miércoles, 06 julio 2022
jueves 12 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Las historias de dolor que dejó la avalancha en la vía a Matanza, Santander

El invierno tiene en vilo a varios municipios de Santander: hay derrumbes, zonas inundadas y, lo que es peor, familias damnificadas e incomunicadas.

De nuevo la tragedia llega con la lluvia. El aguacero que azotó a Santander durante la noche del pasado martes y la mañana de ayer dejó, además de daños materiales, una larga estela de angustia, dolor y zozobra entre los damnificados de municipios tales como Charta, Suratá y Matanza, e incluso en algunos asentamientos de Bucaramanga.

Además del derrumbe del puente del sector rural de La Playa, tras el desbordamiento de la quebrada La Cristalina, cuatro familias lo perdieron todo: desde sus casas hasta sus cultivos y negocios.

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Sumado al drama social, hay que decir que todas las comunidades rurales de tales municipios están incomunicadas, lo que implica para ellas pérdidas en las ventas de sus productos ante la imposibilidad de darles salidas.

Al cierre de esta edición, los ingenieros del Batallón Caldas adelantaban esfuerzos para establecer en la zona un puente militar provisional que permitiera la entrada y salida de la comunidad.

De acuerdo con el parte oficial de la Defensa Civil, “apoyamos a la población afectada tras la creciente súbita. Nuestros voluntarios realizaron actividades de evacuación, evaluación de daños y análisis de necesidades.”

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César Armando Lozada, alcalde de Matanza, anunció que anoche se adelantaba trabajos con maquinaria amarilla para la habilitación de la vía La Cabrera. La idea, según anunció el mandatario, es disponer de esta vía como acceso temporal para vehículos pequeños con el fin de comunicar la provincia de Soto Norte con Bucaramanga.

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‘Con lluvia no hay paraíso’

El barrio Punta Paraíso, al sur de Bucaramanga, es uno de los sectores de riesgo en la meseta y cuyo vecindario vive con el credo en la boca cada vez que llueve.

“Desde que cae la primera gota hasta que escampa, a mí se me espanta el sueño, pensando en que lo peor puede suceder”, dice Don Carlos Lafuente.

En este barrio, las fuertes lluvias de los últimos días hicieron que al menos cuatro familias fueran evacuadas de sus predios luego de un deslizamiento de tierra que se produjo en la zona.

Este sector, que fuera legalizado en 2014, cuenta con 150 viviendas y en total son cerca de 700 las personas que allí residen en lo que se ha considerado como una zona de riesgo.

Una de las zonas más neurálgicas de este barrio es la carrera 15 con calle 11A. Allí es necesario emprender obras de estabilidad que le den firmeza a la cuadra.

Estas casas se encuentran en la parte alta, por ello los organismos de socorro les recomendaron a las familias alejarse del lugar.

“Tan fácil que es decir que evacuemos, pero no hay respuestas a nuestra pregunta para dónde cogemos”, cuestiona Don Carlos.

“Por eso aquí siempre decimos en el barrio que con lluvia no hay Paraíso”.

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“Lo perdí todo”

Uriel Jaimes lo perdió todo. Él tenía su negocio en la vereda La Playa, del municipio de Charta, justo en el sitio en donde una avalancha, cargada de lodo, piedra y agua, arrasó el puente del sector y buena parte de esta zona rural: “He vivido más de 30 años acá y nunca había visto algo semejante. Parecía el fin del mundo”.

Según recordó, a las 8:15 p.m. del pasado martes, “un ensordecedor ruido me retumbó. Era como si se tratará de un terremoto y de inmediato me salí de la casa. Cuando me di cuenta, el agua se me comenzó a meter a mi propiedad y no tuve de otra que salir corriendo. No alcanza a imaginar lo desgarrador que es ver cómo el patrimonio que uno tiene se derrumba en un par de segundos”, recuerda.

“Luego de la fuerte lluvia que azotó nuestro corregimiento, el río que pasa cerca de mi negocio se desbordó y a su paso se llevó, no solo mi negocio, sino el puente, casas y la carretera”, relata.

Él no sabe con exactitud dónde pasaría la noche: “Lo único que sé es que me toca comenzar desde cero y, como se dice por ahí, estoy a la mano de Dios, porque no tengo ni dónde dormir ni de qué vivir”.

“Imagínese yo, a mis 56 años, con familia, amanecer con nada: sin casa, sin negocio y sin ilusiones. Eso es muy duro”, reflexiona.

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“No sabemos qué será de nosotros”

María Eugenia Mendoza vivía junto a su esposo y dos nietos en inmediaciones del puente de La Playa, el mismo que se desplomó tras la borrasca que sacudió a este sector rural de Charta en la noche del pasado martes y la madrugada de ayer.

“Yo había sufrido las secuelas de las lluvias en ocasiones pasadas, pero esta sí fue para nosotros la peor. Si me pregunta qué me quedó de todo esto, le respondería que solo tengo desesperanza, desolación y angustia”, afirma.

Doña María Eugenia se quedó, de manera literal, en la calle: “Nada de lo que ayer tenía hoy está. Por fortuna salvé mi vida y mis familiares no sufrieron lesiones. Mi casa se derrumbó y lo poco que tenía se fue con el agua”.

Ella, en medio de su desesperación, lanzó un voz de auxilio a las autoridades, “porque no sabemos qué será de nosotros. Es duro saber que uno comienza a hacer parte de la lista de damnificados y que estamos a la deriva. Intentaremos rehacer nuestra vidas, pero le confieso que toda esta avalancha nos movió el piso de una manera que jamás imaginamos”.

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Se represan las cosechas

Orienlson Solano Suárez, vocero de la Asociación de Productores Agropecuarios de Charta, relató que hay cerca de 50 familias de agricultores y lecheros perjudicadas porque no han podido transportar sus productos hasta la zona urbana.

Este líder campesino narró que “justamente hoy (miércoles) es día de hacer la recogida de la mora. La cosecha no se pudo recolectar para sacar a la venta, debido al daño en la carretera. Es una fruta muy delicada y se puede perder fácilmente. Todos los moreros de Charta resultaron afectados. En la asociación somos más de 20 familias. Se esperaba la recolección de, al menos, 40 canastillas de mora. “Esa es la única vía para llegar al área. La alternativa que existe es dar la vuelta por Berlín, pero es un trayecto demasiado largo. Los lecheros también están perjudicados, son más de 30 familias que se dedican a la venta de leche”, indicó Solano Suárez.

Cerca de 25.000 personas que residen en la Provincia de Soto Norte, Santander, quedaron incomunicadas por vía terrestre con Bucaramanga. Actividades como el abastecimiento de víveres y desplazamientos de pacientes que requieren servicios médicos especializados resultaron afectadas.

“En la parte alta de Charta, en el sector de ‘Río Arriba’, anoche (martes) como a las 8:00 p.m. se comenzó a sentir la avalancha. La carretera quedó muy afectada. Todavía no han llegado las autoridades”, indicó el vocero de la Asociación de Productores Agropecuarios de Charta.

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Más de cien comunidades en riesgo en el área

Solo en Bucaramanga, alrededor de 19 asentamientos humanos y vecindarios se ubican en zonas de alta amenaza debido a posibles desbordamientos de fuentes hídricas e inundaciones.

La Playa, La Playita, El Plan, El Túnel, Puente Nariño, José Antonio Galán, 5 de Enero, El Gallineral, Carlos Pizarro, León Gómez, El Cable y Chimitá son algunas de las comunidades que viven en alto riesgo cerca a las orillas de los ríos Oro y Suratá. Son más de 2.700 familias amenazadas.

Yomara Carrizales Barrera, vicepresidenta de la Junta de Acción Comunal de El Gallineral, expresó a Vanguardia que “gracias a Dios el río de Oro no ha crecido como en otras ocasiones. Cuando llueve bastante en la parte alta de Floridablanca aguas se crecen mucho en este sector.

“Sí está bajando bastante agua en estos días. Nos preocupa mucho un muro de contención, que colapsó en febrero pasado, y que hasta la fecha no ha sido intervenido. Las autoridades no lo han arreglado, y lo que teme la comunidad es que siga colapsando ese muro y que se deslicen más casas”, agregó Carrizales Barrera.

Los estudios más recientes indican que en el área metropolitana existen cerca de 102 barrios y asentamientos en zonas de alto riesgo de inundación.

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Pronostican fuertes lluvias

Los pronósticos del Ideam advierten que, desde el próximo sábado se esperan fuertes lluvias en territorio santandereano, precipitaciones que impactarán principalmente el área metropolitana de Bucaramanga y el suroccidente del departamento.

Desde el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales se precisó a Vanguardia que “este jueves y viernes se esperan pocas precipitaciones. A partir del sábado entrante nuevamente retornarán las lluvias moderadas y fuertes que se han venido registrando en el departamento. Se debe principalmente a la temporada de lluvias que vivimos y al Fenómeno de la Niña en el que nos encontramos.

“Lo que se pronostica es que hacia inicios del próximo mes, es decir en las primeras semanas de junio, entremos en una temporada de menos lluvias, y en general se espera que disminuyan las precipitaciones sobre Santander”, agregó el Ideam.

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Rezagos en vías, economía sin conectividad

La mitad de Santander es susceptible a impactos medioambientales como deslizamientos. Con base en este cálculo, Juan Pablo Remolina, director de Prosantander, considera que los cierres de las vías a causa de las lluvias en Santander tienen afectaciones en la economía regional.

“Dada nuestra geografía, según el Servicio Geológico Colombiano, el 51% del departamento se encuentra en amenaza alta de ocurrencia de deslizamientos y sus impactos son incalculables. El cierre de una vía impide el paso de pacientes, estudiantes, carga, entre otros”.

Afirma que sin conectividad no hay progreso en Santander. “De ahí que debemos unirnos para impulsar el mejoramiento de nuestras vías y para garantizar una adecuada gestión del riesgo de desastres”.

Este panorama que plantea Remolina es confirmado por el Índice de Competitividad Departamental, que para el pilar Infraestructura, la calificación es aceptable. “La región se ubica en la posición 13 con un puntaje de 5,22 sobre 10 para el 2022”. En ese estudio, Santander se raja en el subpilar de vías primarias en buen estado.

Ante esto, Juan Hernando Puyana, director de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación de Santander, considera que la vulnerabilidad del territorio santandereano es recurrente, por eso cada vez que llueve hay deslizamientos sobre las vías principales, secundarias y terciarias.

“Esto tiene un impacto muy fuerte en la economía y en la competitividad del departamento. El último Índice de Competitividad Departamental evidenció que Santander ocupa la posición 18 en el porcentaje de vías en buen estado, y la casilla 19 en el costo de transporte terrestre. Esto refleja el rezago en vías”.

Agrega que esto es un llamado a que el departamento se especialice en la gestión del riesgo para minimizar los impactos de las fuertes lluvias en las vías. “Incluso, hemos quedado desconectados entre provincias, y entre ciudades principales, y entre municipios donde hay actividades económicas estratégicas para Santander. Esto es para reflexionar sobre la manera de fortalecer la gestión y prevención de los riesgos asociados a las temporadas invernales”

El analista de datos económicos Javier Acevedo, magíster en Administración, precisa que, ante la agreste topografía de los 87 municipios y a la extensión de vías rurales, las carreteras terciarias por no estar pavimentadas o con placas huella en su mayoría es un generador de deterioro y de difícil acceso.

“Los campesinos de Santander la tienen difícil porque es más complicado sacar sus productos para comercializarlos, esto hace que los municipios productores agrícolas queden lejos de esos municipios con alta demanda de productos. Esto provoca que los productos sean más costosos, esto hace que suba la inflación y por alza de precios hay menor competitividad”, explica Acevedo.

Agrega que la afectación de las lluvias en las vías hace que los campesinos no puedan vender sus productos o aplacen las ventas, por tanto, el poder adquisitivo de las zonas rurales es bajo y a la vez habrá menor capital. “Productos como el café, la piña, el limón Tahití se hacen difícil sacarlos del departamento y comercializarlos en el mercado local o internacional se hace más costoso”.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

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José Luis Pineda Arenas

Periodista egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metro en la versión impresa de Vanguardia desde 2016, y apoyo en la elaboración de contenidos digitales y transmisiones en directo.

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Miguel Orlando Alguero

Periodista económico en Vanguardia. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. De La Guajira.

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