sábado, 04 julio 2020
lunes 01 de junio de 2020 - 3:15 PM

Solicitan habilitar albergues para migrantes en Bucaramanga

La crisis económica que atraviesa Colombia en medio de la pandemia de COVID-19 ha truncado los planes de miles de venezolanos. Decenas de migrantes esperan a la intemperie en Bucaramanga ser devueltos a su país de origen.
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Colombia era vista como una alternativa para los migrantes venezolanos que tenían la esperanza de echar raíces lejos del gobierno de Nicolás Maduro, confiaban en que aquí podrían construir un mejor futuro.

No obstante, la economía colombiana se vio seriamente afectada por la pandemia de COVID-19. El Dane calcula que 5,3 millones de personas perdieron sus puestos de trabajo por cuenta de la crisis. Esta situación le cerró las oportunidades a los extranjeros, que sin muchas opciones prefirieron retornar a Venezuela.

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Migración Colombia dice que la cifra de migrantes venezolanos que se han radicado en Colombia descendió por primera vez en cinco años al pasar de 1.825.000 personas en febrero a 1.809.000 en marzo pasado.

A la intemperie

El panorama del Parque del Agua y la vía que conduce a Cúcuta desde Bucaramanga es estremecedor. Decenas de personas, incluidas niños, mujeres embarazadas y adultos mayores, levantaron cambuches tras quedarse sin techo.

Esperan un cupo en alguno de los autobuses que se han puesto a su disposición para su traslado hacia la frontera, pero estos vehículos no dan abasto. Varias personas llevan días allí, soportando sol, lluvia y hambre. Cada uno de los buses que sale desde Bucaramanga hacia Cúcuta tiene capacidad para llevar entre 30 y 50 personas. Por ejemplo, el pasado 27 de mayo salieron tres buses con 148 personas.

Alba Pereria, directora de la Fundación Entre dos tierras, reconoce que tanto la Alcaldía de Bucaramanga como la Gobernación de Santander han facilitado los buses para movilizar los migrantes hacia Cúcuta. “Salen casi todos los días. Pero hay demasiada gente, a medida en que van pasando los días se va a crear un ‘cuello de botella’ muchos más grande en ese punto”.

La líder explica que una de las principales razones que ha desencadena tal aglomeración de personas son los constantes desalojos que sufren a diario los venezolanos residentes en Santander.

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“Los siguen sacando a la calle porque no tienen cómo pagar sus habitaciones. La opción que les queda es volver a Venezuela, donde tampoco tienen garantías para su bienestar. A medida en que se ven más desalojos vamos a tener el parque del Agua lleno de personas”, comenta.

Ante las necesidades que padecen los extranjeros, esta población solicita la intervención de entes como la Personería y la Defensoría del Pueblo para evitar que se sigan generando desalojos.

Pereira afirma que diariamente se registran ente 20 y 25 desalojos en Bucaramanga. “En cada habitación generalmente viven cuatro personas”.

A esto se le suman los migrantes que viven condiciones similares al interior del país y que emprenden caminatas para regresar a su país, por lo que deben transitar por Santander. “Hay tres caminatas que vienen en este momento con 310 personas, desde Cundinamarca, Boyacá y Arauca. A esto se le suma la gente que está desplazándose desde otros municipios de Santander hacia el parque del Agua”.

Solicitan albergues transitorios

Alba Pereira lamenta el estado de las personas que deben pasar los días a la intemperie. Sugiere que se acondicionen albergues de paso donde se puedan resguardar y alimentar en plena cuarentena. “Ser inmigrante no es igual a contagio, se necesitan son espacios seguros para prevenir”.

La directora de la Fundación Entre dos Tierras, afirma que ha estado trabajando con los mandatarios locales para aliviar la situación. “Hemos hecho eco para que por favor se creen estos albergues”.

Para ello se debe planificar dónde funcionarían. “Al principio de la emergencia se habló de la creación de algunos refugios, pero la comunidad no permitió la entrada de los venezolanos porque piensan que están contaminados”.

“Los dejaron ahí tirados”

Vecinos del sector también solicitan a las autoridades acciones inmediatas para resolver este problema, a tal punto que varios residentes de edificaciones aledañas emprendieron acciones legales contra la Alcaldía de Bucaramanga.

Han sido testigos de cómo ha crecido el número de cambuches y fogones a lado y lado de la vía, sin que los gobernantes ofrezcan una solución eficaz a las necesidades de estas personas.

Hace una semana, las administraciones de tres edificios instauraron una acción de tutela que está en curso en el Juzgado 19 Civil de Bucaramanga desde el paso lunes. Alba Mateus, presidenta del Consejo de Administración de Aquarium, explicó que se vinculó la Alcaldía de Bucaramanga, Migración Colombia y la Gobernación de Santander.

“Tenemos un panorama crítico. La Alcaldía de Bucaramanga lo que hizo fue acumular los venezolanos y dejarlos a la deriva. Ellos están durmiendo en cambuches y hacen las necesidades en la calle”, describe Mateus.

La mujer asegura que también ha crecido la inseguridad en la zona. “Ellos al no tener alimentos, están recurriendo a la fuerza, se han registrado hurtos. No podemos ir a pie a ningún lado, ni a los alrededores del edificio. Solo podemos salir con transporte”.

Mateus indica que con la tutela pretende que se les amparen los derechos a la salud y un ambiente sano. “Los inmigrantes no cuentan con elementos de bioseguridad. La Alcaldía literalmente los dejó tirados”.

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La administradora coincide con que la mejor solución sería albergarlos en un lugar donde puedan suplir sus necesidades básicas o retornarlos con mayor velocidad a la frontera. “No deberían estar abandonados como están actualmente”.

¿Qué dicen las autoridades?

Desde el pasado viernes Vanguardia ha intentado comunicare con el secretario del Interior de Bucaramanga, José David Cavanzo, pero no ha atendido las llamadas de este medio.

Alimentación

Entre tanto, la Fundación Entre dos tierras que brinda alimentación a los migrantes no ha cesado esta labor desde que empezó el éxodo.

Desde enero pasado perdieron la sede que tenían en el barrio San Alonso. Sin embargo, la Alcaldía de Bucaramanga les facilitó una cocina para preparar las comidas. “Tenemos donantes privados que nos hacen llegar los productos que requerimos. Tenemos apoyo de la Fundación Mujer y Futuro que nos colabora semanalmente, al igual que empresas privadas. El Banco de Alimentos también ha sido fundamental”, resalta Pereira.

Desde el pasado 28 de marzo, la fundación ha preparado 28 mil raciones para distribuir entre la población migrante y habitante de calle.

Si usted desea hacer una contribución, puede comunicarse al correo entredostierrasfundación@gmail.com . “Nuestro talón de Aquiles siempre han sido los empaques para servir la comida. Estamos atendiendo entre 400 y 600 personas por día, dependiendo del número de recipientes que tengamos. Se les da un plato de comida caliente, por ejemplo lentejas, ensalada, pasta con carne, plátano maduro y vaso de jugo”.

Varados en la Frontera

Quienes han superado la travesía hacia la frontera, sufren un nuevo drama. El pasado domingo se conoció que en cercanías del puente internacional Simón Bolívar, principal paso fronterizo entre Colombia y Venezuela, permanecen unos 800 inmigrantes venezolanos que intentan regresar a su país.

La situación es "humanitariamente compleja" en Cúcuta y la zona de La Parada, un caserío en el lado colombiano del puente Simón Bolívar, donde se ha ido acumulando la multitud de retornados, afirma Víctor Bautista, secretario de Frontera y Cooperación Internacional de la Gobernación de Norte de Santander, departamento limítrofe con el estado venezolano del Táchira.

Lea también: Migrantes venezolanos atrapados en el puente internacional Simón Bolívar.

Las autoridades venezolanas solo permiten el ingreso diario al país de 300 de sus ciudadanos, disposición que agrava la situación de decenas de familias que en medio de la incertidumbre esperan en plena calle en La Parada, con el consiguiente riesgo de contraer COVID-19.

Amontonados en la zona, en el lado colombiano del puente Simón Bolívar, los venezolanos, muchos de ellos incluso sin mascarilla, siguen llegando a La Parada procedentes de distintos lugares de Colombia e incluso de otros países suramericanos.

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