Martes 09 de Octubre de 2018 - 01:48 AM

A 50 centímetros de una descarga eléctrica en Bucaramanga

Durante 2018 cinco personas han estado a punto de perder la vida en Bucaramanga y su área, tras hacer contacto con redes de electricidad cercanas a edificaciones. En el último año se han detectado 1.028 conexiones irregulares al servicio de luz en la capital santandereana.

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Fabián Hernández / VANGUARDIA LIBERAL
A 50 centímetros de una descarga eléctrica
(Foto: Fabián Hernández / VANGUARDIA LIBERAL)

“Donde los cables estén un poquito más retirados de la casa, no me habría quemado...”.

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Así lo aseguró Camilo García Amaya, un joven que este año se salvó de morir por una descarga eléctrica mientras realizaba una obra en un tercer piso. Camilo registró quemaduras de segundo grado al tocar accidentalmente una red de media tensión, que conduce unos 13 mil voltios.

El cuerpo humano soporta unos 220 o 250 voltios, por lo que el episodio de Camilo García puede considerarse un “milagro” y un llamado de alerta.

En el área metropolitana miles de personas están expuestas a sufrir accidentes similares, debido a la cercanía que en muchos vecindarios existe entre las redes eléctricas y las viviendas, muchas construidas sin cumplir las normas urbanísticas.

Según información de la Secretaría de Planeación de Bucaramanga, se estima que 38 asentamientos humanos o barrios subnormales tienen en la actualidad este riesgo.  

En la Comuna 1, localizada en el norte de la ciudad, se calcula que 12 comunidades conviven durante día y noche con dicho peligro. En la Comuna 4, ubicada en el occidente de la capital, se estima que son ocho los vecindarios que tienen tal problema.

Otros sectores en donde se puede evidenciar la poca distancia que hay entre el cableado de energía eléctrica y las edificaciones son las comunas: 2, 3, 5, 8, 10 y 11. Estas zonas integran barrios como Mirador Norte y San Gerardo.

“No todos, pero en la gran mayoría de barrios que están por legalizar existen conexiones irregulares o fraudulentas. La legalización de los servicios públicos no es una competencia de la Administración Municipal”, informó Juan Manuel Gómez, secretario de Planeación.

A 50 centímetros del riesgo

El asentamiento humano Puerto Rico, que se localiza en la Comuna 3, es uno de los sectores donde las viviendas se edificaron muy cerca de la red de conducción eléctrica.

Allí más de un centenar de viviendas están ubicadas a menos de un metro de distancia de las redes que conducen 13 mil voltios.

De acuerdo con voceros de la Electrificadora de Santander, Essa, la norma establece que las edificaciones deben estar separadas, por lo menos, 2,3 metros horizontales de las cuerdas de fluido eléctrico.

“Tenemos casas ubicadas a menos de 50 centímetros de los cables”, denuncia Iván Angarita, miembro de la Junta de Acción Comunal, JAC, de Puerto Rico.

El líder cívico explicó que “hay algunas viviendas que hicieron segundo o tercer piso y las ventanas quedaron demasiado cerca de las cuerdas. Es un peligro, sobre todo para los niños”.

María Fuentes, otra miembro de la JAC, expresó su preocupación por la proximidad de transformador.

Asegura que en la calle principal del vecindario “hay un transformador a menos de 50 centímetros de una casa. Es un peligro. Menos mal no ha pasado una tragedia...”.

Angarita, quien es uno de los residentes más antiguos de dicho vecindario, habló de las posibles causas que habrían generado este problema en el asentamiento humano.

“La gente ha construido muy cerca de la red eléctrica. Hay unos vecinos que hasta han echado la placa debajo de los cables”, aseguró este líder comunal.

¿Qué dice la Essa?

Rodrigo Gualteros, subgerente de Distribución Zona Norte de la Essa, aseguró que a raíz de la expansión urbana que ha registrado Bucaramanga durante los últimos años, “cada vez son más frecuentes este tipo de casos. Existen personas que no respetan o desconocen la norma e invaden las servidumbres”.

El funcionario indicó que en la mayoría de este tipo de vecindarios la Electrificadora de Santander ya tenía instaladas las redes del fluido energético, y que el riesgo que hoy existe se debe a la ejecución de obras irregulares o que no respetan la normativa.

Según Gualteros, las redes que utiliza la Essa en Bucaramanga existen hace más de 50 años. Así como pasa en Puerto Rico, en muchos asentamientos de la ciudad las personas construyen sin tener en cuenta la cercanía con el cableado.

“Para nosotros sería muy costoso y dispendioso comenzar a mover las redes que ya existen”, agregó el Subgerente de la Essa.

¿Quién responde?

Rodrigo Gualteros, subgerente de Distribución Zona Norte de la Essa, afirmó que “en el último año hemos logrado normalizar a 1.028 usuarios en Bucaramanga, que tenían conexiones ilegales, o que tenían redes muy cercanas a sus viviendas y con riesgos”.

El Municipio se ha puesto la meta de legalizar 31 de estos vecindarios subnormales. Hasta la fecha se han legalizado ocho.

El Secretario de Planeación de Bucaramanga, Juan Manuel Gómez, indicó qué se hace para garantizar dichas servidumbres.
“Tenemos en cuenta todos los factores urbanísticos. Posterior a la firma del acta de legalización, informamos a las empresas de servicios públicos. Es competencia de cada compañía detectar las falencias o alteraciones que existen en las diferentes conexiones”.

“Desperté quemado en el hospital”

Mientras realizaba labores de construcción, en el tercer piso de una edificación en el Socorro, Santander, Camilo García Amaya perdió el equilibrio y se fue al vacío, enredándose con las redes de electricidad que atraviesan en frente de dicho edificio.

“Ya había acabado el trabajo, iba para la casa. Me agaché a recoger algo y cuando me levanté caí…”, dijo el joven.

Además del fuerte golpe contra el pavimento, este ciudadano de 20 años de edad sufrió quemaduras de segundo grado en el tórax, cuello, brazos y piernas, producto del contacto con las cuerdas del fluido eléctrico. Ante la gravedad de este accidente, tuvo que ser remitido de urgencia a la capital santandereana.

“No me acuerdo de haber agarrado o de haberme enredado con los cables. Sí recuerdo cuando iba en la ambulancia. Cuando me desperté ya estaba quemado, ahí me dieron dos paros cardio respiratorios”, relató García Amaya.

Según este joven “no se sabe qué fue peor, si la caída o la quemada”. Lo que sí tiene claro es que “donde los cables estén un poquito más retirados no me habría pasado corriente. Gracias a Dios me salvé”.

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Publicada por: JOSÉ LUIS PINEDA
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