martes, 07 diciembre 2021
domingo 21 de febrero de 2016 - 12:38 PM

El drama para ingresar a una cárcel en Bucaramanga

Largas filas, estrictos controles de seguridad y el olfateo de un perro hacen parte del protocolo para ingresar a visitar un interno en la Cárcel Modelo de Bucaramanga.
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Vanguardia.com acompañó a varias mujeres que intentaban ingresar durante este domingo al penal. Aunque pidieron proteger su identidad, narraron cómo es el ‘viacrucis’ para estar cerca de sus familiares.

El proceso para el ingreso al penal se inicia cerca de las 7:00 a.m. de cada domingo cuando decenas de personas, en su mayoría mujeres, se agolpan en la entrada de ingreso al sitio.

Por un pasillo con rejas, que tiene de ancho cerca de un metro, las personas ingresan hacia la puerta principal. Si llevan comida deben hacerlo en bolsas marcadas con el nombre del interno y el patio en el que se encuentra. El peso de la comida no puede ocupar más de un ‘porta’ de cinco litros.

Al llegar a la puerta principal continúa otro tedioso ritual para las mujeres. Mientras los guardias ‘escarban’ la comida, un perro olfatea completamente a cada mujer, si el canino detecta algo sospechoso, la mujer debe salir y se le niega, por ese día, su ingreso.

En este punto, las mujeres deben despojarse de aretes, relojes, collares y otras prendas que son prohibidas para la entrada a la Modelo.

Vendedores de la zona explicaron que “quienes logran ingresar es casi de ‘milagro’. Hemos visto como familiares o amigos de internos que vienen trasladados, viajan largas distancias para visitarlos. En muchas ocasiones no pueden ingresar y deben devolverse sin ver a sus seres queridos”.

Cabe recordar que la Cárcel Modelo de Bucaramanga tiene capacidad para 2 mil 750 internos y actualmente hay cerca de 3 mil 100 hacinados en el penal.

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