Jueves 11 de Octubre de 2018 - 12:35 PM

La lucha de este nadador por dejar en alto a Santander

Clasificar a juegos nacionales e internacionales es el sueño de Branan Cepeda Aguilar, deportista que se dedica a la natación subacuática hace cinco años. En la actualidad, su meta es participar en un encuentro nacional que se hará en Santa Marta y que podría abrirle puertas. El inconveniente es que no cuenta con los recursos para este viaje, por eso solicita apoyo económico.

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Con sueños e ilusiones de ser el mejor en lo que hace, Branan Cepeda Aguilar, un joven de tan solo 20 años, residente en el asentamiento humano El Páramo de Floridablanca, dedica gran parte de su tiempo libre a entrenar natación subacuática.

Una modalidad poco común en la región, pero a la que él le viene apostando toda su energía, disciplina y dedicación desde hace unos cinco años aproximadamente.

Trascender no le ha resultado una tarea fácil porque sus condiciones económicas no son las mejores. De hecho, para trasladarse a otras ciudades del país le ha costado 'poner la cara y extender la mano'.

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Lo que trabaja no es suficiente, ni siquiera le alcanza para comprar todos los elementos que son utilizados en la disciplina deportiva que practica tres horas diarias. Pero, afortunadamente, en su camino, se le han presentado ‘ángeles’; esos que de alguna manera lo animan a no desfallecer y, por el contrario, le inyectan todas las ganas posibles para seguir adelante en su propósito de ser el mejor.

Entre palabras de timidez confirmó que todos los días, de 6:00 de la tarde a 9:00 de la noche, está en las piscinas olímpicas de Bucaramanga exigiéndose. Llega en bicicleta, pero cuando se le daña no asiste porque no tiene cómo cubrir los costos del transporte.

A pesar de todas estas dificultades, este joven deportista no deja de luchar. Durante los últimos meses el nivel de compromiso ha aumentado mucho más para ser uno de los mejores nadadores con aletas de Santander.

Esto, justo, lo quiere demostrar en Santa Marta donde se llevará a cabo el Campeonato Nacional de Velocidad Interclubes de Natación con Aletas, del 19 al 21 de octubre, con miras a campeonatos mundiales como el que se desarrollará en 2019, en Sharm El Sheik, Egipto.

“Me gusta ser competitivo y quiero salir adelante. Mi mamá me ayuda y yo organizo eventos, trabajo en lo que me salga y doy clases de natación para salir a las competencias. Ahora el objetivo es viajar a Santa Marta, por eso le pido a las personas que me puedan ayudar con algo para que lo hagan. Me pueden llamar o escribir al Whatsapp al 319 483 1524”.

Llegó a rehacer su vida

Cansado del conflicto armado en sur de Bolívar, Branan Cepeda Aguilar huyó de su tierra con escasos nueve años. Su deseo, aseguró a Vanguardia.com, era trabajar para pagarse sus estudios.

“El ambiente no era muy bueno por esos lados, además, yo veía que muchos niños bajaban en carros a los colegios pero yo no podía porque no tenía cómo. Por eso me fui, sin avisarle a nadie”, contó.

La Cumbre fue su primer paradero, lugar donde una señora le abrió sus puertas para que no durmiera en la calle.

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Por sus propios medios consiguió el dinero para comprar una bolsa de dulces y luego venderlos en la calle. “Sabía que tenía que trabajar”, agregó.

Tiempo después se dedicó a ofrecer sándwich y empanadas. No era mucho el dinero que recogía pero con unos cuantos pesos cumplió su meta de entrar a estudiar. Eso sí, sin dejar de trabajar.

Luego vendió pescado y hasta lavó platos en un reconocido restaurante del municipio “donde los últimos meses terminé fue metido en la cocina pero aprendiendo recetas”, dijo entre risas.

A sus 11 años su madre también llegó a Floridablanca. Desde que se reencontraron viven juntos en el asentamiento El Páramo.

Antes de nadar “empecé por lo básico, mirar si me gustaba el fútbol, pero no me agradó mucho. Tampoco el básquet ni el ciclismo aunque siempre ande con una cicla de un lado a otro” aseguró. Su verdadera pasión la descubrió con la natación.

Para cubrir los gastos que requiere con este deporte, manifestó Branan, debe trabajar  a veces  más de ocho horas diarias.

Actualmente atiende un puesto de verduras en la plaza central de Floridablanca. Lo hace de lunes a sábado entre las 6:00 de la mañana y 2:00 de la tarde. “En ocasiones me salen trabajos extras, cuando no es así intento descansar porque a las 5:00 p.m. debo arrancar para las piscinas olímpicas”.

En la plaza Branan no solo debe vender verduras, también ayuda a su “patrona”, como le dice, en otros oficios. “Yo aquí hago de todo, lavo tasas, hago mandados, lavo el piso antes de cerrar, ofrezco también arepas, en fin, lo que toque hacer”.

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Pero eso no le disgusta, de hecho demuestra que le sobran energías.

“Uno se acostumbra a esto. Tampoco me canso, creo que por hacer tanto deporte. Mire, de la plaza a la casa me echo 10 minutos en la cicla, y de allá a las piscinas 25 minutos”.

Con el salario mínimo Branan no solo paga servicios y ayuda con la alimentación, también se costeó el estudio como Técnico Laboral en Recreación y Deporte en la Fundación Educativa y Técnica Hacia el Progreso Industrial, Fundetec. En diciembre espera pagar los últimos recibos para recibir su ahelado diploma.  

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Publicada por: MARÍA ALEJANDRA MORALES / ÍNGRID ALBIS PÉREZ
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