sábado, 04 julio 2020
domingo 28 de junio de 2020 - 12:00 AM

Freddy Flórez tiene la ‘Pólvora’ lista para jugar en un equipo grande

Desde hace varias temporadas, el nombre de Freddy Flórez toma fuerza cada vez que se abre el libro de contrataciones. Su fútbol ha estado en la mira de grandes elencos y confía en dar un nuevo paso en su carrera profesional.
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A los 14 años les plantó cara a sus padres, así como lo hacía con los rivales más fuertes en las diferentes canchas del área metropolitana de Bucaramanga, pero no para disputar un balón dividido, sino para dejar clara su intención de ser futbolista profesional.

“No voy a seguir estudiando, y si a los 18 años no soy futbolista profesional, me voy para la Policía”, les dijo, sin el menor asomo de inseguridad.

Y ese carácter, que lo impulsó a enfrentarse con el que fuera, así le llevara unos cuantos centímetros de estatura y otros cuantos kilogramos de peso, precisamente es el que lo llevó a cumplir ese sueño, primero en el Real Santander y ahora en Alianza Petrolera.

Cuenta la historia que Freddy Alexander Flórez Carrillo se prendía con nada. De ahí, se ganó el remoquete de ‘Pólvora’, que resume su personalidad en el campo.

Ya hoy más maduro, con 27 años encima, y una familia que le transmite serenidad, recuerda con nostalgia sus inicios, en el barrio Gaitán. “Desde pequeño me la pasaba jugando, me agarraba a pelear, insultaba, daba pata. También siempre fui rebelde y ese temperamento me llevó a donde estoy ahora”.

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Buscando el sueño

A los 17 años, en el Real Santander, actuaba en la categoría sub 20 y también se entrenaba con el plantel profesional, que en esa época tenía una nómina con hombres de proyección y experiencia, entre ellos Óscar Álvarez, Carlos Giraldo, Sergio Romero y John Pérez.

Pero a ‘Pólvora’ lo expulsaban a cada rato y justamente esa personalidad, de ir a todo o nada en cada balón, parecía que le jugaba en contra en sus aspiraciones.

Sin embargo, en la tierra de Elías Correa y Robert Villamizar, jugadores santandereanos que se caracterizaron por su fiereza a la hora jugar, un argentino terminó apostando por ese muchacho delgado, que se peleaba con el que tocara.

‘El Negro’ Miguel Oswaldo González, uno de los goleadores históricos del Atlético Bucaramanga, asumió la dirección técnica de Real Santander y le dio la oportunidad.

Era el 2011 y Freddy empezó a manejar mejor su temperamento para evitar expulsiones. Al lado de Óscar Álvarez conformó un mediocampo que, además de recuperar, iniciaba las jugadas de ataque y poco a poco se afianzó en la B, donde ya demostró la habilidad para rematar desde lejos y hacer auténticos golazos.

Otro de los promotores de su fútbol fue don Eduardo Villamizar, expresidente de Real Santander, que se caracteriza por ser un defensor a ultranza de los jugadores de la región, quien le tendió la mano. “Don Eduardo me ayudó mucho, me dio consejos, me daba para los buses, los guayos, me pagó la trasferencia para volver de Medellín, le estoy muy agradecido”, dice Freddy.

Precisamente, uno de los momentos más difíciles para él fue cuando regresó de Medellín, a donde arribó con 14 años a perseguir su sueño, pero la falta de recursos para sostenerse y el hecho de estar lejos de la familia lo hicieron regresar; pero no bajó los brazos y siguió hacia adelante.

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La consolidación

En el 2017, luego de seis temporadas en la B, en una categoría donde reconoce que se corre y se mete más que en la A, dio el salto a la Primera División del fútbol colombiano, con Alianza Petrolera.

En el cuadro ‘aurinegro’ encajó rápidamente, apoderándose de la posición de cinco, en la que tiene como referentes al italiano Gennaro Gattuso, al alemán Bastian Schweinsteiger y al colombiano Mauricio ‘Chicho’ Serna.

A la hora de marcar, es de esos jugadores a los que cuesta superar en el uno contra uno, aunque como sostiene él, futbolistas como Macnelly Torres y Aldo Leao Ramírez, en su momento, le escondían muy bien la pelota. Y a la hora de manejar el balón, tiene el dominio para iniciar las jugadas y cuando encuentra espacios se adelanta unos metros para rematar y marcar, como cuando a Millonarios le anotó desde más de 35 metros.

En casa, Freddy es todo lo contrario a lo que muestra en el campo y durante la cuarentena aprovechó para pasar momentos inolvidables con su esposa e hija, con quienes por los partidos, las concentraciones y los entrenamientos, poco puede compartir. Cocina, hace aseo y se divierte, eso sí, no ve la hora de regresar a las canchas.

Y aunque está conforme con lo realizado hasta ahora, sueña con dar el paso a un club grande del país o, por qué no, actuar en el exterior. En los últimos años, su nombre suena cada vez que se abre el libro de contrataciones para diferentes elencos, pero al final no cambia de rumbo.

Al final de 2020 cumple contrato con Alianza Petrolera, elenco con el que está muy agradecido y le guarda mucho afecto, pero espera lograr el sueño de desempeñarse en una escuadra grande.

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