jueves, 01 diciembre 2022
domingo 25 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Toneladas de mercurio amenazan con llegar a Bucaramanga

En los últimos 50 años se han liberado altas concentraciones de mercurio en zona de influencia del Páramo de Santurbán. Esta es una investigación sobre contaminación producto de la minería ilegal de oro.

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La principal fuente de agua que abastece a Bucaramanga registra graves episodios de contaminación por metales tóxicos altamente letales para la salud humana. No es una exageración. Al menos, en los últimos 50 años, enormes cantidades de mercurio fueron liberadas de forma irresponsable en el río Suratá, producto de la minería ilegal ubicada en los municipios de Vetas y California, en el área de influencia del Páramo de Santurbán, en Santander.

Buena parte de ese material tóxico sigue en la actualidad en la montaña, represado en relaves, como se le denomina al conjunto de desechos de procesos mineros con concentración de minerales, sin el debido aislamiento técnico y con alta vulnerabilidad a que las lluvias los arrastren a quebradas, ríos y acuíferos.

Se estima que en el proceso de extracción ilegal de oro se utiliza en esta zona de Santander, en promedio, cinco gramos de mercurio por cada gramo de oro que se obtiene.

La minería ilegal produce un kilo de oro diario, según información de los propios mineros. Entonces estaríamos hablando de la utilización de cinco kilos de mercurio por jornada, en una región donde esta actividad ilícita invadió masivamente los terrenos que dejó abandonados, a mediados de 2019, la multinacional Eco-Oro, cuando la firma canadiense oficializó el cierre de su proyecto minero denominado “Angostura”.

Para que usted se haga una idea del riesgo de contaminación al que se enfrenta el área metropolitana de Bucaramanga, según estudios científicos, aproximadamente un gramo de mercurio, de esos que se encuentran en los tradicionales termómetros, es suficiente para contaminar un lago de una extensión de ocho hectáreas. Entonces los cerca de 5 kilos de mercurio que se utilizan para sacar el oro en el área de influencia del Páramo de Santurbán tendrían la capacidad de contaminar un área de 40 mil hectáreas.

Toneladas de mercurio amenazan con llegar a Bucaramanga

Imagínese entonces que el mercurio que se utiliza solo en un día para extraer ilegalmente oro en California y Vetas tiene la capacidad de contaminar cinco mil veces la extensión del actual embalse de Topocoro, que sirve a la represa de Hidrosogamoso.

Esta contaminación genera consecuencias altamente perjudiciales en la quebrada la Baja (que bordea el municipio de California y a cuyas orillas se procesa mineral) y los ríos Vetas y Suratá, de donde se toma el agua para el acueducto de Bucaramanga.

No se trata únicamente de los riesgos que asumen los mineros informales, algunos de ellos sin experiencia en el oficio, sino de la población en general de esta zona, como los hogares campesinos que se surten río abajo del agua para su subsistencia, la de sus animales y sus cultivos agrícolas. Se trata de una emergencia sanitaria no declarada, que de no tomarse medidas inmediatas, afectará de forma directa a las próximas generaciones de santandereanos.

Esta contaminación de mercurio y cianuro ocurre de siglos atrás. El río Suratá puede tener medio millón de metros cúbicos de sedimento y la gran mayoría están ya contaminados, afirmó el geotecnista Jaime Suárez Díaz.
Bucaramanga, único caso en el mundo

Los habitantes del área metropolitana residen en la única urbe del planeta que capta agua para su acueducto de una cuenca que proviene de una zona minera activa de extracción de oro. No existe en el mundo otra metrópoli, con una población superior al millón de habitantes, con esta característica, es decir, a pesar de las evidencias técnicas de presencia de metales pesados, se tome agua para un acueducto, sin implementar medidas inmediatas en las fuentes generadoras de tal contaminación.

—Si estos niveles de mercurio, registrados en Bucaramanga, aparecen en una ciudad de Estados Unidos, tendrían ya cerrada la captación de agua para ese acueducto, pero aquí, en Bucaramanga, no pasa nada. En Estados Unidos no permitirían un registro tan grave de mercurio...

La afirmación la hizo a Vanguardia uno de los ingenieros que en Latinoamérica es una autoridad en el estudio de movimiento de masas, deslizamientos y estabilidad de taludes, Jaime Suárez Díaz, magister en Geotecnia y uno de los profesionales con más de 50 años de experiencia en consultoría y elaboración de estudios geotécnicos.

Suárez Díaz realizó una investigación denominada “Las fuentes de agua de Bucaramanga: entre el abandono y la contaminación”, donde se refiere a la contaminación con metales pesados en la quebrada La Baja y los ríos Vetas y Suratá, conectados a la cuenca hídrica que nace en el Páramo de Santurbán, principal proveedor de agua para dos millones de personas en Santander y Norte de Santander.

Para entender de dónde provienen los altos niveles de metales pesados que registra por episodios el río Suratá, es necesario dejar claro que opera un mercado negro que controla la comercialización ilícita de mercurio desde Bucaramanga hasta la zona de influencia del Páramo de Santurbán, a pesar de que su utilización para actividades mineras fue prohibida por el Gobierno Nacional en julio de 2018.

En Bucaramanga se puede comprar mercurio, si uno tiene los contactos, pero en el mismo parque de California se puede adquirir. Lo venden con total libertad y sin restricción de ninguna clase. Todo el mundo sabe dónde comprarlo para sacar el oro
Minero ilegal de zona rural de California

Las personas ingresan a los socavones y extraen la piedra de la mina en unos sacos, que se denominan “maletas” y son trasladados a una zona conocida como de trituración. Se trata de unos tambores de considerable tamaño, junto a la quebrada La Baja, que contiene unas bolas prensadas de hierro. Allí se introduce la piedra con el mercurio por dos horas y media aproximadamente. El mercurio se usa para separar y extraer el oro de las rocas. El mercurio se adhiere al oro, formando una amalgama.

Un informe de Ingeominas, concluyó que aproximadamente un 46,3% del mercurio pulverizado en los molinos de bolas se pierde con las “colas”, es decir, se libera al suelo y al agua.

Lo que sobra de este proceso de extracción se le conoce como relaves y son depositados en las orillas de la quebrada La Baja y el río Vetas, afluentes del río Suratá, de donde se capta el agua para Bucaramanga.

Para el ingeniero Jaime Suárez Díaz no está claro el plan de manejo técnico que se le hace a los relaves en la zona de influencia del Páramo de Santurbán, tanto por parte de la minería legal como la ilegal.

—Los procesos de extracción minera legal se manejan de acuerdo a la legislación colombiana, que en ninguna parte fue escrita para un escenario como el que ocurre en Bucaramanga. Es diferente lo que sucede con una mina de extracción de oro en Antioquia, que una mina de oro en Santurbán. ¿Por qué? En esta zona tenemos un río que abastece un acueducto para un millón de personas. Entonces, cuando se otorgaron las licencias mineras, el Gobierno Nacional no tuvo en cuenta que río abajo existe un acueducto para la dimensión de esta población...

Suárez Díaz, en su estudio, verificó que buena parte de la jurisdicción de California y Vetas tiene “cientos de hectáreas con relaves contaminados de mercurio”, tanto de los procesos ilegales y la minería ancestral con más de 50 años de historia.

—La contaminación no es de hoy. No hablamos de tres mineros ilegales arrojando mercurio al río Suratá. No. Durante más de medio siglo se ha hecho, entre otras cosas, un mal manejo a los relaves. Entonces, ¿cuándo ocurre la contaminación grave? En época de lluvia. Las crecientes de los ríos y quebradas se llevan los relaves. Por eso la alta contaminación aparece en épocas de invierno, y no en tiempo seco— enfatizó el ingeniero Jaime Suárez Díaz.

Toneladas de mercurio amenazan con llegar a Bucaramanga

Este proceso incide en la contaminación de la cuenca hídrica que baja del Páramo de Santurbán. El caso más reciente ocurrió el pasado 28 de julio, cuando las altas concentraciones de mercurio obligaron al Acueducto Metropolitano de Bucaramanga a suspender la captación de agua cruda desde el río Suratá, y adoptar un plan de contingencia para no afectar la prestación del servicio a los usuarios.

“Las muestras que tomamos arrojaron unos resultados cercanos a los 163 UG HG/L (microgramos de mercurio por litro de agua), cuando el máximo nivel permitido es de 2 UG HG/L”, explicó en su momento el gerente de acueducto, Hernán Clavijo. Aquí se presenta un primer inconveniente, ya que los ambientalistas consideran que la norma cambió y no se permite ahora 2 UG HG/L, sino 1 UG HG/L.

Lo cierto es que este es el nivel más alto de contaminación de mercurio registrado en la última década en el punto de captación de la bocatoma (se desconocen registros en otros puntos de la cuenca), luego de que el pasado 23 de febrero, la Gerencia de Operaciones del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga detectara que los análisis de laboratorio de las muestras de agua cruda tomadas a las 6:00 a.m., a la entrada de la Planta de Tratamiento de Bosconia, al norte de la ciudad, arrojaron una concentración de mercurio total de 100 UGHG/L (microgramos de mercurio por litro de agua). Esto significa que el registro de las trazas de mercurio se elevó, en este episodio, 49 veces por encima del límite permitido para no afectar la salud humana.

Una de las preguntas que surgen es quién debe controlar estos planes de manejo de los relaves de la minería legal y quiénes deben combatir a los mineros ilegales que invaden los socavones del antiguo proyecto de Eco Oro.

Los controles son muy limitados. Además, la legislación es muy pobre para el manejo de los relaves en el caso específico de Bucaramanga y el río Suratá. Eso nunca se pensó cuando se redactó la ley...
Ingeniero Jaime Suárez Díaz

Una fuente de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, le aseguró a Vanguardia que se realizan controles e inspecciones a la zona de los relaves, pero con “limitaciones”. El funcionario agregó que “la zona está abandonada y controlada por la minería ilegal. En el terreno se carece de control policial y militar. Así es muy difícil actuar. Es un riesgo para los funcionarios de la Cdmb. Contabilizamos por lo menos cinco funcionarios amenazados de muerte en los últimos meses...”.

La dimensión que ha tomado la minería ilegal en esta zona de influencia del Páramo de Santurbán es crítica. Un minero de California aseguró que cada vez llegan más migrantes y habitantes del Norte de Bucaramanga a trabajar en los socavones, seducidos por las historias de quienes aseguran obtener millones de pesos de la noche a la mañana.

—Son unas 600 personas que trabajan todos los días en la minería ilegal, en varios turnos de día en la zona de California. Aquí va a ocurrir una bomba social y ambiental...

Toneladas de mercurio amenazan con llegar a Bucaramanga

Este proceso incide en la contaminación de la cuenca hídrica que baja del Páramo de Santurbán.

El caso más reciente ocurrió el pasado 28 de julio, cuando las altas concentraciones obligaron al Acueducto Metropolitano de Bucaramanga a suspender la captación de agua cruda desde el río Suratá.

“Las muestras que tomamos arrojaron unos resultados cercanos a los 163 UG HG/L (microgramos de mercurio por litro de agua), cuando el máximo nivel permitido es de 2 UG HG/L”, explicó en su momento el gerente de acueducto, Hernán Clavijo. Aquí se presenta un primer inconveniente, ya que los ambientalistas consideran que la norma cambió y no se permite ahora 2 UG HG/L, sino 1 UG HG/L.

Lo cierto es que este es el nivel más alto de contaminación de mercurio registrado en la última década en el punto de captación de la bocatoma (se desconocen registros en otros puntos de la cuenca), luego de que el pasado 23 de febrero, la Gerencia de Operaciones del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga detectara que los análisis de laboratorio de las muestras de agua cruda tomadas a las 6:00 a.m., a la entrada de la Planta de Tratamiento de Bosconia, al norte de la ciudad, arrojaron una concentración de mercurio total de 100 UGHG/L (microgramos de mercurio por litro de agua). Esto significa que el registro de las trazas de mercurio se elevó, en este episodio, 49 veces por encima del límite permitido para no afectar la salud humana.

Una de las preguntas que surgen es quién debe controlar estos planes de manejo de los relaves de la minería legal y quiénes deben combatir a los mineros ilegales que invaden los socavones del antiguo proyecto de Eco Oro.

El ingeniero Jaime Suárez Díaz afirma que “los controles son muy limitados. Además, la legislación es muy pobre para el manejo de los relaves en el caso específico de Bucaramanga y el río Suratá. Eso nunca se pensó cuando se redactó la ley...”.

Una fuente de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, le aseguró a Vanguardia que se realizan controles e inspecciones a la zona de los relaves, pero con “limitaciones”.

La zona está abandonada y controlada por la minería ilegal. En el terreno se carece de control policial y militar. Así es muy difícil actuar. Es un riesgo para los funcionarios de la Cdmb. Contabilizamos por lo menos cinco funcionarios amenazados de muerte en los últimos meses...

La dimensión que ha tomado la minería ilegal en esta zona de influencia del Páramo de Santurbán es crítica. Un minero de California aseguró que cada vez llegan más migrantes y habitantes del Norte de Bucaramanga a trabajar en los socavones, seducidos por las historias de quienes aseguran obtener millones de pesos de la noche a la mañana.

—Son unas 600 personas que trabajan todos los días en la minería ilegal, en varios turnos de día en la zona de California. Aquí va a ocurrir una bomba social y ambiental...

Toneladas de mercurio amenazan con llegar a Bucaramanga
Contaminación de agua subterránea

El ingeniero Jaime Suárez identificó además que las corrientes hídricas que afloran en la zona alta del Páramo de Santurbán se extinguen en época de sequía y que las reales fuentes de las cuales se abastece Bucaramanga son los acuíferos Picacho-Berlín, Tona y Suratá, donde nacen los ríos Tona, Frío, de Oro, Manco, Suratá, Charta, del Hato, principalmente.

—Existe un riesgo de contaminación del acuífero del río Suratá, por filtración de mercurio y cianuro de los relaves. Estos químicos pueden llegar hasta estas cavernas que recogen el agua y se podría presentar un fenómeno de contaminación. Esa es el agua que nos tomamos.— advirtió el experto.

Se calcula que el acuífero de Suratá pueda contener cerca de 20 millones de metros cúbicos de agua, es decir, 20 veces la cantidad de líquido que contiene el embalse del río Tona.
Decisión política para millonaria inversión

El ingeniero Jaime Suárez Díaz propone que se debe pensar en un Distrito Regional de Manejo Integrado, DRMI, de la zona de minería en el área de influencia del Páramo de Santurbán, liderado por la Cdmb y apoyados por el Gobierno Nacional. Este proceso puede tardar más de tres años, mientras se consolidan los respectivos estudios y se toman las decisiones políticas y ambientales. El DRMI generaría un marco jurídico diferente y específico para regular la actividad minera frente a la captación de agua para Bucaramanga.

—El DRMI tendrá enemigos, porque habrá gente que se siente afectada con las decisiones que determinarían dónde sí o no se pueda hacer minería. En Santander nadie ha propuesto un DRMI para minería. Necesitamos una legislación específica para Bucaramanga. Ahora no veo que haya voluntad para formalizar un DRMI. Quien promueva un DRMI tendrá que enfrentarse a las comunidades, a los mineros, a los intereses políticos. Todo eso genera un costo político. En el tema de la defensa del Páramo de Santurbán y el agua para Bucaramanga hay muchas palabras y pocos hechos.— aclara el ingeniero Jaime Suárez.

El DRMI para el área minera deberá incluir una zona para contener los relaves. Sería una especie de relleno sanitario, manejado técnica y ambientalmente.

Según el estudio del ingeniero Jaime Suárez Díaz, se requiere una planta de descontaminación del río Suratá. Ambos proyectos tendrían un costo aproximado de $100 mil millones.

Un vocero autorizado de la Cdmb afirmó que “la figura DRMI se encuentra inmersa en las categorías de áreas protegidas y está diseñada para garantizar el cumplimiento y una serie de objetivos de conservación, los cuales una vez identificados le permiten a la autoridad ambiental generar una reglamentación de usos de las áreas inmersas en el mismo; y a las administraciones municipales les permite ordenar su territorio ambientalmente. En este sentido ya existe una figura que cumple con este objetivo y es el Parque Regional Natural Páramo de Santurbán”.

Sobre la propuesta de construir una planta para almacenar relaves, la Cdmb admite que “no se ha planteado”, mientras que frente a la iniciativa de contar con otra planta para descontaminar el río Surata aclaró que tampoco “la ha considerado”. “Su viabilidad implica su estudio y análisis de manera integral y a nivel no solo local sino regional y nacional, ya que este fenómeno abarca la participación de todos los sistemas gubernamentales unidos en la búsqueda de soluciones”.

A su turno, el gerente del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, Hernán Clavijo, afirmó que “en los diferentes escenarios en los cuales se ha discutido la problemática actual relacionada con el incremento en la concentración de metales pesados en el río Suratá, no se ha dado a conocer si existe este tipo de iniciativa (DRMI)...”.

¿Decisión judicial?

Suárez Díaz lanzó también una alerta, en el sentido de que un juez de la República podría, mediante una acción popular, ordenar la suspensión de la captación de agua para el Acueducto de Bucaramanga del río Suratá, debido a los altos contenidos de mercurio y cianuro.

—Eventualmente podría ocurrir. El 40% del agua que consumimos proviene del río Suratá. ¿Qué haremos? Creo que mientras no haya una crisis grande, no se producirán los cambios que se necesitan para atender la grave contaminación...

Al respecto, Ramiro Vásquez, coordinador de la Veeduría Ciudadanía Activa Santandereana, que ha denunciado la contaminación con mercurio en el río Suratá, afirmó que “el tema de instaurar una acción popular no está ni tan lejos, ni tan cerca”, es decir, “en la actualidad estamos buscando una asesoría legal para este tema. Es necesario evaluar qué otro recurso hídrico reemplazaría las aguas del río Suratá, y hasta donde tengo entendido, no hay otro. No descartamos instaurar una acción popular...”.

A su turno, el gerente del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, Hernán Clavijo, respondió que una situación hipotética como una acción popular “no es una alternativa viable para el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, ni para los usuarios. Esto traería graves afectaciones y tendría como consecuencia el hecho de no poder prestar el servicio a los usuarios del área metropolitana de Bucaramanga”.

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Juan Carlos Gutiérrez Tibamoso

Periodista egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Creo en el poder de la palabra. En escuchar a las personas. Soy cronista, de los que están convencidos que siempre se escribe, no solo cuando se está frente a un teclado y una pantalla. Me gusta narrar historias sometido al indescifrable poder de ellas. La fuerza de lo real. Hago podcast, donde junto voces para relatar esa realidad. Estoy convencido que siempre existimos, mientras alguien nos lea.

@juancarl00s

cgutierrez@vanguardia.com

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