martes, 29 noviembre 2022
viernes 30 de septiembre de 2022 - 8:55 AM

“Somos hermanos de diferente madre”, Juan Sebastián Cabal y Robert Farah en entrevista con El Colombiano

Juan Sebastián Cabal y Robert Farah vinieron a Medellín y se confesaron con este diario.

La velocidad con la que Robert Farah y Juan Sebastián Cabal pasan de tener una expresión seria en sus rostros a reírse con las personas con las que están hablando es sorprendente. Tanto o más como las jugadas que hacen sobre las pistas de tenis que les ha permitido ser campeones de dos torneos de Grand Slam (Wimbledon y US Open de 2019).

La manera en la que están sincronizados tanto dentro como fuera de la cancha asombra. Se miran con cierta complicidad cada vez que les preguntan algo, y el uno suele hacer chistes que involucran al otro, dejando en evidencia la confianza que se tienen, que no es más que la de dos amigos que se conocen de toda la vida y se consideran “hermanos de otra madre”.

Robert es el más alto de los dos, aunque es el menor (tiene 35 años). Mide 1.93, tiene la espalda ancha, los ojos verdes y en sus facciones se ven sus raíces árabes: cejas pobladas y nariz alargada. Sus padres son oriundos de Líbano, pero llegaron a Cali finalizando la década del 80. Si alguien que no lo conoce se lo encuentra en la calle bien podría pensar que es extranjero, aunque con solo escucharlo hablar se daría cuenta que es colombiano por su marcado acento caleño.

Juan Sebastián es amable, discreto y risueño. Sus ojos negros miran con atención para todo lado, buscando con qué distraerse mientras las personas que lo acompañan hablan, y cada vez que escucha algo raro gira la cabeza para inspeccionar que no esté pasando nada raro. Es intuitivo, y esa capacidad fue la que lo llevó a decidirse por jugar tenis en lugar de fútbol cuando era pequeño, en el momento en que el Deportivo Cali fue a buscarlo a su casa.

Esa habilidad es la que hace que casi siempre en los partidos de la dupla juegue junto a la red para aprovechar su buena mano, mientras que Robert se para en la parte de atrás para utilizar su potencia. “Comencemos entonces”, dijo Cabal cuando vio el cuestionario de preguntas que El Colombiano tenía para hacerles, sentados en una mesa del Club Campestre de Medellín.

¿Cómo fue la primera vez que jugaron juntos?

RF: “Fue acá en Medellín, en 1997 en un Torneo Nacional. Ambos vinimos en la delegación de Valle; en ese momento yo veía a Juanse como mi rival porque siempre me ganaba, entonces teníamos una competencia fuerte. Esa vez nuestro entrenador nos dijo que quería que jugáramos dobles y aunque yo no quería, ganamos y desde ahí no dejamos de jugar juntos”.

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¿Entonces hicieron dupla todo el tiempo?

JSC: “Nos separamos en el lapso en que yo me lesioné (2005) y Robert se fue para la Universidad a Estados Unidos. Cuando él regresó volvimos a actuar juntos en el circuito ATP. Seguimos jugando y ganando nivel, hicimos clic de una y comenzamos a ganar torneos internacionales”.

¿Fue fácil la decisión?

JSC: “No hubo que pensarlo porque éramos amigos dentro y fuera de la cancha, y eso hizo que todo fuera mucho más fácil. Siempre nos sentimos cómodos y jugábamos bien”.

¿Cuál es el secreto de ustedes para jugar bien dobles?

RF: “Se necesita mucho entrenamiento, muchas horas en cancha para llegar lejos y ser buenos tenistas, y ambos lo somos. Debe haber química en la pareja para aguantar tantos años y llevársela bien dentro de la cancha. Eso nos permite ganar partidos. El secreto es estar los más unidos posible y entrenar mucho”.

¿Cómo se sienten con todo lo que han logrado hasta el momento en su carrera?

JSC: “Es algo muy loco, porque cuando uno empieza en esta carrera ganar un Grand Slam es algo que sueña y es algo muy grande hacerlo realidad. Cuando eso pasa es que te das cuenta de que valió la pena: lo “come mierda” de los entrenamientos, del físico, las horas en cancha y en el gimnasio recuperándote, y obtienes una recompensa por todo ese trabajo. Es algo muy lindo lograr concretar ese anhelo de llegar a la cúspide en este deporte”.

¿En qué se basa el éxito que han tenido?

RF: “Todo el éxito se basa en la disciplina, en la decisión de querer trabajar de una manera correcta, y para eso hay que rodearse de los que ya saben. Yo le agradezco mucho a Colsanitas que nos dio la oportunidad de tener un buen presupuesto. También nosotros lo supimos invertir bien. Eso nos permitió rodearnos de entrenadores que nos exigieran y sacaran nuestra mejor versión. Pienso que eso es lo que hemos hecho correctamente”.

¿Cambiar de entrenador al inicio de año qué ha representado para ustedes?

JSC: “Cuando se cumplen ciclos se buscan nuevas cosas. Nosotros llevábamos 8 años trabajando con Jeff Coetzze, y sentimos que era tiempo de cambiar. Nuestro nuevo entrenador (Mariano Hood) nos ayudó a mejorar detalles, y hemos avanzado mucho este año. Jugamos bien todo el 2022. Llegamos a varias semifinales y aunque no se nos han dado los resultados, seguimos entrenando bien, haciendo las cosas bien, nos sentimos contentos y nos ha dado otras perspectiva para seguir mejorando”.

¿Cómo trabajan la parte mental en los partidos?

JSC: “Cada uno tiene su trabajo personalizado con el psicólogo, pero lo más importante es entender el deporte, la modalidad que uno juega y que estamos los dos en la cancha. No sirve solo que uno esté bien, ambos tenemos que buscar la manera de ganar el partido como sea. Si alguno de los dos se cae mentalmente el otro lo tiene que levantar. Hay que dejar de lado los egos o cualquier problema personal. En la pista somos los dos tratando de sacar el partido adelante”.

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