miércoles, 03 junio 2020
viernes 22 de mayo de 2020 - 8:30 AM

Joven santandereano construirá nuevo sistema de agua para indígenas de La Guajira

Un joven santandereano construirá su tercer sistema de agua para abastecer a una población indígena Wayúu en medio del desierto de La Guajira. Se empleará energía solar para extraer el líquido que yace varios metros por debajo del suelo.
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Lëmnec Tiller Avellaneda a sus 28 años ha construido dos ‘oasis’ en medio en medio de las áridas tierras de la media y alta Guajira, donde con elevadas temperaturas viven comunidades indígenas.

Este joven santandereano, nacido en Mogotes y con ascendencia Wayúu por parte de su padre, recientemente fue elegido como uno los dos ganadores para Latinoamérica y el Caribe del Desafío Comprometidos, reconocimiento auspiciado por Nestlé y Ashoka.


El ingeniero mecatrónico egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, señaló que en la competencia, que se extendió por nueve meses, se inscribieron 705 iniciativas. “Fuimos seleccionados como uno de los 10 finalistas. Nos hicieron un primer acercamiento en Buenos Aires, Argentina, en noviembre pasado. Allí tuvimos una semana de aceleración, hicimos visitas a grandes empresas y recibimos mentorías por parte de personas reconocidas”.

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Tras regresar a Colombia, durante cuatro meses continuaron recibiendo asesorías para fortalecer a la fundación ‘Wayuuda’, que es el emprendimiento social que lidera Tiller.


En la última fase del proceso, se desarrolló una sesión virtual en la que el santandereano tuvo que argumentar ante los jueces la importancia y el impacto positivo de su proyecto. “Finalmente logramos acceder a ese premio, que son 10 mil francos suizos que se verán reflejados en el tercer sistema de bombeo solar automatizado para obtener agua de manera autónoma y segura”, señaló el líder.


De esta manera se espera beneficiar entre 400 y 600 personas que habitan en medio del desierto donde padecen grandes necesidades como el abastecimiento de agua.


Trayectoria


La fundación ‘Wayuuda’ surgió hacia el 2016 para mejorar la calidad de vida de poblaciones vulnerables de la media y alta Guajira, donde predomina el clima tosco del desierto y el bosque tropical seco.


Desde entonces, se han puesto en marcha iniciativas para favorecer a estas personas en las localidades de Maicao y Uribia. “En esos municipios ya hemos instalado sistemas de bombeo”, destacó Tiller.


Cada uno de estos sistemas proporciona cerca de 4000 litros diarios de agua no tratada.

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El joven explica que el primero de estos proyectos surgió como trabajo de grado al cursar su pregrado. Precisamente, fue la Unab la entidad que patrocinó este sistema de bombeo ubicado en la comunidad de Alakat, Maicao.


El segundo sistema de bombeo es Majayütpana: Tierra de Señoritas en Uribia. Fue construido gracias a Stanley Black and Decker, el premio PAVCO del agua 2019 y gente solidaria de Santander que donó elementos como tanques y tubería.


Por el momento, está por definirse donde se instalará el tercer sistema. Una de las opciones es Manaure. “Tenemos un diseño previo para impactar entre 400 y 600 personas más. Se extrae del subsuelo el agua mineral, que puede estar salada. Queremos buscar recursos para realizar la desalinización y potabilización de estos proyectos”.


Si usted desea aportar alguna colaboración para los proyectos, puede realizar aportes en la cuenta de ahorros de Bancolombia 780-939269-51, o puede contactarse a través de las redes sociales dónde la fundación aparece como Wayuuda.


Trabajo comunitario


La construcción de estos sistemas no es un proceso netamente mecánico, se tienen en cuenta los saberes ancestrales Wayúu. Para empezar, la ubicación del pozo la determina una especie de ‘revelación divina’, a través de un sueño. El propósito de la fundación no solo es llevar desarrollo sino preservar la herencia cultural.


“Ellos sueñan dónde está el agua y nosotros reforzamos esos conocimientos con diferentes estudios para determinar cómo es el acuífero y qué tan grande es. Estos sueños los tienen las matriarcas, la mayoría de veces lo que ellas sueñan se tiene que hacer. Son cosas del arraigo cultural. De hecho, ya tenemos cinco pozos construidos localizados por medio de esa metodología”, relató Tiller.

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El agua se obtiene de un pozo profundo construido a mano por miembros de la comunidad. Allí se instala la tecnología que permite extraer el agua con una bomba sumergible, por medio de paneles solares y un sistema automatizado. Todo este conocimiento se comparte a la población con manuales en su idioma wayuunaiki y en español.


Los indígenas participan en todo el proceso, desde cuando se socializa el diseño hasta el día en que brota el agua por una válvula, que les permite en solo segundos llenar un balde.


Alakat, que se encuentra ubicado en la media Guajira, tiene una geografía menos hostil y sus condiciones permitieron construir el pozo en cuatro meses, mientras que el pozo instalado en Majayütpana tardó 12 meses.


“El trabajo se hace prácticamente a mano. Para hacer un pozo, fácilmente se podría llevar un carro que taladre, con costos mucho más elevados. Incluso teniendo el dinero no sería posible, porque la región no tiene una infraestructura vial para trasladar toda la maquinaria”, comenta Tiller.


Además, las personas prefieren ponerse a disposición para ejecutar la obra antes que seguir esperando a que el Estado los recuerde.


En cuanto al uso de energía solar, el gestor de estas obras precisó que se emplean paneles dependiendo de la profundidad le pozo. “Se calcula cuánta energía se requiere para la bomba. El diseño de Alakat cuenta con dos paneles solares y el otro tiene seis. Aprovechamos que la radiación solar de La Guajira es la mejor de Sudamérica”.

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Escuela


Aunque este joven nació en Santander, ha sido muy cercano a su familia en La Guajira. Al pasar tiempo en lo más profundo de esa región al norte del país ha conocido las graves necesidades que viven estas comunidades. “Mi familia está en una zona bastante humilde. Al tener la posibilidad de apoyarlos no dudé en brindarles alguna ayuda para que tengan una mejor calidad de vida”.


Una de las primeras acciones que realizó la fundación en el año 2016 fue la creación de una escuela en la alta Guajira. “Brindamos una ‘etnoeducación’ en español y wayuunaiki, para fomentar el arraigo cultural de los niños”, recalcó Tiller.


La idea es no dejar extinguir aspectos culturales como los instrumentos y bailes típicos. “Construimos la escuela con la infraestructura ancestral de la región, sin cemento y sin ladrillo. En un principio no estaba adscrita al magisterio”, subraya.


Sobre esta iniciativa, el joven aplaude la dedicación de su tía Petra Mercedes, quien es la maestra que pese a las comodidades que tenía en Santander decidió radicarse en La Guajira para educar a los más pequeños y forjar un cambio social. “La escuela ya figura en el magisterio. Cada año asisten un centenar de niños y niñas. Trabajamos con madres lactantes, primera infancia, primero, segundo y tercer grado”.

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¿Por qué se eligió este proyecto?

Mónica Acosta, directora del negocio de café de Nestlé en Colombia y quien fue mentora de Lëmnec durante el proceso que incluyó una semana de aceleración en Buenos Aires, aseguró que para la compañía es clave poder aportar en el desarrollo de un mundo mejor de la mano de los jóvenes: “El proyecto de Lëmnec es especial, porque responde a la necesidad de abastecimiento de agua de los indígenas, pero, además, mediante capacitación, los involucra en el proceso”.

Sybil Caballero, directora de Venture & Fellowship de Ashoka Región Andina, también fue mentora del proyecto y resalta la importancia de la construcción del tejido social en las comunidades que se benefician de esta solución, gracias al desarrollo socio productivo y porque a su vez, genera capacidades específicas a dichas comunidades. “Para Ashoka, fortalecer a Jóvenes Agentes de Cambio es un paso importante hacia la transformación positiva del mundo, hay que confiar y apoyar las ideas innovadoras de los jóvenes. Promovemos agentes de cambio en los que la empatía, la iniciativa emprendedora, el trabajo en equipo y un nuevo liderazgo sean las habilidades principales para cada persona, y es muy importante fomentar éstas desde la niñez y juventud”, aseguró Sybil.

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