miércoles, 21 octubre 2020
jueves 17 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Demarcación del Paseo del Comercio genera controversia en Bucaramanga

El Paseo del Comercio en Bucaramanga es demarcado con líneas y señales que indican a los peatones por donde caminar, y advierten a los vendedores informales el espacio que no deben ocupar para garantizar la movilidad.
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Las adecuaciones que por estos días se realizan en materia de espacio público sobre la concurrida calle 35, comienzan a suscitar comentarios y opiniones enfrentadas entre los bumangueses.

La Alcaldia de Bucaramanga llevará a cabo un ejercicio piloto a lo largo del Paseo del Comercio, para tratar de impartir orden en este transitado corredor y así reducir los riesgos de contagio por contacto físico.

Lea también: Demarcan el Paseo del Comercio para prevenir el contacto físico

Mientras peatones y vendedores informales consideran que dicha demarcación contribuirá a mejorar la movilidad y a conservar el distanciamiento físico, comerciantes formales y otro sector de la ciudadanía piensan que tal estrategia no tendrá mayor impacto y que “lo que se hará es legalizar la informalidad”.

Poco espacio para tanta gente

Con la suspensión del pico y cédula en Bucaramanga, este miércoles la dinámica en el Paseo del Comercio volvió prácticamente a ser la misma que existía antes del comienzo de esta pandemia: Cientos de transeúntes sorteando obstáculos y compartiendo el espacio con decenas de vendedores estacionarios y ambulantes.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de personas que a diario concurren, sin lugar a dudas la calle 35 representa un foco de alto riesgo de contagios de COVID-19.

La Secretaría de Infraestructura de la Alcaldía de Bucaramanga informó que, como ejercicio de prueba, dicho Paseo se demarcará para señalizar a los transeúntes por cual costado ascender y por cual bajar, de modo que no exista contacto ni roces físicos entre ciudadanos.

Esta intervención se realiza entre las carreras 12 y 19, es decir, entre la Plaza Cívica y el parque Santander, y básicamente consiste en la señalización del piso con pintura. La medida también pretende imponer cierto orden en las ventas callejeras, para que no se invada el sendero peatonal.

Es preciso informar que el Municipio diseñó y llevará a cabo tal prueba, con la orientación de entidades como la Escuela Superior de Administración Pública, Esap, entidad que elaboró una guía de medidas de bioseguridad para el manejo del espacio público en pandemia.

‘Las dos caras de la moneda’

Irene Carvajal, transeúnte, considera que “es una buena medida porque brinda más cultura y educación sobre el comportamiento en las calles. Creo que sí servirá para prevenir los contagios”.

Además de la señalización, la Administración Municipal informó que esta estrategia será complementada con acciones pedagógicas, que se llevarán a cabo mediante muestras culturales.

La caracterización más actualizada de la Alcaldía, realizada en 2016, indica que en Bucaramanga existen 1.571 vendedores informales, de los cuales cerca de mil se ubican en el Centro, la mayoría de ellos en el Paseo del Comercio, en donde en una sola cuadra se pueden contabilizar hasta 100 vendedores entre estacionarios y ambulantes.

Comerciantes formales de la calle 35, como Ivón Vanethza, quien administra un negocio de productos de belleza, señalan que “la gente no está cumpliendo con esa demarcación. Por donde se indica que suban las personas bajan, y viceversa. Además, los vendedores informales no acatan normas, por vender se hacen donde sea y no cumplen”.

Alonso Peña, quien dirige un establecimiento de tecnología, manifestó que “muchos peatones ni se dan cuenta de esas líneas en el piso. Lo que sí hicieron fue prácticamente legalizar otra vez a los ambulantes y hasta demarcar en donde se pueden hacer”.

Vanguardia trató de incluir en esta publicación la posición oficial de la Dirección de Fenalco Santander sobre este ejercicio piloto. Sin embargo, hasta el cierre de la presente edición no existía un pronunciamiento formal.

“Que se garantice el espacio”

Fany Monroy, transeúnte, expresó que “me parece un buen proyecto, desde que se garantice el espacio para los peatones. Me parece justo que también le dejen al vendedor ambulante su espacio para trabajar”.

En lo que concordaron todos los ciudadanos que consultó Vanguardia, es en que el Gobierno Local está en mora de diseñar y de aplicar campañas pedagógicas para promover el adecuado uso y comportamiento ciudadano en el espacio público.

Yolima Guarín, quien se dedica a la venta informal de prendas de vestir, cree que dicha iniciativa “es muy buena porque nos falta mucha cultura ciudadana. Como vendedores estamos dispuestos a ubicarnos, para permitir el flujo y el paso de personas”.

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