sábado, 01 octubre 2022
martes 12 de julio de 2022 - 8:15 AM

Turismo dañino obligó a cerrar un páramo en Colombia

La medida se tomó luego de hacer seguimiento a denuncias de ambientalistas por basuras y daños al ecosistema.

Las actividades humanas, principalmente el turismo, han afectado al páramo del Sol en Urrao, Suroeste antioqueño. Por ello, las autoridades locales y ambientales decidieron cerrar este espacio de más de 8.000 hectáreas hasta el 1 de diciembre.

La medida, decretada por la Alcaldía y por Corpourabá busca generar espacios para la conservación de este ecosistema estratégico que no solo es el hogar de varias especies de fauna y flora en peligro de extinción —como el oso de anteojos, el colibrí del sol y los frailejones— sino que también produce parte del agua que se utiliza en esta zona del departamento.

No es solo por turismo

Aunque las afectaciones al páramo del Sol datan de por lo menos 12 años atrás, el pasado mes de abril los ambientalistas de Urrao, a través de los grupos Madre y Activistas de la Montaña, prendieron las alertas de lo que pasaba con la zona, sobre todo desde las vacaciones de Semana Santa de este año, cuando se evidenció que el exceso de turistas en el sector afectaba al ecosistema pues estos dejaban grandes cantidades de basuras y levantaban campamentos en zonas prohibidas.

De hecho, desde 2020 que se implementó el sistema de permisos para subir al páramo, se evidenció que los turistas que allí llegaban desde los dos caminos que de Urrao conducen a él, duplicaban la cifra permitida de 150 visitantes.

“Pero el tema no es la cantidad de personas que asisten al páramo. Eso solo lo puede determinar un estudio de carga que hasta hoy no existe. Este es necesario para conocer cuantas personas pueden hacer turismo allí y por cuanto tiempo”, dijo Fraider Gaviria Ramírez, ambientalista urraeño.

Para Gaviria y otros ambientalistas, la preocupación radica en el mal manejo de las basuras que hacen quienes visitan el páramo en varios de sus espacios como su laguna y la irresponsabilidad del turismo desmedido que genera quemas y daños a los frailejones y a los ecosistemas.

“Antes en el páramo había dos campamentos, en Cerro Campanas y la Piedra del Oso, pero hoy ya contabilizamos hasta ocho sitios de estos. Además, en cada una de las jornadas bimestrales de limpieza que hacemos hemos bajado hasta 12 ‘costalados’ de basura”, dijo Gaviria.

Se harán estudios

Aparte del respiro que tendrá el páramo en el que se espera que se regeneren varios de sus espacios, las autoridades realizarán los estudios de carga y el diagnóstico que definirá cuales actividades turísticas son compatibles con el ecosistema para posteriormente, si es el caso, permitirlas ya que la zona no es de vocación turística pero sí de conservación.

“No es que nos vayamos en contra de cualquier actividad que se genere allí. Lo que queremos es que cualquier desarrollo que se haga sea compatible con la conservación y los usos definidos para los territorios”, explicó la directora de Corpourabá, Vanessa Paredes.

También se espera que se habiliten acopios para disposición de residuos reciclables en puntos estratégicos del páramo.

Más sitios por visitar

Pero el cierre del páramo no significa la parálisis del turismo en Urrao. Según Néstor Navarro, coordinador de turismo del municipio, el cierre no solo sirve para trabajar con el gremio turístico local y llegar a unos acuerdos para cuando se reactive el acceso al páramo, sino también para redescubrir otros atractivos urraeños.

“Acá tenemos la ruta del vino, la ruta de los cafés especiales, y la ruta de la batalla del Cacique Toné. Acá tenemos muchos valles y lugares espectaculares por conocer, más allá del páramo”, apuntó.

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