lunes, 30 noviembre 2020
lunes 19 de octubre de 2020 - 4:40 PM

Cerca de la mitad de pacientes quemados en Santander son niños

Sea precavido en su hogar, cerca de la mitad de los niños que ingresan al pabellón de quemados del Hospital Universitario de Santander son niños.
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En cuestión de segundos los accidentes domésticos pueden arruinar vidas. El pasado jueves una tragedia conmocionó a Santander. Un pequeño de apenas tres años cayó en la caldera de un trapiche y sufrió quemaduras de tercer grado en el 95% de su cuerpo. Pese a que incluso fue trasladado en helicóptero para recibir atención en Bucaramanga, el pequeño falleció al día siguiente.

En cualquier momento, un descuido puede generar secuelas físicas y emocionales. Carlos Enrique Ramírez, jefe de las unidades de Quemados del Hospital Universitario de Santander y el Hospital Internacional de Colombia, afirma que cerca de la mitad de las personas que son atendidas por quemaduras en Santander son menores de edad.

“Generalmente se trata de accidentes en las cocinas de los hogares, por agua hirviendo o aceite. El 50% de nuestros pacientes son niños”, señaló Ramírez.

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Cuidado extremo

Por esta razón, se debe procurar vigilar qué hacen los niños, para evitar que jueguen en las cocinas o manipulen elementos peligrosos como fósforos, velas o encendedores. “También hay que tener que prestar atención a la temperatura del agua cuando los van a bañar y no dejarlos entrar en contacto con aparatos y tomas eléctricas. Algunos adultos han resultado afectados en incidentes con gasolina”, añadió el experto.

El secretario de Salud de Santander, Javier Villamizar, recalcó que un segundo puede ser fatal. “Los niños no se deben dejar solos en los hogares. No hay que dejar a los más pequeños al cuidado de otros niños de 10 o 12 años, porque ellos no tienen esa responsabilidad”.

Este año en Santander la cifra de muertes por quemaduras en accidentes domésticos es de una persona. “La estadística de mortalidad por quemaduras es muy baja en nuestra ciudad”, dijo el médico Ramírez. “La estadística de mortalidad por quemaduras es muy baja en nuestra ciudad”, dijo el médico Ramírez.

Otra de las recomendaciones es evitar el almacenamiento de sustancias inflamables, como gasolina; si se va a duchar con el calentador prendido primero abra la llave de agua fría; utilice tapas para que no se presenten salpicaduras mientras se cocinan alimentos; tenga cuidado al utilizar extensiones y enchufes múltiples; y evite tocar aparatos eléctricos mientras esté descalzo.

Manipulación de gasolina, de líquidos hirvientes y de redes eléctricas son los hechos que más han causado accidentes caseros durante el aislamiento preventivo ordenado en el marco de la emergencia por COVID-19.

Cifras

De acuerdo con las cifras de la Gobernación de Santander, en lo corrido del año en el departamento se han reportado 20 quemados por artefactos explosivos como pólvora o minas antipersonales. Estas personas permanecen con vida.

Estos hechos ocurrieron en Bucaramanga (4 casos), Barrancabermeja (1), Cerrito (1), Charalá (2), Curití (1), Floridablanca (4), Guadalupe (2), Piedecuesta (1), San Gil (1), San Vicente de Chucurí (2) y Suaita (1).

Javier Villamizar, detalló que “de estas cifras, 17 son quemados por artefactos pirotécnicos y tres por munición sin explosión. Cuatro son menores de edad”.

No obstante, las quemaduras en accidentes domésticos se clasifican en el sistema de vigilancia de manera diferente, principalmente como “lesiones externas”.

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¿Qué hacer ante una emergencia?

Cuando alguien resulte quemado, lo primero que se debe hacer es enfriar la zona afectada con agua fría y buscar ayuda médica de forma inmediata.

Villamizar resaltó que se debe acudir al hospital o centro de salud más cercano y no aplicar remedios caseros a la herida, porque pueden empeorar la situación. “La IPS se encargará de remitirlo a un servicio médico adecuado, según el nivel de complejidad”.

Sobre el caso del menor de San Joaquín, el funcionario afirmó que se siguió un buen protocolo, pues en primer lugar recibió atención en un primer nivel y fue remitido al hospital de San Gil, que es segundo nivel. De allí fue trasladado desde un helicóptero al Hospital Universitario de Santander.

“La atención fue oportuna, en menos de tres horas el paciente llegó a Bucaramanga. En San Gil fue atendido por un pediatra internista, que le brindó un excelente servicio. Los tiempos fueron oportunos, pero el niño estaba muy comprometido. Fueron muy terribles las lesiones que sufrió”, comentó.

El Secretario de Salud de Santander indicó que aunque a veces los familiares quisieran un traslado instantáneo, es necesario estabilizar al paciente, pues de lo contrario no soportarían el viaje. “La gente se queja o se preocupa porque el paciente dura un tiempo en una clínica, pero se debe tener claro que el paciente se debe estabilizar. En ocasiones piden que los trasladen sin ni siquiera estar canalizados. Si se hace así, en menos de nada se descompensa el paciente y podría haber un desenlace fatal”, explicó.

Temporada decembrina

Dentro de dos meses se inicia la temporada de fin de año, en la cual se incrementan los casos de quemados en el país. Al respecto, el Secretario de Salud de Santander recordó que existen prohibiciones que restringen el uso de la pólvora. “El tema está muy regulado. El uso de la pólvora por parte de menores está completamente prohibido”.

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