¡Todos somos iguales!
Nadie es más que el otro; así tenga millones de pesos en las cuentas bancarias, apellidos de alcurnia, cuerpos esbeltos o una vestimenta impecable.
De esas estrellas, las que se creen así, no queremos hablar. Hoy nos interesa hacerles una mención especial a esas ‘estrellas’ que todos tenemos dentro de nuestros corazones.
Hecha esta aclaración, es bueno precisar que así no seamos unas estrellas; sí podemos sobresalir y ser verdaderas luces para los demás.
Hay quienes logran brillar “con” y “entre” las personas. Mire a su alrededor y es probable que en su mundo existan seres humanos que se han destacado sin tener ventajas a su favor, con muy poco o ningún dinero y sin ayuda ni recursos para obtener sus logros.
Cuántas mujeres, cabeza de familia, han luchado con dignidad para sacar adelante a sus hijos; cuántos empleados honestos, con un gran sentido de pertenencia, dan lo mejor para hacer crecer a las empresas en donde laboran y para crecer ellos mismos; cuántos hombres tienden sus manos para ayudar a los más necesitados sin hacer el más mínimo aspaviento.
Son personas que están conscientes de sus propios valores y se enfrentan a las posibilidades que les da la vida con decisión y fe; y jamás se dan por vencidas.
Día tras día, millones de personas se resignan a su suerte; se sienten derrotadas con el primer traspié y, al final, dejan que la monotonía los consuma.
Usted no puede ser así: debe entender que puede brillar cada día, utilizando la fuerza de su pensamiento para descubrir una mejor forma de vivir.
Le conviene tener fe y comenzar a actuar para hacer realidad lo que usted ha soñado.

Ellos brillaron
* Un hombre llamado Sanford Cluett
encontró una forma de evitar que las telas se encogieran. Ese descubrimiento le trajo más de cinco millones de dólares, nada más por los derechos o regalías como
inventor.
* Henry Ford creyó en el conocimiento que tenía y tomó esta decisión: “Construiré un auto lo suficientemente barato como para que toda persona pueda manejar y poseer el suyo”. Jamás abandonó la idea y la misma le trajo más riquezas que las que ninguna otra persona de su tiempo hubiera recibido.
* Ella vivía en un barrio humilde de Barranquilla. La sola idea de que esta mujer ostentara una corona sobre sus cabezas, era sólo un cuento de hadas. Ella no pensaba lo mismo. Sabía que podría hacer algo por sus familias, sus tierras y sus paisanos. Cuentan que hizo rifas, bingos, bailes populares y hasta vendió empanadas para conseguir dinero y así ir a Cartagena, tras el sueño dorado. Hablamos de Lizeth Mahecha, la llamada ‘reina pobre’, quien en 1989 obtuviera dos coronas: la de Señorita Atlántico y la de Señorita Colombia. Además, Lizeth fue declarada como la tercera mujer más bella del mundo en 1990.

Reflexión
Conozco al líder de un grupo que tiene muchos amigos, no porque habla mucho, sino porque su conversación es generosa con los demás. Es buen oyente, es bueno para hacer preguntas, creativo para hacer que los demás hablen más que él, se interesa por lo que dicen sus subordinados, le encanta que sean los demás los que planteen soluciones y, sobre todo, apoya a su gente.
¿Así es usted en casa con sus hijos o en la oficina con sus compañeros de trabajo?

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Publicada por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
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