viernes, 07 agosto 2020
miércoles 01 de julio de 2020 - 3:15 PM

Periodista santandereana denuncia que fue abusada por militares hace 25 años

La periodista Manary Figueroa relató que fue abusada sexualmente, junto a su madre, hace 25 años por dos militares del Ejército Nacional en el departamento de Arauca.
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Eran las 2:00 a.m. del 29 de enero de 1.995 cuando Manary, de tan solo cinco años, viajaba en un carro particular en compañía de su familia. Regresaban a su casa, después de visitar a su abuelo.

De repente, según relata, llegando a Arauquita, un retén militar los detuvo. Allí, dos uniformados del Ejército Nacional decidieron bajarlas del vehículo con amenazas.

“Nos inspeccionan y piden que de inmediato se bajen las mujeres del carro, que solo éramos mi mamá y yo. Mi tío se opone al hecho, pero los uniformados lo agreden y sin mediar razón les piden que sigan su camino hasta el próximo pueblo. Nos llevan monte adentro y es allí donde todo ocurre”, recuerda.

“Recuerdo que mi mamá preguntaba insistentemente ¿por qué yo? Llévenme a mi, yo voy pero la niña no. Sin embargo ellos insistían en que era una orden. Sentí mucho miedo por ella, de lo que le estaban haciendo, padeció la agresión sexual de manera muy fuerte”, dijo.

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Sentada en un tronco, en medio de la maleza, la pequeña observó como ultrajaban a su mamá, en repetidas ocasiones, quien además tenía cuatro meses de embarazo.

“Todo el tiempo nos manifestaban que teníamos que hacer lo propio, porque si no nos mataban. Cuando uno de ellos se da cuenta que el compañero se está demorando decide abusar de mi”, agrega Manary.

Una vez cometido el abuso, la pequeña y su madre caminan al pueblo más cercano en busca de ayuda. La mujer, que entonces tenía 24 años, decide denunciar su caso y callar el de su hija, por no exponerla a más situaciones traumáticas.

“A la gente del pueblo no le gustó mucho esa declaración. Esos procedimientos se hacen con el menor tacto posible. A mi mamá la llevan a un centro médico y le hacen muestras para corroborar lo sucedido. Ella me separa de todo para que yo pueda estar tranquila, pero nunca pasó”.

Tras la denuncia, la justicia colombiana decidió imputar dos años de detención en centro carcelario a los agresores. Pasado este tiempo quedaron en libertad. Manary y su familia empiezan a recibir amenazas que los obligan a salir de Arauca y regresar a Santander.

“Mi vida se destruyó, se me rompió el alma”

Tres años después, el comportamiento y la conducta psicomotora de Manary empezaron a agravarse, a tal punto que dejó de hablar seis meses. Hoy está medicada.

“Mi vida se destruyó, yo no soy una mujer normal, nunca he sido lo suficientemente capaz de vivir a plenitud, para mí ha sido un gran quiebre emocional”, reconoce hoy a sus 30 años.

Además, relató que tiene pesadillas y ha sido diagnosticada con síndrome de ansiedad crónica generalizada.

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“He tenido cuadros de depresión muy fuertes, durante muchos años fui incapaz de relacionarme bien con las personas, siempre fui muy retraída, problemática. He sido bastante complicada y es algo que no me gusta ser”.

Su familia no volvió a ser la misma. Hoy su mamá está fuera del país buscando protección, pues dedicarse a defender sus derechos y los de muchas otras mujeres agredidas, ha puesto su vida en peligro.

“Ser víctima en este país es lo peor”

En la actualidad el caso de abuso sexual del que fue víctima Manary se encuentra en la Defensoría del Pueblo, en donde fue registrada y reconocida como víctima de violencia sexual. Sin embargo, después de 25 años no ha llegado justicia.

“Muchos años después tomé el valor de denunciar. En la Fiscalía no me aceptaron la denuncia porque era un procedimiento especial, el tema quedó inconcluso. Ser víctima en este país es lo peor que le puede pasar a una persona, y aún así hay gente que se atreve a cuestionar lo que te pasa”, enfatiza Manary, quien además de ser periodista se ha dedicado a promover la lucha contra la violencia y el maltrato hacia la mujer.

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“Lo mínimo que necesitamos es que nos crean”

En medio del duro relato, Manary pidió que no se olvide a las niñas indígenas que recientemente se conoció fueron abusadas por militares.

“Es algo que necesito decir porque muchas mujeres sienten lo mismo en este momento. Esto me pasó hace 25 años y hasta ahora lo hago público porque soy garante que me tiraron al olvido. Es muy difícil decirlo, lo mínimo que necesitamos es que nos crean, ¿cuántas más necesitan?”, cuestionó.

“Esas niñas no pueden hablar, este hecho es vergonzoso, está por dentro, vive con uno toda la vida y no pasa nada, más allá de un lamento y un pobrecita. En este país no hay una conducta de protección a los Derechos Humanos y alzando la voz ganamos enemigos”.

Ante los recientes casos de abuso conocidos por parte de miembros del Ejército Nacional, a menores de edad, manifestó que es necesaria una reestructuración militar. “No solo es saber si saben empuñar un arma, es que sean humanos, que tengan un alma pura”.

“Espero que mi caso se aclare, que el Estado me reconozca como tal, que sirva de muestra para muchos procesos que desafortunadamente no cesan, porque esto pasa todos los días, no es un caso aislado y lamentablemente la sociedad se acostumbró a normalizar esta situación”, finalizó Manary Figueroa, quien hoy es mamá de un niño de tres años, y por él hace lo que sea por estar bien.

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